14º Número de la revista Nevando en la Guinea

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14º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLVIII de la 2ª etapa/01-08-2011

 

EDITORIAL LVIII

75º aniversario del inicio de la Guerra Civil Española

 

El pasado 18 de Julio se conmemoraba en España el 75 aniversario del inicio de la Guerra Civil. Sin duda, se trata de uno de los hechos históricos del siglo XX sobre el que más se ha escrito, más se ha estudiado y analizado, más se ha discutido y más ha repercutido en la literatura y en el cine. Coincide además con un fuerte debate en el país, iniciado ya hace pocos años, relativo a la memoria histórica y a la petición por parte de numerosas asociaciones de que se resarzan a las víctimas de la guerra y de la represión posterior. La dictadura franquista impuso una amnesia colectiva que se mantuvo en la Transición en beneficio, decían, de una reconciliación que en realidad no era tal porque sin justicia no puede haber reconciliación. Y aquella guerra fue, no lo podemos olvidar, consecuencia del levantamiento de un sector que reclamaba sus privilegios frente a los anhelos de una sociedad que quería transformaciones, mejoras y justicia social.

Desde estas páginas hemos sido críticos con la política oficial respecto a la Memoria Histórica: a veces da la sensación de que no se quiere recordar hasta sus últimas consecuencias una época trascendental de la historia española, sino que se quiere mantener los tópicos y las ideas fijas sobre aquellos años, sin querer ahondar en los detalles, sin querer tocar zonas oscuras, lo cual no hace justicia a aquella República que nosotros no idealizamos de modo alguno, pero que reconocemos como un momento en que se acumularon muchas de las fuerzas de un enorme y largo proceso político, social y cultural iniciado en el siglo XIX.

Apenas se recuerda la historia obrera que cuenta con testimonios importantes como los de Clarín, que escribe sobre los ateneos culturales en Asturias, o los de Pío Baroja, que habla en sus novelas sociales del anarquismo madrileño. Cuando se proclama la República conviven varios grupos y generaciones literarias y culturales: el realismo, el naturalismo, la Generación del 98, los modernistas, los surrealistas, los regeneracionistas, la Generación del 27. Cansinos-Assens describe la vida cultural madrileña en su «Novela de un Literato». Se da un debate cultural intenso y se extiende la cultura a los sectores que hasta entonces no participaban en ella por medio de un gran esfuerzo educativo y de instrucción pública. Josefina Aldecoa nos narrará magistralmente, años después, dicho esfuerzo en algunas de sus novelas.

El estallido de la Guerra Civil Española el 18 de Julio de 1936 produjo un impacto sin igual no sólo, como es lógico, en España, también en todo el mundo. No en vano hay quien afirma que supuso el preámbulo de la Guerra Mundial que se avecinaba y muchos vieron en esa guerra lo que podía ocurrir en la escena mundial, tal vez porque lo que estaba en juego era la civilización o la barbarie. El asesinato de García Lorca simboliza en gran medida aquella locura y se convierte en el distintivo de las muchas víctimas que murieron por acción de la intransigencia y la exaltación de la guerra.

Los escritores y artistas no mantuvieron una posición homogénea, no dejaban de ser un reflejo de la sociedad. Pero reconocer esto no significa que adoptemos una equidistancia entre los bandos en conflicto -y no sólo dos: hubo otros bandos, otros frentes-, todo lo contrario, constatar la pluralidad no es compartir posiciones, es constatar que las hubo, múltiples posturas, y a partir de allí defendemos una posición y rechazamos las otras, pero aun cuando disentimos de ellas las reconocemos como partes en el conflicto. Edgar Naville, escritor surrealista, se alineó con el bando franquista, igual que otros escritores como Sánchez Mazas, Manuel Machado, Agustín de Foxá, Eugenio d´Ors, Dionisio Ridruejo, no compartimos su posición ante el conflicto, pero fueron escritores importantes. Y algunos de ellos, con el tiempo, discreparon con el nuevo régimen, perdiendo en algunos casos los privilegios conquistados.

Tampoco en el bando republicano hubo homogeneidad ideológica, Víctor Alba o Eugenio Granell, entre otros, se alinearon con el POUM, un partido perseguido por la República por oscuros intereses partidistas, asesinándose a algunos de sus dirigentes, entre ellos a su secretario general, Andreu Nin, político y traductor tanto al catalán como al castellano de literatura rusa. Se pasa hoy casi de puntillas en la historiografía oficial sobre lo que ocurrió en Mayo del 37, la derecha porque el POUM era un grupo comunista y Nin uno de los teóricos marxistas más importantes, la izquierda porque la responsabilidad de la persecución y el crimen recaen en el PCE-PSUC y en la República.

Escritores del momento como Juan Iturralde, Arturo Barea, Eusebio García Luengo, Ramón J. Sender, entre muchos otros autores españoles, describieron el horror de la guerra, y también escritores extranjeros de aquel momento -Hemingway, Malraux, John dos Passos, Georges Orwell- se interesaron por el conflicto.

Para nosotros, es preferible acercarse a la República y a la Guerra Civil a través de los escritores, lo preferimos a los discursos edulcorantes de nuestros políticos de hoy, que recuerdan las injusticias del pasado, nos tememos, para no tener que tocar las injusticias actuales -¿habrán de pasar setenta y cinco años para que se hable de la tragedia del desempleo, de los desahucios hipotecarios, de la inmigración ilegal?-, los preferimos incluso a los historiadores de miras limitadas. No queremos que el tiempo iguale posiciones. Que hubiera honestidad o crueldad individuales en personas de ambos lados no exonera de responsabilidad en quienes se levantaron contra la República en defensa de los privilegios de unos pocos y en contra de la mayoría. Han pasado setenta y cinco años, la memoria es importante no para cercenar nuestra realidad actual, sino para conocer los límites de nuestro presente.

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CRÓNICAS PARA PERDER EL TIEMPO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

CRÓNICA ATÓMICA

 (ANTÍTESIS DEL SÉPTIMO HIJO)

 

Déjate llevar y te llevarán

sin quererlo al sangriento matadero,

déjate desfilar y desfilarás

a las ruinas de un gran desfiladero,

déjate perjudicar y te dejarán

perjuicio siempre perecedero,

déjate dañar y te hundirán

esas risas que dañan sin quererlo,

déjate hacer y te harán

confundir lo zurdo con lo diestro,

déjate pisar y te pisarán

y amarillearás de veces un ciento,

déjate decir y te dirán

lo que todavía no ha dicho verbo,

sé como los demás y cederás

al unirte a los más para ser menos,

déjate de juerga y saturnal

y restarás lo vivido con un muerto,

déjate de dejos y ponte a andar

o verás el teatro desde lejos,

déjate lo bueno en los demás

y si dejas lo malo perderás consuelo,

déjate de ripios y deja ripiar,

déjate de consigna o eslogan panfletero,

déjate de versos y toma seriedad,

esto de rimar es asunto serio.

***

Todo en la vida es interrupción,

coitus interruptus tatuados

en los párpados,

iniciados al laberinto

se encuentran a sí mismos,

azares burdos, pasados bárbaros,

sacrosanto dios del ostracismo,

olor a nada, vicio viciado,

costumbre peligrosa

unida a la causa

de Sanchos y Quijotes en la Noche.

***

Decálogo de las vanidades,

me conformo con ser agua,

decálogo de los despertares,

cada día florece el óxido,

decálogo de las contradicciones,

digo y redigo, hago y deshago.

Hubo un hombre resignado

que afrontaba su oscuridad,

hubo alguien tan feliz de todo

que creía que ser feliz es nada,

hubo tantas personas y habrá

que con poco se conforman.

***

De los Apeninos a los Andes,

Marco busca a su Mamá,

de la efervescente alegría

al desastre, me conformo

con la diosa reciprocidad.

¿Cuánto quieres?

Una de seguridad en mí mismo,

mezclada con saber estar,

¾No lo quieras todo,

te unto de vil oportunismo

y te doy la gracia del mal pensar.

Ni yo ni él somos ya lo mismo,

cobramos plus de antigüedad.

¿La ingenuidad? Un eufemismo,

pronto el diablo enseñará

su fiel disfraz.

¿La vanidad? Un belicismo,

pronto el ángel dará

qué hablar.

***

 

CRÓNICA DEL ESPEJO

Por que en el espejo no se refleja el mismo

que plasma la fotografía,

fotografía de mí irreconocible,

¿tanto has cambiado?

Nube negra del olvido,

letanía con párrafos dormidos,

de carne es la tragedia del espejo.

La fotografía es una verdad plana,

como la ceguera de palpar paredes.

MI FOTOGRAFÍA ME DUELE

el espejo es aliado de la luz ¥

***

CRÓNICA

CINEMATOGRÁFICA

 

El cine miente para nutrir nuestros sueños.

La mentira piadosa del cine

es otra de mis salvaciones preferidas.

El cine tiene una red para equilibristas.

Yo, hago equilibrios sin parar.

No caer en inercias absurdas,

no dar importancia a lo que carece de ella.

Lo ficcional adquiere una perspectiva

universal; el cine, al ser artificio,

no da importancia a las entrañas de la tierra,

a los suspiros innatos del hombre,

y cuando los da, colinda con los parámetros

del silencio que se alarga.

La pureza del primer plano es la apoteosis,

ese es el máximo desafío del actor,

ahí es cuando se nota la interiorización

del papel, ahí es cuando no hay mentira.

Por eso me gusta tanto el cine,

por que es la patria donde habitan los sueños,

los míos, los nuestros,

mundo donde la realidad es mentira.

Charlie Chaplin, Bud Spencer,

Bruce Lee, Buster Keaton, Hitchcock,

Marilyn Monroe, Ava Gardner, Orson Welles.

Todos son héroes

de mi itinerario sentimental,

y existen muchos más.

También existen los secundarios.

Agustín González, Juan Echanove,

Pilar Bardem, Emilio Gutiérrez Caba,

Celso Bugallo, Javier Cámara,

Guillermo Montesinos, Luis Cuenca,

Marisa Paredes, Chus Lampreave,

y muchos, muchísimos secundarios más.

Ellos me han salvado del abismo

todas las veces (demasiadas) que suelo

caerme durante 24 fotogramas por segundo.

***

CARTELERA Y CRÍTICA

(¿POEMA O ARTEFACTO?)

Quería ver cine, estaba algo indeciso

entre ver una película de cine independiente

o ver una película comercial e interesante a la vez;

miré en Google,

acto automático y cotidiano en este presente.

Catalogaban como “drama” Mi nombre es Khan

e hicieron lo mismo con Uno de los nuestros,

también me interesé por Barcelona,

antes de que el tiempo lo borre;

ésta estaba perfectamente catalogada

como “documental independiente”.

Entendí que Mi nombre es khan al principio

parece pertenecer al género “comedia romántica”,

después hace su metamorfosis hacia el “drama”,

y Uno de los nuestros no acaba de embutirse en la etiqueta,

aunque es obvio que el dramatismo nunca debe aburrirnos.

Después de haberlas visto saqué conclusiones propias,

a veces la crítica mira con otros ojos

pero esos ojos pueden no ser los tuyos.

De Mi nombre es Khan puedo decir

lo siguiente:

Entre ciertas reminiscencias bollywoodienses

coquetea con el musical en obvias escenas,

la película está cargada de intentos dotados de chispa

comediante, también de idilio insustancial

prodigado por la relación de pareja evidente

entre los dos protagonistas.

Sufre de algunos momentos de tristeza con aires

de querer ser obligatoriamente lastimera,

nos hace emocionarnos no con poco esfuerzo.

Padece de intentar mostrarnos un panorama irreal

ante la verdadera situación del protagonista,

fantástica interpretación del protagonista Khan,

aunque desconcierta ese contoneo de miradas perdidas,

salvo esos detalles, resulta conmovedora.

Cabe destacar algunos momentos mágicos

plagados de humanista reivindicación.

Una buena película para disfrutar en casa.

De Uno de los nuestros esto otro:

Repetida épica estereotipada, machismo exuberante,

película veloz, con altas dosis de chulería muy masculina.

Es bastante coherente con el hecho de ser

una película de bien-peinados gánsters,

y está dotada con escenas verdaderamente ácidas

 y llenas de originalidad.

Magnífica elección musical,

un casting que da interés a la película,

horteras decorados en algunas tomas;

tipos duros, mafia, asesinatos,

drogas, más de lo mismo.

Yo diría que es la hermana blanca

 de American Gánster de Ridley Scott.

Maravillosa por la narración de los protagonistas,

ya que, le da fuerza y dinamismo a la trama,

tiene pinceladas de verdadera exageración,

se empobrece por tópicos ya conocidos.

Interesante película si lo que deseas es disfrutar.

De Barcelona, antes de que el tiempo

lo borre diré lo siguiente:

En forma de árbol genealógico y tomada de un libro

con el mismo nombre que el documental, Javier Baladía,

 autor y pariente de los relatados, nos narra

las decadentes a veces, y otras, afortunadas vicisitudes

de una familia de la alta burguesía barcelonesa

con una ironía interesante como también frívola.

Encuentro a la película pedante de fanfarronada

y un tanto clasista, también peca de chovinismo.

La película rescata imágenes del archivo familiar

y se nota cierto oportunismo (comprensible)

al utilizar otras tomas ajenas al archivo familiar

para contextualizar el film, trabajo minucioso

y de mucho esfuerzo, trabajo que hay que aplaudir.

Junto con los relatados conviven toda una caterva

de personajes conocidos por casi todos,

hecho que le da más interés y personalidad al film.

El documental consigue engancharnos a la pantalla.

Entrelíneas resulta elitista, peca de orgullo de bambolla,

pero me gusta la narración directa y próxima.

Me gusta esa dualidad, ese responsable uso

de elementos y herramientas entre modernidad

y la historia ya pasada que la película nos cuenta.

Es un interesante testimonio que vale la pena ver.

  

***

La divina mentira del cine encierra sueños

(algo ya dicho por todos),

sin embargo, nadie dice o casi nadie sabe

que es el único contacto para algunas personas

con el exterior, con el mundo trivial.

Soñar conlleva desoñar,

vivir también es desvivir,

los géneros cinematográficos

algunos van en ropa interior,

otros llevan abrigo en pleno verano,

existen otros que de encorsetados

parecen que no respiren jamás,

quizá yo aprenda a fingir mejor

por las películas que suelo ver,

quizá yo sueñe un mundo mejor

y la realidad, quizá, ni me la crea,

una imagen vale más que mil palabras,

peor es buscar palabras para ver la imagen.

Quizá, la misma imagen tras las mismas palabras.

***

 

CRÓNICA MIENTRAS FUMAS

 

La quietud de tu persona frente al humo,

la quietud de tus silencios

tras los ruidos de la ciudad diurna,

el vacío de una noticia inesperada,

los pasos ligeros de mi perro,

retazos de poesía todos ellos;

 la quietud de tu persona

frente al humo, es pura poesía,

la poesía del humo es misteriosa,

el humo flota en tu presencia

y tú impávida de quietud

te haces piedra que sustrae del tiempo

la lenta imagen de tu humanidad.

De tu bondad y tu tolerancia,

de tu ángel bueno dejándose llevar,

es lo que somos ante la vida.

***

CRÓNICA DESDE

LA JAULA DE ORO

 

Andas quejándote por todo (triste burgués)

y tú vida es fácil como la de un feto,

mastican por ti, se atragantan por ti,

y al cordón umbilical no llega ni hueso,

ni cartílago, ni plástico alguno.

Estás acostumbrado

a una vida sedentaria, cuando

te sacan de ella cubres de ira tu frente,

cuando te sacan de ella odias

a toda esa humanidad sin recreo,

mientras que tú abres la mano para tomar,

tomas del mundo, tomas de todos,

en la costumbre acolchada que exiges,

el mundo cuenta los rayos del sol

mientras tú lo tomas para broncearte,

el mundo suda el empacho del esfuerzo

mientras tú te empachas saciado y ajeno,

el mundo sufre de diarrea eternizada,

qué dura es la mejor mierda del mundo.

***

CRÓNICA DE LA BÚSQUEDA

 

Me desperté sobresaltado, soñé con vosotros,

miré vuestra fotografía,

decidí agradeceros tanta dedicación.

Os busqué entre el bullicio

de la fiesta mayor, os busqué

en la feria, no os encontré,

os busqué en la plaza pública, tampoco,

sentí música de pasodoble,

os buscaba entre la gente, la verbena,

tampoco hallé indicio de vosotros,

os busqué en los restaurantes,

en los cines y en los teatros,

os busqué en las discotecas para puretas,

os busqué en Benidorm, en los Museos,

os busqué en el pueblo de donde sois,

os busqué en la playa; nada, nadie,

decidí volver, ir a vuestro hogar,

buscaros en vuestra casa y allí estabais,

comiendo una cena austera,

bebiendo de una vida sencilla.

***

CRÓNICA DESDE LA GUINEA

 

Malabo dejó preñada a Santa Isabel

y el bulto de Bioko se le nota a ella

como un pedazo de gloria prometida,

como una esperanza por hacerse valer.

Malabo es esclavo de su humanidad

y tiene por vicio probado la tarde ignota,

traza su tozudez en sorbo de leche-café

con mezcolanza de florilegio y prosodia.

Un arlequín soñante es el mundo,

cuatro piezas iguales y distintas la Tierra,

la primavera eterna del sur sostiene

cuatro sonrisas que juegan en el agua,

cuatro máscaras de ébano y vengué

que relucen con dientes de marfil la luz.

Chapotea Malabo, chapotea su nervio,

la juventud es un ensueño que empieza,

borra el vértice sanguíneo y tosco del sol,

oculta el plátano purpuro de su gracia,

éxtasis y orgasmo de los peces veloces

llevan a raya la triste sonata del mar,

Malabo juega con la goma del cielo

hasta que su guerra chica acabe esa vez,

los hombres no son nadie sin su joya,

la joya que reciben y toman al entregarse,

la joya que se intuye en lo que les atesora,

en la húmeda cueva del edén genesiaco,

elige tú, rosa morena de calma fingida,

madre tierna del goce frente las estrellas,

paladar y extremidad, músculo de sangre,

busca palomas encendidas en su sonrisa

y río que evite el aguacero infeliz del hoy.

Suena la mirada de melaza en su boca,

suena el sabor de fruta viva en su risa,

risa fresca tatuada en Campo Yaoundé,

sueño en la siembra de la vigilia exhausta,

vigilia del Déjà Vu anhelado e imposible,

 el bombolom pidgin anuncia bostezo terco.

El Tamtam del alma es palpitar sonoro,

el tambor es cuero en el corazón del viento

y monótono suena su ecuador de veras,

por el timbre del eco en vacíos espacios,

por las ciudades ebrias de ocre invasor,

ocre quieto como testigo del tiempo,

ocre de cueros y oropeles viejos,

raigambre de atraso tras el cuarto de siglo,

tumba de ciudades junto al desierto.

Olorosa, olorosa es la tumba y la jungla,

llevan palmo y páramo en su cresta verde

y el sueño es la acacia que les recuerda.

Obviando el mundo con su hocico más feo.

***

CRÓNICA DEL AFRICANO

 ERRANTE

 

Y el africano errante me contó historias

que solamente conocían

los viejos más ancianos,

me contó él que un padre

le dijo a su hijo resignadamente

cuando él y su hijo estaban

a punto de fenecer en el desierto:

¾Así es la vida hijo mío, así tendrás

que pagar un precio por todo lo que vivas,

por todos los errores,

por todas las ilusiones,

por todos los actos que realices.

Tendrás que morirte unas cuantas veces

para apreciar lo que la vida es en sí,

tendrás que desearte la muerte

para tener deseos por vivir la vida,

tendrás miedo de que la muerte se te cruce

para cruzarte con ella tarde o temprano,

el miedo es absurdo

por que el único fin es la muerte,

la muerte es mañana,

ahora solamente vida

tienes que guardar para el presente.

***

CRÓNICA DE LA TELEVISIÓN

ENCENDIDA

 

Parece mentira que en la caja tonta

los únicos que tiran piedras

sean aquellos que ya fueron

apedreados por sus pecados,

parece mentira que la poca ética

que se cuestiona en la televisión

sea aquella de la que la televisión carece,

mundo sucio el de la Tele,

mundo de guionizadas sorpresas,

de morales corrompidas,

de culturalismo casposo,

mundo de famas rentables

y dignidades achantadas por un cheque.

***

CRÓNICA DE LA BARCELONA

DE POSTGUERRA

 

El sábado es milonga de la desgana,

el lunes a los salesianos los chiquillos,

en un meublé matan a Massana,

  duelo dominical en el gremio de ladrillos.

El viernes, mujeres de vida insana,

martes, piojos perplejos en cepillos,

jueves invernal y cruda palangana,

miércoles, miedo invasor para flequillos.

El sinsabor tropieza las calles borracho,

padres de sangre callan su anemia,

para burgueses hoy hay gazpacho,

para andaluces diáspora como epidemia.

Falangistas chamullan fetén gabacho,

euforia de pólvora, visceral primigenia,

no se conoce la flor del empacho,

se guarda un silencio en cada venia,

institución de pistoleros con despacho

e inoportunos paseos con linterna.

Samaranch es nombrado delegado,

al subversivo se retira pasaporte,

mugre y cochambre para el asalariado,

migraña en el gas del coñac doble,

en el baile se arriman demasiado,

de noche alguien pregunta tu nombre,

estigma de beata ennegrece de pasado,

ese nepotismo que el rojo conoce,

Kubala saca del tedio represaliado,

hace olvidar podrida paz que esconde

el abierto sobre, el permiso de soldado,

la tabaquera colillera, la tisis y el brote,

la caspa del ambiente, el temor inusitado,

los niños pelando a bocados el cobre,

el asco custodiado con candado,

el respeto que los formales disponen.

Convocan oposiciones para notario,

Dalí con mosca ajena en su bigote,

garrote vil en el penitenciario,

costra de tiña habitando el cogote,

madres viudas de luto eternizado,

batallón de mutilados y otros pobres,

reunión de jerarcas del católico estado,

filón para los No-Do y sesiones dobles.

Dioses del estraperlo son los Muñoz,

Mesías del atraco es el gran Facerías,

erudito de las letras Eugenio d’Ors,

y para purga congresos y eucaristías.

Pecado es el bostezo de Sarriá,

pecado es la huelga de tranvías,

pecado son las putas del Raval,

pecado son las largas solterías,

pecado es la vida que ha de abortar,

pecado son las malas compañías,

pecado son las ganas de emigrar,

pecado son las prohibidas librerías,

pecado son los besos de portal,

pecado es vivir entre habladurías,

milagro son las penas con pan,

milagro es vivir todos los días,

milagro es prohibir el catalán,

milagro es la gris comisaría,

milagro de heridos puñados de sal,

milagro de putrefactas homilías,

milagro desde Pedralbes a Sant Adriá,

milagro son las oscuras loterías,

milagro que quita ensueño al soñar,

milagro de aburrida y espesa paz

[y negra y triste alcahuetería.

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Rutina

Se odiaban. A todas luces se odiaban, no había que ser un lince para saberlo, al menos es lo que nosotros notábamos de forma evidente. Tantos años juntos y lo único que había crecido entre ellos era un  silencioso aunque indudable odio que nunca desaparecería y que se les notaba a poco que uno los tratase y por mucho que ellos procurasen disimularlo a veces aparentando absoluta normalidad, aunque habían dejado de disimular. Al fin y al cabo no iban a hacer nada por cambiar las cosas. Digamos que se habían acostumbrado a convivir, apenas se hablaban, apenas pasaban tiempo juntos más allá de andar uno con otro por las calles, como dos desconocidos, apenas conseguían un momento de paz, una tregua, aun cuando en apariencia no discutieran. Solían ir al restaurante donde yo trabajaba a comer los viernes, ya era un hábito, siempre en silencio, sin intercambiar nunca una palabra. El resto de la semana los veíamos en el barrio, en las tiendas vecinas, en la calle. A mí me daban pena y Lorena los miraba con alguna consideración de vez en cuando y en la mayoría de ocasiones con profunda rabia. No deberían haber tirado sus vidas a la basura, me dijo un día, cuando se fueron. Vienen de otra época, no es tan fácil, aduje. No podíamos tampoco juzgar. Yo no podía. Había conocido a mucha gente de su edad, de su generación, mis padres sin ir más lejos, y sabía que no lo tuvieron tan fácil. Me da lo mismo, dijo Lorena tajante, con esa dureza que solía acentuársele a menudo. Para ella, la vida era algo lo bastante sagrada como para no desperdiciarla, había que vivir con pasión, cualquiera que fuera la opción elegida.

No niego que estaba de acuerdo con Lorena, pero con frecuencia su radicalidad me espantaba. Tal vez porque no me veía capaz de llevarla a cabo y romper con la rutina y la falta de perspectiva. Padecía en lo más profundo de mí mismo de ese miedo que te hiela, que te mantiene quieto, incapaz de cualquier cosa. Me aterraba la perspectiva de toda una vida en un restaurante, trabajando tras la barra, viendo pasar a un montón de gente de mi edad como compañeros de faenas hasta que dejasen de tener mi edad porque lo dejaban, el restaurante, encontraban algo mejor, y los que entraban comenzaran a ser más jóvenes. De hecho, ya había empezado a ocurrir, ya había gente más joven contratada de camareros. Cuando acabe la carrera, me largo, me había dicho en su momento, pero una vez tuve la Licenciatura en Letras bajo el brazo no supe muy bien qué hacer con mi vida. No me atraía la enseñanza, no me veía capaz de dedicarme a ello, pero tampoco sabía muy bien por donde tirar. Y estaba bajo esta tensión cuando llegó Lorena y nos convertimos en inseparables amigos del alma con derecho a roce, a risas, a confesiones nocturnas o de fin de semana, lo cual no solucionó mi titubeo existencial, pero me sosegó bastante, lo que ya era algo. Nunca seremos como ellos, me decía a menudo, cuando los veía cruzar la calle o cuando entraban en el restaurante, aunque era posible que ellos, cuando iniciaran su relación, se dijeran lo mismo, nunca seremos convencionales, nos amaremos siempre, y ahora eran lo que eran, un hombre y una mujer que pasaban su tiempo juntos por rutina o por ser incapaces de tomar la decisión de separarse por los años en compañía o por miedo o por incapacidad siquiera de planteárselo.

Un día de julio el hombre entró solo. No era viernes. Me extrañó que de pronto no atendieran a su costumbre, pero era verano y solía ocurrir, me dije, que se rompieran los hábitos, que su esposa exigiera por una vez acabar con la rutina, variar el orden de las cosas. Esperé unos minutos a que la mujer entrara por la puerta, imaginé que se había retrasado, se había acercado a comprar algo en la tienda de al lado o se había quedado un instante de cháchara con alguna vecina, lo cual solía ocurrir de tanto en tanto, pero no, el hombre se había sentado a una mesa, había mirado la carta y había comenzado su pedido a Lucas, el nuevo camarero de la casa. Venía no obstante solo, completamente solo. Ese día Lorena tenía el día libre y no hubo ocasión de comentar nada. Por lo demás, se le veía cabizbajo y no pude menos que imaginar lo peor. Acerté.

– Nieves ha muerto -me dijo de pronto, adelantándose a mi pregunta, cuando se acercó a la barra a pagar.

– No sabe cuánto lo siento -logré decir no sin desasosiego, me angustiaban y me angustian mucho estas situaciones, sobre todo porque al hombre, contra lo que hubiera podido imaginar, se le notaba afectado.

– Fue el amor de mi vida -me dijo, tras un breve instante de reflexión y como si de repente necesitara sincerarse con ese desconocido que era yo y que, sin embargo, tantas veces había visto a lo largo de los últimos años-, nunca me imaginé mi vida con otra mujer. Menos aún sin ella. La echaré de menos.

Desde luego, no era el momento de comentar nada, tampoco en otras circunstancias me hubiera atrevido a decir algo de lo que se desprendía de su cotidianidad, por ejemplo que no se les notaba tanto apego como el que ahora manifestaba, así que guardé silencio y me limité a devolver el cambio -le hubiera invitado, pero me había dado el billete antes del fatal anuncio- y a darle un sencillo toque en el hombre izquierdo. Me miró, pareció que fuera a decirme algo, pero al final calló y salió del restaurante silencioso, triste, como si todo el mundo se le derrumbara inexorablemente.

Aquella noche iba a comentárselo a Lorena, pero ella se adelantó con otra noticia suya que me hizo olvidar al hombre.

– Me voy a Praga  -me anunció.

– De vacaciones -afirmé, aunque era más bien una pregunta.

– A vivir -me respondió.

Me quedé callado y no poco sorprendido. A todas luces, no había contado ni contaba conmigo tanto para el viaje como para la toma de la decisión. Lo cual me decepcionó todavía más, justo cuando había cavilado largo y tendido proponerle que viviéramos juntos porque la breve conversación con el hombre al mediodía me había hecho pensar sobre mi vida. Y de repente aquello me sonó a ruptura tajante que me dejó deprimido por varios días y bastante apesadumbrado por mucho tiempo más.

Juan A. Herrero Díez

 

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Hace Frío (entre prosa y poesía, pero tiritando)

Me sublevan estos días grises
de abrigos con aroma a antipolillas,
cuesta abandonar la calidez hogareña
y aventurarse en la fría calle.

Gorros, guantes y bufandas
emergen coloridos de los armarios,
apresuran su paso desde los portales,
cubriendo rostros pálidos, manos heladas
y narices rojas.

Voces acatarradas contestan mis saludos,
mientras niños somnolientos,
miran con ojos largos
tras las ventanas empañadas.

Tomo por la avenida y el primer saludo
me despierta una friolenta sonrisa.
La primera del día.
El diariero grita a toda voz
las noticias que el irrespetuoso viento
arremolina sobre autos calefaccionados
y aventureros caminantes.

Una pareja pasea sin apuros, abrazada,
con ropa de estudiantes secundarios
y una señora muy abrigada,
acarrea bolsas de su compra diaria.

Hace frío, pero la avenida tiene vida,
los saludos se intercambian entre lanas,
me seduce el aroma a café y medialunas
que escapa cuando abren la puerta de una casa.

Hace frío, los árboles titilan en escarchas,
el sol las ilumina como purpurina,
mi sonrisa se filtra acogedora y cálida,
la segunda del día,
tras la abrigada bufanda.

María Magdalena Gabetta

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Malgaste

Por Maximiliano Spreaf

 

Es difícil escribir

con la cabeza cuadrada

las aristas afiladas,

y correoso el jazmín.

Débil soy, y me pliego

al ruego de tu hambre lectora,

caminante de líneas

por las auroras.

Cuánto silencio nos traba el amor.

Nos garantiza el retiro,

por el pensar pensador.

Puta soy, de nívea pluma,

Puta soy, más puta sola.

Y aunque la rabia entró

y explotó sobre el tapiz,

aún aprieta la nostalgia

donde un día hundimos

la nariz.

Llevas el pelo retorcido

de pensamientos monocordes,

de silencios obligados,

de malquerencia y hastío.

No mires más mi interior

Que allí no encontraras nada

Mira esta vez tu demencia

Que todo dirá de mí.

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LAS SOBRAS DEL TIEMPO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

LA CANCIÓN DEL ADOLESCENTE

 

No sé qué a mí me pasa

con estas hormonas que tengo,

cada vez que el barro empapa

me pongo a jugar al teto,

y embarra que te embarra,

y pasión que yo te meto,

paso todas esas horas vanas

siendo un animal completo,

poniendo baba y rebaba,

dando gusto a mi esqueleto,

me dan las horas del alba

mascando chicle en secreto,

 en secreto se calienta el agua,

en secreto achico el fuego,

en secreto escupo la laca,

secreto: el del calcetín tieso.

Decadente señal es la cana,

ferviente y fugaz lo mancebo,

cubres la amante que amas

con un empuje discreto,

la llevas en la noche a tu cama

por el atajo del cielo,

muele que muele la caña,

bufa la carne del viento,

la cloaca abierta de patas

se traga el embudo de velcro,

oculto colchón de paja

para el chaval más tierno,

la honra de la juventud se lava,

mancha de hierba es del lecho,

la leche con cuajo se cuaja,

se enciende la luz con un dedo,

se anda descalzo por casa,

se ensucia muy fácil el juego,

la pubertad es la mejor racha

y un naipe que sentencia luego,

una chocolatina empacha

y más empacha el apego,

empacha y cuando es mojama

repele como vinagre añejo,

repele y repeles la jama,

repeliendo te haces ya viejo,

te cubren con la misma mortaja

que cubrieron a tus ancestros,

así nos pasa la comparsa

en este desfile de locos y cuerdos,

mejor comer gallina con gana

antes que roer un hueso,

mejor gana cuando hay filigrana,

absurdo es besar a los muertos.

***

 

HERMANOS

 

Nos contaron desde niños la historia cínica

de la gran familia para siempre,

donde todos unidos,

donde fotos de todos juntos y sonrientes

hicieran un pacto con el destino,

  con la vida y sus monsergas.

Ese pacto se despedazaría

al ver este escuálido panorama de figuras y poses,

al ver esta inmundicia de criterios,

al ver esta plaza de olisqueadas

zonas comunes y sobremesas en silencio,

al ver vacía esta casa de exhaustos obreros

donde los turnos nos avivan la orfandad,

esa triste orfandad también para siempre,

como si nuestra casa fuera ya

un egoísta orfanato

al que acudes como en un olvido

para sobrevivir,

tratando de recomponer lo hecho en pedazos,

¾cada cual vive su vida y con quien quiere,

cada cual guarda su mejor cara

para el calor que se portea más liviano.

La vida mira la cercanía

como un muro de horas de cotidiana familiaridad,

pero te cansa ver la repetición de las olas,

de los trenes cada cinco minutos,

y del usado acertijo que ya conoces.

Hermanos, yo también suelo cansarme,

de mirar cien veces el reloj

y ver el desmayado ocaso de pesada repetición,

nos acordamos de las espinas ocultas

en el jardín de la inocencia.

 Nos acordamos de cuando el asco

tropezó en este juego de hermanos para siempre,

y se secaron las ramas

del árbol más frondoso y genealógico

en el jardín de nuestro hogar desahuciado.

En el jardín que se predecía para siempre.

***

 

UN MISMO SOL PARA TODOS

 

Descubrí al conocerte a ti

que la isla de Utopía quedaba lejos, muy lejos,

que los trenes de plomo volvían de ella

y se resistían a ser veloces como balas,

que los petit gourmet te custodiaban

para ofrecer tu sonrisa escabechada,

que las oportunidades son inoportunas

y que la oportunidad es un breve segundo,

que aquellos que se comen el mundo

se quedan empachados para siempre,

y que los caprichosos lugares en los mapas

no eran límite para la inercia

sagrada del agua,

 ni para esas gentes al margen

de las pasarelas, de los centros comerciales,

de los escaparates, del cable mágico.

Todos ellos vivían su vida de espectadores,

agradecían la conmiseración ciega

muy de antemano,

daban su mano al forastero perplejo

que entregaba su saludo

como en una carta de recomendación idiota,

a mí me esperaba al otro lado

una vida de neveras repletas, de derroche

haciéndose amo del vertedero,

de dos farolas por metro habitable,

de deslumbrante tedio cotidiano,

  de semáforos cada dos pasos

y de estrellas que brillan en las afueras.

Pero tú preferías la felicidad a la esclavitud,

preferías la alegría del sábado-noche

al vértigo cuesta arriba del lunes-hastío.

Yo seguiré aquí entre la opulencia,

con mis deudas, con mi mes a mes,

con la felicidad atada a un subsidio,

con mi fin de semana podrido,

con la felicidad con cuentagotas y por horas.

Tú seguirás allí entre la austeridad,

viviendo un día a día leguleyo y despreocupado,

con tus alegrías chicas evaporadas,

con tu sosiego insolvente,

con tus preocupaciones anudadas a mañanas

que no quieren del todo quedarse,

con tus paseos a la caverna para ver

el oráculo del norte acurrucarse,

con la felicidad y el derecho a perder

lo más volátil: el dinero.

¿Quién tiene más derecho a esa felicidad

anunciada en la televisión?

Todos o Ninguno.

Los dos tenemos un reproche que dar

a la sociedad de los dos kilos de basura diarios.

Tú demostraste desinterés por lo material

y yo cuánto te quise sin pedirte coima por ello.

Tú demostraste que para nada te importaba

botar la cáscara vacía en la vía pública,

con el peligro que corren los infelices esos,

esos que andan distraídos

con los colores de luminosa luz de la Navidad.

Comprando como locos, las tarjetas echan humo.

Ahora tú tienes lo que querías

y yo tengo lo que me pertenece.

Los dos nos dimos lo que anhelemos,

sin embargo, vemos la felicidad

con ojos distintos, con pupilas diferentes.

Toda felicidad guarda su obsequio.

Es asunto serio vivir para ambos mundos.

Tú prefieres la tranquilidad junto a los tuyos

y yo prefiero la otra tranquilidad junto a los míos.

A mí no me importan los soliloquios,

los monólogos a la espera de diálogos,

sin embargo tú, prefieres la colectiva alegría,

la tribu moderna de comensales Fast-Food.

Yo quisiera vivir eternamente en tu tribu,

disfrutar de los parques infantiles

y del griterío eterno de los niños gorditos,

de las escaladas hacia el coco fermentado,

de los banquetes tras la caza de payasos,

del empalagoso festín del repetido Happy Birthday,

pero me lo tiene terminantemente prohibido

el galeno, el Doctor Corcremat,

 primo hermano

del director de la sucursal del banco,

allí donde tengo mi hígado hipotecado.

*****************************************************

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POEMS SELECTION

By  Fahredin Shehu

If I was an Alien  

Would I approach the human?
To knock in the doors of yesterday, and
Mature before my sweat get icy scale
Catch the plait of visible sky with stars embroidered, and
Appear as a child with the eyes that shows the abundance inside

To touch goose bombs in his heart membrane, and
Pamper the nest of the stars in between two eyebrows
Smell the grape pollen from his eyelashes, and
Offer the goblet full of freshly pressed pomegranate
Hear the sound of his breath, and
Get in the front of his shadow
Absorb the rays of his rainbow aura, and
Sing in unison the universal melody that vibes LOVE

***

 

 

Eternal present

Unless you become beautiful
You have no right to approach Beauty

If the one longs only for flowers
I shall bloom at once the entire spring

Until you leave the future behind
There’s no mere chance you make thou art a living influence

If I long only for eternal unknown
I tell you again I break this goblet
Into fragments and resurrect as phoenix
Then from my new goblet you may drink
Unpolluted vine
With the lips of deadly curse

Then my Art is for real

***

The latent “I”

 

Spleen was now loaded

Heavily as vineyard full of not harvested grape

I pity the nation that does not press its own grape

All plasmatic beings elegantly approached to burn

The head and the tail of the serpent

The latent “I” buried under the shade of the golden fig and

The drops of the pomegranate’s juice

In vain tempted to cure all wounds of the turbulence “Past”-s and

Aloe, balm and the royal jelly turbulence “Now”-s

While in seclusion yet the latent “I” bears Love

Since it shall write for the upcoming prophet

He writes since he believes in miracle

By each lovely word he utters

The gate opens the “All” may hear heavenly shriek and

The distance shortens

To kiss the epithelium of the heart and

By each word he utters

A prejudice dismantles in one blast

To see the rainbow from the burnt of its particles and

All the black holes queued in the cosmic cord

To make the necklace for Sophia eternal

The bride of the eternal groom

That embraces the Seen the Semi- Seen and the Unseen.

***

The blue flame

The dew of mercy and honey,
at the bottom of the heart.

The entire burden of thirst,
misty extinguishes.

Under the shade of the Nut tree,
when the heat attacks firmly;
feeds the green plant,
the green becomes ultramarine,
displays masculinity.

***

The snow in Tehran

Instead of tulip,

Heavy snowflakes are

Whitening the city and,

The eyelashes of the beauties

With the marbled headscarf

The March finds me

In the old city

Where diverse opinions are mixed

Tonight I drink the tea

Without porcelain Samovar

The sounds of Santoor are

Following the exhausted letters and

I tired of the shades of the clerics

The poet is longingly reckoning

As he wants to embrace

A bowed orphan

Innocent

Till heaven

Yet few drops of pleasant

Essences remained

Before my departure

I’m keen to leave again

And I know why…?

***

 

 

A Bystander

The wind blows the snow of the
Chestnut tiny flower

Deeps them in the heart and
Stirs the wish

The May has its imperfect stranger

Whereas the fishes in frivolity
Move
Remind happiness

He is not a fish to know their joy
A bystander is not HE to know
What he is supposed to

The heart is missing space
It accommodates myriads of souls
In an elixir drinking ceremony

They have comprehended the value
Of mundane and sacral

They have concept the greatness
Of the tiniest life’s incidents

They are latterly the bystanders
The one alike
Myself

And we are not the fishes
We can not fail to remember
The walking in the twilight of evergreen
Pine needles beneath our bare naked feet
Bloodied
But the fresh verdure shines
Our souls in
NOW

***

Theophany

You kiss me and stamp my existence

I kiss you and melt in God’s essence

The granular spittle that remains in my throat

A long day between winter and spring

My state known only by friends few of them

My Love felt by every creature

The bastards that sprinkles with their hatred

And those that converts their names and faith

This suffocating visible plurality of creatures and bizarre manifestations

My spiritual nervation has strengthened

Soul cells are dancing the muttered nation’s dance called Love

Those who make sex in the air as flies’ foals hatred babies

Can you kill babies is our question

We the invisible plurality of divine creatures and manifestations

We the perpetual Theophany coruscate in pure hearts

As Sun in the dews of mornings full of vetyver, ambergris, limonene, fragrance and a slight skunk of civet, moschus and the sweat men by labor exhausted

We speak we sing we paint

With the act without exhaling a syllable from our holly mouths

We sprinkle with the aureate dust

Straight we look at Saturn ring color eyes and the color of peacock tale feather

We built a cube temple and play chess in cube

We love the terrain where the guests of Moses and Lot before him had passed through

We sing with Seraph of high realms we sing in sync

Here we bring joy in hearts of those who encroached in procession through emerald macadam

Where you seldom pass

We know by heart the Al Jaffr and ten Sefirots and we read the Liber Razielis

We accompanied Adam Kadmon in his solitude prior to separation and embodiment in terrain that will be bloodied by human through centuries

We have said to John to go in the river Jordan baptize the Christ and lead him on

For those who knows a little

We said to Waraka to prepare Muhammad to become the leader of those who seek the truth

We said to Bahaullah to explain men to take after women and the mother Earth

Otherwise in upcoming millennium the solely food of them shall be kernels and water

We said to Gibran commence the Theurgy for upcoming millennium being as solely artistic repose for creative men

We said to Fahredin write as much as possible and hush as a canyon stone

Until he finds his echo point

We…

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