11º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

11º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

11º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

LVº de la segunda etapa/01-05-2011

 

EDITORIAL LV

Frente a los adefesios pseudoculturales, defensa de la imaginación

 

 

Como ya comentamos en su momento, este año recayó el Premio Cervantes en la escritora Ana Maria Matute y aunque somos críticos con los galardones y los grandes actos institucionales, sentimos sin embargo que este reconocimiento tiene algo de merecimiento, de justeza. Ana María Matutes es una de las grandes narradoras de este país y sus relatos poseen la fuerza de las palabras, de la magia de la literatura que encandila, que te ata al relato, que te embriaga con las palabras, con los hechos que narran, con las historias que te transmiten.

En el acto de entrega del premio, esta misma última semana de Abril, en Alcalá de Henares, cuna de Cervantes, su discurso de agradecimiento estuvo absolutamente a la altura: fue todo un alegato de la imaginación frente a las certezas de este mundo, de la literatura y el arte frente al materialismo actual, que desecha todo lo artístico, que denigra el arte a favor de una sensatez absurda.

Compartimos con ella la necesidad de la fantasía como elemento básico para la vida. La vida ha de ser transformada en arte, de lo contrario se convierte en algo inocuo, absurdo, sinsentido. Frente a unos tiempos que reclaman como eje de la existencia un éxito basado en el dinero, la mera comodidad y una fútil fama que no requiere esfuerzo y menos aún capacidad de sorpresa, creemos que la realidad es mucho más que lo aparente, renegamos de ese mundo que nos intentan imponer y defendemos la posibilidad de darle la vuelta a las cosas, o al menos intentarlo.

Somos conscientes del momento duro en el que estamos, nosotros padecemos también los efectos de una crisis que aporta excesiva angustia a nuestra cotidianidad, pero ante esto, reclamamos la revuelta también de la imaginación, la fantasía y la ensoñación. No sólo luchamos por otro mundo en el que lo importante no sea el dinero, en el que se transformen las relaciones sociales, también alegamos como imprescindible un cambio en la vida de cada persona. No es fácil, el capitalismo ha impregnado cada rincón de nuestras vidas y pretende someternos por completo. Nos hemos convertido muchas veces en nuestro peor enemigo, nuestros miedos, nuestra inseguridad, nuestra falta de perspectiva, todo se vuelve contra nosotros.

Pero hemos de colocar el arte en el centro de nuestra vida, tanto individual como colectivo. No queremos ser simples mercancías, pretendemos ser arte, extender la belleza a todos los aspectos de la vida. Saquemos las piezas de arte de los museos y convirtámoslas en objetos cotidianos. Transformemos los discursos en poesía. Impongamos la imaginación frente a las decisiones prácticas. 

Creemos que la política cultural que desde los ayuntamientos y las comunidades autónomas en España -pero es un fenómeno global, mucho nos tememos- se debe dirigir a la cultura cotidiana, la que conforman los grupos, los proyectos y las iniciativas próximas a las personas, que al fin y al cabo son los verdaderos protagonistas de la cultura, y no los grandes museos y grandes teatros. De lo que se trata es de que se llenen de arte los rincones habituales donde vivimos, trabajamos y paseamos, que la literatura inunde todos los lugares, que nos acompañe en cada momento. Sabemos lo difícil que es defender lo que defendemos cuando millones de personas de todos los países lo pasan mal por falta de dinero, pero creemos que hay que construir un nuevo mundo en el que el arte recobre su lugar y no sea, como ahora, un mero ornamento.

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MONÓLOGO EN CLAVE DE JAZZ

SOBRE LAS

PROMESAS FUTURAS

(Oda inocente a los Estados Unidos)

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Cuando vaya a Estados Unidos me iré con dólares

tatuados en mi pecho,

con pasaportes y visados

 marcados a fuego entre mis párpados,

dinamitaré sus fronteras, sus lindes, sus arbitrios,

haré fogatas en el desierto oyendo los coyotes,

beberé café en tazas que ocupen el espacio de mis vacíos.

 Me iré cual rosa compungida en el desprecio,

cuando me vaya a los Estados Unidos de América

destaparé enigmas tras el tiempo en la raya recta del horizonte

 y descifraré el troquelado de cobre de las cajas de música,

en ellas hallaré mi renovada fantasía,

seré un pelirrojo irlandés sin nombre

y dejaré de ser un gitano vagabundo sin estrellas,

sin clan, sin caravana, seré el reverso de todas las patologías,

visitaré la tumba de Marilyn Monroe,

visitaré la estatua de un Abraham Lincoln solemne,

de presencia solemne, como un dios que a mí solo me mire,

cuando vaya a los Estados Unidos de América

me uniré a las causas extra-mundiales,

me atendré a la famosa quinta enmienda,

me partiré en dos como un corazón que no pertenece a nadie,

como un homeless o un cadáver exquisito,

me abriré las venas por un desorden típico en mi personalidad,

me casaré con una chica del Greenwich Village

y me destrozaré el lomo trabajando en los muelles,

cuando me vaya a los Estados Unidos

abriré una flor púrpura por los afro-americanos de América,

me uniré a la mafia y llevaré trajes de seda italiana,

elogiaré los mares del porvenir con tu whisky

entre mis labios plagados de sal, me desnucaré ante masacres

que todavía no están probadas, estallaré como aviones

ante la mirada de los que nada miran.

Cuando me vaya, si, hijo mío, si, cuando me vaya

a los Estados Unidos de América

buscaré el olor de la sangre en la ruta 66,

desfloraré muchachas que no fueron educadas para ningún nadie,

avisaré a los periodistas para me ninguneen,

peregrinaré al lugar donde mataron a Kennedy,

huiré de los agentes federales

para que no me acusen del delito que jamás cometí,

y me lleven ellos a corredores de muerte y exterminio

donde todavía no se ha visto ni dios ni milagro ni ángel alguno,

cuando me vaya a los Estados Unidos

quiero ser la persona que jamás he sido en la vida,

quiero poner huevos en el American Dream,

quiero que lo que no he querido querer

 y lo que he querido siempre

quiero que como siempre sea aquello que quiero que así sea,

quiero hondear una nueva bandera y ser un colono nuevo

que profundiza en la California más profunda,

cuando me mueva por Estados Unidos

como una serpiente cascabel borracha de rabia

quiero hacerme transparente como un sueño sin sueño,

cuando abra tu fotografía en Nueva Orleáns

eyacularé el semen de la gloria en su emulsión,

me empalmaré como un troglodita en una orgía,

me haré pionero de una tierra indómita y jamás descubierta.

En los Estados Unidos de América seré una nueva persona,

seré la tradición judía y la herencia escocesa,

seré un salvaje sin reserva al cual aparten sí molesta,

seré un negro con arrugas en la arruga negra del sufrimiento,

seré un tejano granjero que escupe tabaco de mascar

en el cobertizo de su casa vieja, entre polvo y soledad sureña,

seré un amish resignado con callos en las manos,

me partiré, de una vez por todas,

la espina dorsal trabajando

y apareceré en una canción de Bruce Springsteen

como un héroe anónimo y casi o del todo nacional,

también, por qué no,

 asistiré a ver el colapso de la economía universal

y al abandono de las madres que abandonan su hogar

en plena primavera, en la primavera luminosa,

cuando la Navidad sea una sombra de plomo que se agacha,

que se agacha encima de nosotros;

asistiré a la Súper-Bowl

 para fingir que soy todo un patriota,

mientras que aterrado,

echaré en falta aquella seguridad social,

echaré en falta la hierbabuena en la sopa,

echaré en falta la patria de mi niñez,

cuando cruce San Francisco, ¡oh! Pin-up de mis excesos,

cuando cruce como un peatón destinado

 al olvido San Francisco,

cuando en Manhattan nadie me conozca por sus avenidas,

cuando mi nombre sea una molécula

 o una célula efervescente

y crezca caprichosa e insaciable de la piel del sol,

cuando me mortifique aún por los gestos y las reacciones

tras otra reacción, tras otro gesto imposible,

que desmienta la otra verdad de ser otra mentira,

cuando otra vida sea otra vida, y esta otra vida sea esta vida otra.

Cuando se haga el ocaso de los culpables una purga

y mueran, por fin, las leyes que improvisan la venganza;

cuando yo apague el fuego de las cruces que se queman

en pos de la tolerancia y el respeto mutuo a las personas;

me encenderé un pitillo Marlboro

y pronunciaré las palabras sagradas:

─Me encanta que los planes salgan bien. 

 

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Fanalis o la añoranza del amigo

 

 

         El tirano Falanis añoró en ese momento a su amigo Perilo. Fueron muchos los consejos que le había brindado a lo largo de los años que lo conoció y que fueron además de intensa amistad. Angustiado por su inminente destino, viendo tambalear su poder y aterrado por el humo que ya comenzaba a inundarlo todo, sintió las lágrimas que descendían por sus propias mejillas. Le dolió contemplar desde el balcón de palacio, a lo alto de la modulada colina desde la cual dominaba el paisaje, la ciudad de Acragas que él había diseñado con arte, precisión y gusto, y que apenas había sido una villa cuando la heredó, saliendo apenas de la niñez, y que él y sólo él, según reconocían todos, reyes y humildes, sabios y serviles, había hecho renacer con vocación de urbe, de modelo para el mundo. Ahora estaba siendo destruida por sus propios habitantes airados y henchidos de rabia, y un profundo abatimiento, el abatimiento del amante de las artes o del soberano orgulloso de su reinado, quién podría saberlo ya a esas alturas de su vida y de su despótico poder vacilante, ni siquiera él lo podría afirmar, le hirió en su alma apesadumbrada. No supo tampoco discernir si el dolor, el miedo y la consternación provenían de ver a ese pueblo de Acragas levantarse contra él mismo, su soberano, o si era la soledad inmensa que se impuso de pronto en su interior, reflejo sin duda de la pavorosa soledad exterior y que era a todas luces perceptible en cada rincón del palacio, lo que le hizo caer en la desolada melancolía que le mantenía de pronto exánime. Pero de lo que sí estaba seguro era de la falta de su amigo del alma, irremplazable.

         Sus ojos se llenaron de lágrimas y su mirada se nubló. Abajo, en la ciudad, los gritos se elevaban hasta lo alto de la colina. No supo lo que gritaban, no lo quiso saber tampoco, tal vez porque sabía que los insultos que lanzaban hombres y mujeres, incluso niños y ancianos, y las palabras de odio y de rechazo que algunos se explayaban en dirigir en plazas públicas y en las esquinas de las amplias avenidas se dirigían contra él, el rey odiado, el tirano despreciado por su crueldad.

         Atravesó de nuevo el palacio y otra vez le hirió la soledad de sus lujosos cuartos, de los luminosos salones, de sus placenteros pasillos. Todos habían huido, sus criados, sus esclavos, incluso los escasos consejeros que juraron fidelidad eterna y a los que, en su fuga, acompañaron los fieles guardias que aún se habían mantenido en sus puestos, tal vez temerosos hasta el último momento de que el tirano recuperara de pronto el poder pero que, cuando se cercioraron de su inminente caída, cuando ya no cupo la menor duda, no vacilaron en salir para unirse al griterío y mostrar su repulsa, posiblemente como los más convencidos oponentes, hacia quien habían obedecido hasta ese mismo momento. También las mujeres de su serrallo habían partido dejando atrás para siempre las huellas de sus caricias y de sus besos. Pero mientras atravesaba el ahora sombrío palacio, mientras sus lágrimas devenían sollozos y gemidos, un solo nombre se repetía en su cabeza y lo pronunciaba a gritos con desolada y desperada nostalgia:

– Perilo.

         Notable escultor y extraordinario mecánico, recordaría sobre todo las veladas intensas en las que hablaron de arte. Rememoraría mientras cruzaba estancias vacías la llegada del artista ateniense y cómo se presentó ante él, humilde y sencillo, sin la vanidad propia de los artistas que acudían a su palacio a sabiendas del entusiasmo del joven soberano por convertir su villa en un faro para el mundo. Falanis le expuso el proyecto de ciudad que se hallaba perfectamente dibujado en su cabeza y Perilo, sin ocultar su entusiasmo, fue apasionándose por ese proyecto que acabó asumiendo como propio. Acragas sería su mayor escultura, una obra viva, la obra genial por la que sería recordado en las futuras generaciones.

         Falanis y Perilo: dos nombres unidos para siempre, fue lo que pensó entonces, a las puertas de su próspero reinado, el soberano y el artista que regirían todo un destino, que construirían juntos una ciudad. El discreto Perilo se puso a trabajar en su taller. Estudiaba con atención los materiales, las formas supuestas e imaginadas, las ideas, las líneas de las calles y avenidas que comenzaban a brotar desde las plazas, los detalles de las fachadas que parecían haber estado esperando durante siglos a que el ateniense les diera ocasión de surgir de las piedras. Falanis estaba impresionado por aquel escultor portentoso que le regalaba además su amistad. 

         Mientras Perilo creaba, Falanis gobernaba con mano de hierro. Hubo voces que aconsejaron moderar la rudeza de su gestión, la severidad de sus órdenes, la a veces caprichosa voluntad con que tomaba sus decisiones. Porque no era poco el capricho con que adoptaba las determinaciones de su reinado, algo que fue creciendo, aunque Perilo no se percataba de ello, veía a su amigo reír, disfrutar de la vida, vive con arte, le aconsejaba, sigue tu camino, y Falanis le escuchaba, era su amigo, su único amigo, el más amado, el más glorificado.

         También Fanalis explicaba cada uno de sus actos a su genial compañero. Para Perilo, era como un juego y lo veía disfrutar y lo animaba. ¡Qué asombro mostraba el artista con los instrumentos que Fanalis no paraba de inventar! Porque el soberano quería emular a su amigo y por las noches se ponía a imaginar nuevos objetos que diseñaba y construía sin parar, anteponiendo la invención, la imaginación, a cualquier otro asunto, almacenándolos la mayoría de ellos aún sin terminar por todo el palacio. El reinado debía ser también una obra de arte, gobierno y creación se unían para fundar un nuevo Parnaso.  Perilo disfrutaba con aquellos instrumentos cuya finalidad, con frecuencia, desconocía, pero para él bastaban las líneas armoniosas, el goce de la perfección física.

         Recordó mientras avanzaba por un pasillo adornado con bosquejos de árboles en las paredes el día que le mostró el toro. Era la primera escultura que Fanalis había construido él mismo por entero. Le enseñó la apertura lateral, la abrió y mostró a Perilo el interior vacío. Para qué sirve, le preguntó. Fue la primera vez que el artista se preocupaba por la finalidad de uno de los instrumentos que surgían de la imaginación del rey. Fanalis rió. En ese momento ya todo era un juego para él. Métete, le dijo. Y Perilo, contagiado por el ánimo de esparcimiento y travesura que dominaba el palacio, se introdujo en el toro. Fanalis cerró la apertura y encendió el fuego en la ancha plataforma sobre la que se levantaba el toro de acero y que a todas luces adoptó de pronto la función de horno. Las cuatro patas huecas del toro eran tubos por los que ascendía el calor del fuego. Recordó el tirano los mugidos que surgieron del toro recién creado. Funciona, dijo cuando dejó de escuchar los gritos aterrados de su amigo.

         Había pasado mucho tiempo desde aquello. Ahora le echaba de menos, su apreciado Perilo. Siguió pensando en él mientras escuchó las voces acercarse por otro pasillo lateral y el rostro del genial artista fue lo último que recordó antes de desvanecerse para siempre, al poco de cortarse las venas en los baños de palacio.  

Juan A. Herrero Díez

 

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LEYENDAS

Por Cristian Claudio Casadey Jarai

 

La leyenda de los suicidas de los Chorros de Tacares

 

        Los Chorros, en Tacares de Grecia, es un refugio natural que seduce al visitante con sus limpias cataratas, el murmullos de sus aguas y el canto de sus aves. Una mañana, tiempo atrás, un turista se aventuró hasta un lugar un tanto alejado de la reserva. Para su sorpresa, encontró a una pareja malherida tirada sobre el verde zacate. La joven yacía descalza e inconsciente. El varón, con un hilo de voz, atinó a pedirle ayuda al forastero:

–      Señor, somos dos jóvenes que nos amamos. Nuestras familias se oponen a que nos casemos, es por eso que habíamos resuelto suicidarnos, pues no podemos vivir el uno sin el otro. Por eso buscamos esta zona alejada para quitarnos la vida. Pero ahora estamos muy arrepentidos. Por favor, ayúdenos buen señor…

El hombre, acongojado y preocupado, corrió a toda prisa para buscar auxilio. Pronto llegó el personal de la Cruz Roja.

–      Dígame señor ¿hace cuánto tiempo dice que habló con el muchacho? – inquirió el paramédico.

–      Hace media hora doctor, el joven pedía asistencia médica urgente – replicó el extranjero.

–      Es que en realidad esta parejita ya lleva muerta más de veinticuatro horas…

***

La leyenda del cuadro del payaso

 

        Hace mucho tiempo vivía cerca de la Municipalidad de Grecia un viejo pintor muy talentoso. Sus cuadros eran muy bellos y de vivos colores, en especial los retratos, en los que ponía todo su talento y esmero.

        Un día llegó al pueblo un famoso payaso mexicano. El pintor, entusiasmado, decidió pintarlo y regalarle el lienzo, lo cual disgustó mucho al azteca, quien se sintió burlado en el fondo de su ser. Tanto fue su dolor y enojo, que maldijo el cuadro y se lo devolvió al pobre artista. Esa misma noche murió de forma extraña el padre del griego. Lo que nadie había notado es que el payaso del cuadro había bajado un pulgar. Lo mismo sucedió la noche siguiente, cuando falleció la madre. Y así hasta que a ese personaje siniestro solo le faltaba bajar el meñique de la mano izquierda. Cuando eso sucedió, la humilde casa fue devorada por las llamas de un terrible incendio. Lo único que se salvó fue el retrato del infame payaso.

        Pasaron varios años, cuando la casa fue nuevamente reconstruida y adquirida por otra familia. Cuando ingresaron, observaron el mismo retrato de un payaso con sus palmas abiertas…

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POEMAS

Por Maximiliano Spreaf

 

Experimento

 

No me muevo.

La intuición me falla.

No viene.

No termina.

No descanso.

Arriba de todo esto estas vos.

Abajo de todo esto están tus palabras.

Dueña de las palabras.

Un gran silencio.

Un torrente hacia mi cerebro.

Estalla.

Al fin.

Las vísceras en una sartén.

Los deseos en otra.

La imagen.

Distorsionada.

De tu vida.

Y de la mía.

En un vidrio.

En una probeta.

Al fin.

Todo estalla.

Te alcanzo.

Te fascina.

Te desvanece.

Las uñas clavadas al borde.

La patada inesperada.

Gozo. Placer. Desquite.

El vidrio.

Al fin.

Estallo.

Para siempre.

 

***

Parábola de tiempos hediondos

 

Ave y Pez están recostados

sobre un grueso poste de cemento

frente al templo musical que los aturde

y embelesa

con sus gritos de guerra marginal.

Ave y Pez salieron abrazados

las lenguas azules

los corazones manchados

de desidia y soledad.

Juntaron sus manos al son

de ritmos africanos

de tambores tropicales y lenguaje de señas.

Ave tiene el vientre hinchado

de sexo adolescente

de hambruna y peste

de cartón y chapas.

Pez no mide consecuencias

a la hora del afano

el gladiador químico hace de las suyas

el cuchillo siempre en sus manos.

Adentro todo es jolgorio

se disfrutan las tragedias

cotidianas que los unen

los presos, los drogones y cornudos

abundan en las letras.

Ave y Pez no ven la noche

solo entrecruzan sus lenguas

sueñan que ya no son

que los lleva la corriente de ese río

que los observa.

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Francisco Jesús Muñoz Soler

 

 

UN  AMIGO  DE  CONFIANZA

 

 

 

Un amigo de confianza

ejemplar casi extinto

en la frondosa selva

donde tantos animales sueltos van

con las uñas afiladas

y pendientes de arañar.

 

***

 

EN  UN  INSTANTE

 

 

 

 

En un instante una vida

se funde en un gesto

y se derrite hilo a hilo

en las mentes receptivas,

son retazos de momentos enervantes

que escarba las raíces,

son fracciones de tiempo

que nos penetran intensamente

como un sonido estridente

que hace sentirnos vivos,

nuestras vidas vuelan, vuelan,

se escapan en el tiempo

y al recordar solo tenemos

instantes que nos consuelan.

 

***

 

DICHOSO  QUIEN  UNA  DOCENA  REÚNA

 

 

 

 

Dichoso quien una docena reúna

de sinceros amigos hasta la sepultura.

 

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CUENTO

Por María Isabel Bugnon

(Santa Fe, Argentina)

 

                                      Morir de amor

Karina  nació  muy pequeña, nadie se dio cuenta que era una niña

 

diferente, hasta que cumplió tres meses de vida.

 

No respondía a ninguna clase de estimulo, era como un vegetal.

 

Allí empieza la lucha de su madre por sacarla adelante, después de 

 

muchos estudios  se llega a la conclusión  que su problema no es congénito,

 

si no  de una mala praxis.

 

El parto  vino complicado  el bebe no nacía,  así que decidieron sacárselo

 

con forses,son unas cucharas grandes que se usaban en una época  para

 

extraer  al bebe,  cuando ya no había otra solución, allí fue  donde le

 

estiraron la medula, quedo como si fuera un flan, sin poder controlar sus

 

movimientos, sus piernitas arrolladas  para atrás .

 

Empezó el peregrinar de su madre por  los médicos, hospitales, centros de

 

rehabilitación.

 

Karina  crecía  como cualquier criatura, solo que no lograba  mantenerse

 

derecha, su cabeza  se movía continuamente.

 

Cuando llego  el momento de ir a la escuela,  lo hizo en un lugar para niños

 

diferentes, aprendió a hablar, ya que balbuceaba  palabras sueltas, escribió

 

 con mucho trabajo,   gracias a la paciencia de sus maestras llego a pintar

 

 muy bien, empezó a participar de un grupo de teatro, lo que le permitió  la

 

 participación en varios concursos,  de los cuales ella  y  su grupo salió 

 

airoso, con menciones y premios al primer  lugar .

 

Karina  era una niña  muy dulce, pura,  transparente, cuando llego a la

 

adolescencia,  apareció un medico  asegurándole que si la operaban podría

 

caminar, pero fue todo una ilusión.

 

Después de tanto sufrir el post operatorio, ejercicios  y todo lo que  se pudo

 

hacer,  no logro  mantenerse en pie, ni siquiera con las botas ortopédicas,

 

siguió en su fiel compañera, su silla de ruedas.

 

Cada día conseguía nuevos logros, empezó a manejar la computadora, en

 

la cual diseñaba tarjetas navideñas.

 

En su casa, su mama le hizo acondicionar un baño  con pasarelas,  en

 

donde ella se paraba y tomaba de las barras  para poder ducharse sola

.

Como toda niña esperaba con muchas ansias su  fiesta de quince, sus

 

padres  se la organizaron con mucho amor, parecía una princesa salida de

 

 un cuento de hadas, bailo el vals con su papa desde su silla de ruedas, esa

 

que la transportaba a ese mundo mágico de niña-mujer.

 

Karina se convirtió en  una mujer inteligente, bella, trabajaba  diseñando

 

tarjetas  de cumpleaños, casamientos, salutaciones  etc.

 

De esa manera  logro  armar su propia empresa, no dejaba nada al azar,

 

tres veces por semana concurría  al gimnasio, tenia una alimentación

 

adecuada a su problema, el odontólogo  era el profesional  del cual mas

 

dependía, el cuidaba de su boca, sus dientes se deterioraban  muy rápido.

 

Su  familia  la ayudaba  mucho en lo material, de amor  y cariño  casi poco,

 

ella se sentía sola,  falta de ese amor de sus  padres que tanto necesitaba,

 

que le digan te amo, te quiero.

 

Desde  la empresa que ella había formado  empezaba a devolverles a sus

 

padres un poco de todo lo que habían invertido en mejorar  su calidad  de

 

vida, su crecimiento físico y  empresarial.

 

Un  día llego el amor  al corazón de  Karina, para su familia un problema,

 

ella era feliz  se daba cuenta que le pasaban cosas, en su estomago 

 

danzaban mariposas.

 

Empezó  una relación con Manuel, un chico de su edad y con  una

 

discapacidad mas leve que la de ella, el podía caminar  con dificultad  pero

 

caminar al fin.

 

Manuel  trasladaba a Karina en su silla de rueda para todos lados, salían a

 

pasear juntos  eran muy felices, se amaban.

 

La mama de Manuel no veía con buenos ojos esa relación, ella sostenía que 

 

Karina era una carga para su hijo  así que empezó una campaña para

 

separarlos , como nada le dio resultado  le dijo a Manuel , mira  tienes que

 

elegir entre  ella o yo , si la eliges a ella te tendrás que ir de casa ,ante

 

semejante propuesta  Manuel que dependía de su madre  tubo que

 

renunciar al amor y elegir  quedarse en su casa junto a su familia.

 

Para Karina fue una noticia muy triste, un dolor incalculable, no lograba

 

entender porque  Manuel prefería a su madre antes que a ella, que lo

 

amaba  con todo su corazón.

 

Paso el tiempo  ella seguía en lo suyo, pero su salud se deterioraba  a pasos

 

agigantados, se dejo caer en un pozo de depresión  que  no lograba superar,

 

 dejo de ir al gimnasio, no quiso mas que la nutricionista se hiciera cargo

 

de su alimentación, se abandono físicamente, sus articulaciones empezaron

 

a  inmovilizarse, no pudo escribir mas en su computadora, ni hacer

 

diseños.

 

La ignorancia  de una madre  autoritaria  destruyo ese amor tan bello y

 

puro que existía entre dos seres maravillosos  que solo querían ser felices.

 

Karina y Manuel emprendieron caminos diferentes , el seguiría al lado de

 

su mama ,mientras que Karina  se fue dejando vencer  por el dolor ,

 

abandonando todo tratamiento posible para salir adelante ,así la encontró

 

la muerte  desprotegida, sin ganas de vivir, dejándose morir por aquel

 

amor  que las personas  incoherentes no supieron  avalar  para que ellos

 

fueran felices .

 

Se quedo dormida  con una hermosa sonrisa  que reflejaba  su partida

 

hacia  ese cielo diáfano, que le habría las puertas a un ángel puro  como las

 

palabras de amor  que se juraron una vez .

 

                                                       

                                                                        Alas de Cristal

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ABRIL DESNUDO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

EL HOMBRE

DEL PASAMONTAÑAS

 

A veces solitario espero sin saberlo

a que me ataquen en la noche,

quizá para robarme, no sé,

quizá para asesinarme.

Imagino a lo que espero (sin saberlo)

vestido de un sutil negro,

con un pasamontañas, también negro,

lo espero en cualquier ruido,

quizá del viento o de fantasmas,

lo espero en la noche más negra.

Quizá me ataque él, el hombre

del pasamontañas, y yo lo descubra

quitándole su negro pasamontañas,

quizá descubra a un viejo amigo,

él sigiloso, espera que me distraiga,

espera como un gato

a que yo sea vulnerable,

como si en la pesada sospecha supiera

que algo pasará en la noche fría.

Como si por mí ya fuera sabido

que algo ha de ocultar la triste noche.

 

 

***

 

DISTANCIAS CORTAS

 

Saca su lengua apuntando

y la rabia se desboca,

boca, boca, mueve sus labios

cuando lee a la sombra

que le iguala, ala, ala,

rompe el ala cuando grita

rompe el agua cuando calla,

¿qué harás sin compañía?

¿Qué vacío hondeará tu garra?

Cuando caves en el aire

aquel vacío de seca palabra,

cuando seas tú solo el hombre,

cuando solo seas nada.

Soledad de quien tiene lengua,

labios que leen lo que callan,

soledad de quien no es el mismo,

unísona lectura que nos delata,

una moneda es testigo,

la misma es entre cruz y cara,

hay quien necesita duda y abrigo

por que en una cruz hay dos rayas.

La naturaleza es tacto distinto,

es gusto, es oído, es luz del alba,

la naturaleza es castigo

caiga la noche o no caiga.

La naturaleza es polvo y ombligo

y el alma da vueltas viciada.

 

***

 

CANCIÓN DEL ABRIL SANGUÍNEO

 

Para mi hermana en el día

de su cumpleaños.

─Te quiero Mary.

 

Tú que rondas la campiña

en pos de la primavera,

muéstrate inusitada niña

sí te acecha centinela.

Tú que ruegas paz y viña

en pos de una mar serena,

no debe haber quien se ciña

a una verdad sin leyenda.

Tú que eres mujer que aliña

con aceite, sal y pimienta,

recuerda que viene dañina

la paz que nadie se inventa;

Tú recuerda que se escudriña

la paz que no se intenta,

que nunca hubo vida digna

para aquél que no se entienda.

La piel del sol es muy fina

y se desprende como cera,

flor a flor y clavellina,

nardo que engarza a su vena,

Tú, mujer que has sido niña

y prisa vegetal de estepa,

cuídate de absurda riña

y del parco No que te suena.

Guardián de pulcra sonrisa,

asfalto que jamás se siega,

nunca hubo nadie exacto

cuando al simulacro se juega,

flash de veneno incauto,

patraña de quien lo pretenda.

Niña, que te vas dulce al acto

de ser mujer en la senda,

anúdate al buen ciudadano

y marido que más te quiera,

niña que has visto lo malo

en tu mesa y en la niebla,

santifícate al (sin embargo…)

rumbo que a ti se asemeja,

niña que has probado amargo

sorbo que olvida la tregua,

que tu paz sea para el verano

lo mismo que es la cosecha,

niña que has visto a tu hermano

marcharse para una guerra,

guerra infame de soldado

que no disparó ni una flecha,

guerra de recluta y menoscabo,

guerra de entraña y ofrenda,

acuérdate que viste paisano

todo aquél que no comprenda

que guerras se tragan milagro

y otros postres para la cena,

acuérdate que solo es fulano

todo aquél que no se presta,

se presta para la tragedia

y para la alegría se muestra,

acuérdate que es temprano

para añadir suma y resta,

acuérdate que no cae el rayo

donde suena la tormenta.

Acuérdate que es en vano

sonrisa postiza en la fiesta.

Acuérdate que hace daño

si llamas y nadie contesta.

Acuérdate cuando el trago

sea lo que tanto detestas. 

Acuérdate si te has acordado

y olvida lo que olvidarte debieras.

 

***

 

LA ACERA DE ENFRENTE

 

Hoy la ciudad no es la misma,

ha fracasado el Barça,

esconden barriga y esconden frente

en esa derrota una vez por semana,

estos, como una plaga de débiles

ocultan la derrota que les empalaga,

el triunfo está siempre presente

y derrotados tragan su revancha,

hoy la ciudad es silencio,

es eterna madrugada arrasada,

nos asistirá apresurada la fiebre,

hoy se ha forzado la máquina,

está apagada la chispa y la gente,

la ciudad repele su eterna patraña

y en sus bocanadas vomita la plebe;

ven la alegría bailar su sátira

descalza y en la acera de enfrente,

 nos saca su lengua sarcástica

abrazada a necios y ausentes,

unos resbalan su fe estupefacta

e ignoran lo que nos duele,

ignoran lo que tanto nos iguala

e ignoran lo que nos hace fuertes,

la alegría es como una lacra

y baila en la acera de enfrente,

conmovidos por su falta

olvidan ahora qué nos escuece,

esta ciudad baila torpe y lejana,

 mojan su gana la ley de los febles,

tropiezan ausentes pateando latas,

perdidos pedazos que emergen

 de una mar engullendo nostalgias,

pedazos de voluntad carente

con la verdad que la mar se traga,

se callan más que la noche calla,

se calla la noche más de lo frecuente,

se pierde lo que no se halla,

Hoy ella pende sombría y diferente,

los semáforos son fría comparsa,

hoy la ciudad es mentira,

[es pago pendiente

 la mentira sucios nos devuelve

y la hipocresía a todos nos delata,

Ese chovinismo de patria enclenque,

Esa verdad que nos enseña la raya,

oculta patria que mastica con saña,

obscena de luces la sombra entiende

esa calaña que nos escupe y aparta

antes de que nos sorprenda la muerte

y después de la derrota diaria,

cuando el interludio presente

sea el enfrentamiento de mañana,

cuando una comida caliente

sea aquella utopía que nos aguardaba.

 

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