39º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG niños y palomas

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39º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL TRIMESTRAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXXIII/05-02-2014

 

EDITORIAL LXXXIII

Sobre Cumbres y poetas

El pasado mes de Noviembre tuvo lugar en Panamá la XXIII Cumbre Iberoamericana. Hemos sido críticos con estos encuentros, entre otras cosas porque creemos que los representantes que acuden, Presidentes de Estado o de Gobierno y otros altos dignatarios, no reflejan en realidad a los pueblos en cuyo nombre asisten. Fuera queda la riqueza cultural y social de unas sociedades que, por fortuna, son muchos más ricas y plurales de lo que creen quienes dicen dirigirlas. Y no hablamos sólo de dinero. Antonio Machado escribió que el necio confunde valor y precio, lo que es una gran verdad, y en estas cumbres se habla sobre todo de precio, no de valor, ni valores, más allá de pomposas declaraciones extemporáneas.

Esta última Cumbre, además, tuvo más deficiencias que encuentros. Faltaron algunos países, entre ellos los que aglutinan el ALBA. Por faltar faltó el Rey de España, recién operado. Además, se decidió que las Cumbres se celebraran cada dos años. Y si todo esto no fuera ya un cambio profundo, resulta también evidente que el escenario se ha modificado mucho. La crisis aqueja sobre todo a España, que de repente parece haber sido despojada de su posición dirigente frente a una América Latina que sigue emergiendo no sólo económicamente –pretendemos no ser necios y fijarnos sólo en lo económico-, sino también en lo cultural, si es que en algún momento la cultura en los países latinoamericanos ha dejado de ser central. Muchos ciudadanos americanos que emigraron en su momento a España o en general a Europa regresan ahora a sus países de origen con mayor o menor fortuna, pero con una experiencia que seguramente les ha enriquecido y tal vez se refleje en su aporte a las sociedades de origen. Muchos españoles, por su parte, se ven ahora obligados a emigrar, y muchos eligen América Latina como destino, como pasó en otros momentos de la historia reciente.

Las migraciones son fruto de situaciones complicadas, no deseadas a menudo. Pero se vuelven con frecuencia en oportunidades económicas, sociales y culturales. Más en un momento como el nuestro en que las nuevas tecnologías permiten un intercambio más rápido y fluido. Este es el intercambio que a nosotros nos interesa, mucho más que el de las Cumbres formales y estáticas porque supone un encuentro de verdad entre las dos orillas.

De todo esto sabe muy bien América en general, esa Nuestra América del que hablara el político libertador, pero sobre todo poeta, que fue José Martí. Sabemos que el mestizaje americano, tan manido en discursos oficiales sin sentido, es fruto en muchos casos del dolor. No podemos olvidar la persecución de los pueblos indígenas, no sólo física, más cruenta, también cultural, no menos cruel, ni la esclavitud de los negros que fueron llevados a regiones latinoamericanas y cuya presencia perdura hoy a través de sus descendientes, tampoco de las migraciones antes referidas –de asiáticos, europeos y árabes o turcos-, todo inmerso en un profundo dolor, pero también origen de una nueva sociedad dinámica y creativa, incluso en su conflictividad. España y Portugal, más provincianas en el siglo XX, han podido vivir esa mescolanza de acentos y lenguas en épocas más recientes, esperamos que de forma ya irremediable lo asuman en sus culturas y concepciones sociales.

Aquí está la verdadera Cumbre por la que nosotros abogamos.

***

El año ha comenzado con tres noticias tristes para los amantes de la poesía. En Enero murieron el argentino Juan Gelman, el mexicano José Emilio Pacheco y el español Félix Grande. Es un tópico al uso en estos casos: el mejor homenaje a los escritores que mueren es leerlos. Será un tópico, pero resulta una gran verdad, sobre todo cuando se trata de poetas como ellos. Tal como escribía José Emilio Pacheco en «Elogio de la fugacidad»:

Triste que todo pase…

Pero también qué dicha este gran cambio perpetuo.

Si pudiéramos

Detener el instante

Todo sería mucho más terrible.

¿Pueden imaginar a Fausto de 1844, digamos,

Que hubiera congelado el tiempo en un momento preciso?

En él hasta la más libre de las mujeres

Viviría prisionera de sus quince hijos

(Sin contar a los muertos antes de un año),

Las horas infinitas ante el fogón, la costura,

Los cien mil platos sucios, la ropa inmunda

—Y todo lo demás, sin luz eléctrica y sin agua corriente.

Cuerpos sólo dolor, ignorantes de la anestesia,

Que olían muy mal y rara vez se bañaban.

Y aún después de todo esto, como perfectos imbéciles,

Nos atrevemos a decir irredentos:

<<Qué gran tristeza la fugacidad,

¿Por qué tenemos que pasar como nubes?>>

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Cuando cesa la lluvia

Vio a través de los ventanales del aula que había parado de llover. Justo a tiempo, pensó, porque en poco más de diez minutos terminaba aquel primer cuatrimestre del curso, comenzaban las vacaciones de invierno y aquella turba de alumnos de todas las edades saldría feliz a la calle para disfrutar cada segundo de las dos semanas de parón que había por delante. Así que, pensó, era como si el tiempo les diese la bienvenida cesando la fría lluvia y de este modo, en cuanto sonara la campana que anunciaba el final de la jornada, podría asistir una vez más a cómo todos los estudiantes, cualquiera que fuese la edad, el curso o la condición, echaban a correr a sus anchas. En apenas unos segundos abandonarían el aula, les escucharía gritar como locos por los pasillos y sin que hubiese pasado más de un minuto les vería desde aquellos mismos ventanales, sin todavía haber recogido ella sus propios libros y cuadernos, salir del edificio escolar. Los contemplaría en la calle saltar y reír ante una perspectiva de libertad hasta ese momento cercenada por la rutina de las materias y los horarios. Observó a sus alumnos, quince rostros ansiosos por que pasaran los próximos diez minutos lo más rápido posible, y le dio cierta pena, no por ellos, sino por sí misma. No podía compartir la felicidad de los chicos ni tampoco la de sus compañeros de escuela, los otros profesores que veían en las vacaciones la oportunidad de recomponerse un poco por dentro. De un modo u otro, la rutina de la escuela era para ella un bálsamo. Además, era la Navidad lo que tenía por delante y nada podía causarle mayor tristeza. Ya sabía que era un tópico, lo de la melancolía proporcionada por aquellas entrañables fechas, pero no podía escapar a sentirla ni a que el ánimo se le decayera todavía más. Si por ella fuera, seguiría dando sus clases de literatura y explicando a los tres grupos asignados las metáforas y los símiles de los poemas así como el sentido de una serie de novelas que, por su edad, ella había elegido, para que así se les planteara un mar de dudas sobre la vida que iban a afrontar y pensaran y reflexionaran acerca de su porvenir. Pero sobre todo, si por ella fuera, seguiría refugiándose en la escuela, porque al fin y al cabo era eso, en efecto, lo que procuraba, refugiarse o, como le dijeron alguna vez, tuvo que reconocer en el fondo que con acierto, huir de la vida.

Terminó de explicarles el último punto previsto para aquel último día. Faltaban aún cinco minutos. Forzó una leve sonrisa. Sabía que sus sonrisas, fueran o no sinceras, parecían dulces a ojos de los demás. Poseía un rostro agradable y grato, amable para quienes la miraban, aunque no fuese lo que digamos bella, al menos ella no se veía bonita, aun cuando se daba cuenta de que era atractiva, o cuanto menos resultona, no le pasaban desapercibidas las miradas de reojo por la calle, y forzando una voz calma les dijo a sus quince alumnos allí delante de ella, en un silencio que resultaba cuanto menos estrepitoso, que se acababa por ahora todo. Los chicos abrieron más los ojos si cabe, hubo alguno que a punto estuvo de levantarse para salir corriendo, pero sin esperar a  que ocurriera, alzó de nuevo su voz. Antes de salir, les dijo, y aquí debió reprimir la emoción que atisbaba por brotar, os quiero desear unas felices fiestas y deseo también, y aquí no pudo menos que asomar no poco escepticismo, que os dediquéis a la lectura, pensad que hay tiempo para todo, y lo dijo en el fondo sin mucho convencimiento, porque lo que la muchachada iba a hacer era lanzarse a la locura de las compras, del consumismo más avieso, de los regalos, de una frenética carrera por olvidarse de todo, incluido de sí mismos, y en cuanto sonó la campana, y esta vez sí salieron como almas que persigue el diablo, creció no poca culpabilidad en su interior, porque aquellas palabras que a punto estuvieron de componer un discurso cursilón y tontaina sólo denotaban la envidia que ella sentía por no poder gozar de las vacaciones ni de aquel impulso de la juventud, aun cuando no había cumplido todavía los treinta, no era del todo una adulta, no en esta época de edades ambiguas, aunque desde luego dejaba atrás la juventud, al menos así lo sentía ella ya de un modo definitivo, aunque en todo caso ahora como entonces, cuando tuvo las edad de sus actuales alumnos, iban de los doce a los catorce años, divididos en los tres cursos, tenía la sensación de haber sido la misma persona retraída, solitaria e incapaz de mostrar el cúmulo de sentimientos que bregaban por salir.

Ordenó sus apuntes y los guardó en una carpeta. Puso un par de libros sobre la misma y suspiró levemente, sin saber aún si iba a echarse a llorar o aguantaría el tipo como de costumbre y saldría con una tremenda pena en su interior. Pasó por la sala de profesores donde se encontró con Marisa y Daniel. Ambos le sonrieron cuando la vieron entrar.

–Cómo se presentan las vacaciones –le preguntó Marisa, profesora de arte, apacible y moderna, aun cuando rozaba la cincuentena, no parecía quemada por el oficio y se preocupaba siempre por los compañeros de trabajo.

–Tranquilas –respondió ella. Amagó otra de sus sonrisas.

Sin embargo, bien sabía ella que no serían tranquilas. Al menos por dentro. La perspectiva de pasar la Navidad en familia no le atraía en absoluto, al contrario. Se sentía apenas una presencia extraña, una sombra para la mayoría de sus parientes con quienes ya no mantenía, desde que saliera de la primera juventud, mucha relación. Se repetirían las preguntas habituales, ya casi tópicas, dónde trabajas, tienes novio, qué tal aquel amigo o aquella amiga de la infancia que ella misma casi había olvidado. Esto en el mejor de los casos, porque con la familia más directa, su madre, su padre, su abuela, sus hermanas, la más cercana de sus tías, incluso sus dos primos de la misma edad, confidentes en algún momento de la vida, la sensación era de reproche, como si la rechazaran en el fondo, como si ella fuera una extraña o la persona que sólo ellos esperaban, otra persona distinta a la que era en realidad, sujeta siempre a juicios de valor, o hubiera un muro infranqueable que les separase, que se hubiera levantado de pronto o quizá poco a poco, quién podía saberlo a esta altura de su vida, pero que por la fuerza de la sangre o por ese pacto explícito de la tradición, de los hábitos que se conforman en inercia arraigada, resultaba imposible romper y por consiguiente la relación y la costumbre se convertían en obligación, y no tenía más remedio que acudir, extraño mecanismo de imposición social, cuasi tribal, que convertía las fechas en cuestión en un rito y de este modo se aseguraba su asistencia a la cena de Nochebuena. Claro que muchas veces había barajado la posibilidad de no acudir, de dar cualquier excusa y así no recorrer los quinientos kilómetros que la separaban de su ciudad, de su casa, su casa, murmuró no sin extrañeza, y quedarse sola, por ejemplo, en su casa, la de ahora, tal vez la de verdad, o anunciarles que se quedaba con un novio repentino por cuya existencia siempre preguntaban de un modo general, persuadidos tal vez de que visto lo visto ya nunca lo habría, pero que de pronto surgía de la nada, sólo ella lo sabría ficticio, o tal vez aceptar alguna de las invitaciones que a veces le dejaban caer, reales estas, la de la misma Marisa, sin ir más lejos, si no vas a tu casa, la de antes, se entendía, así lo entendió ella, puedes cenar con mi familia, le dijo unos días atrás, y ella soñó en cómo serían unas Navidades distintas, lejos de la obligación y la rutina, ajena a los reproches y a los silencios.

Pero iría, volvería a casa por Navidad, como decía la canción de un antiguo anuncio televisivo, de turrón, recordó, aunque en su caso no había ilusión, ni grandes abrazos, ni sensación de apego, sólo un hábito frío que se había instalado desde hacía tiempo dentro de sí, sin saber muy bien si venía de fuera, un manto impuesto, o era algo propio, un rasgo de carácter contra el que no valía la pena luchar, si es que en algún momento se decidía por cambiar.

No esperó a que Daniel acabara de explicar lo que le contaba a Marisa antes de que ella entrara. Aprovechó un silencio repentino del profesor de matemáticas para decir que debía marchar.

–Felices fiestas –les dijo, y sus compañeros se lo desearon a ella justo cuando salía de la sala.

Avanzó por el pasillo ya vacío y fuera del edificio de la escuela no encontró a ninguno de los alumnos que poco antes saltaban, reían y bromeaban con barullo. Fue hacia la marquesina y cuando llegó y se sentó en el banco a esperar el autobús sintió, esta vez sí, que los ojos se le llenaban de lágrimas. Por suerte no había nadie en la parada para ser testigo de su momentánea debilidad. A los pocos minutos apareció el autobús al final de la calle y se frotó los ojos para despejarlos de lágrimas. Cuando ya estuvo de camino hacia su casa, intentó llenar la cabeza con lo que tenía que hacer aquella tarde. Por ejemplo, comprar el billete, aunque tal vez lo dejase para el día siguiente, quedaba aún mucho para la Nochebuena y seguro que encontraba plaza en algún tren o en la línea de autocares entre ambas ciudades. No, lo haría al día siguiente, esa tarde prefería quedarse en casa, tal vez leer, ver alguna película, tenía varias pendientes, o simplemente echarse a dormir. Claro que cuando se acercaba ya a su parada se agobió ante la perspectiva de la soledad. Me voy a poner a llorar, pensó cuando bajó del autobús, si me quedo en casa, no pararé de llorar y me atracaré con galletas y chocolate y me sentiré mal como una chiquilla idiota. Al abrir la puerta de su portal y subir los dos pisos hasta su apartamento pensó que lo mejor era salir, comer algo y darse un garbeo.

No se le ocurrió nadie a quien pudiera llamar para quedar. Tampoco le apetecía. Lo que quería en todo caso era salir, no importaba si salía sola, le bastaba con que hubiese gente a su alrededor. Cerca había una zona de bares tranquilos y recordó dos lugares donde podía escuchar música y hasta era posible que en uno de ellos tocara en directo algún grupo. Lo decidió: era justo eso lo que necesitaba. Le gustaba además salir sola, sin un plan preconcebido, tomarse un par de cervezas, tal vez conocer a alguien, charlar, dejarse llevar, olvidar los problemas, intentar ser feliz, al menos un instante de felicidad, y si no de felicidad, sí al menos de alegría. De repente se sintió a gusto. Se preparó un bocadillo, comió un par de manzanas. Se cambió la ropa, no le costó mucho decidirse, y salió del apartamento.

De camino al Café Atlántico regresaron los nubarrones. Pensó en su padre y en lo que él había planificado para ella. Hombre de costumbres cerriles, conservador al estilo más carca, incluso reaccionario a pesar de su prosopopeya liberal y progresista, a veces estaba convencida de que al carecer previamente de un hijo había decidido que ella, la hija menor de tres hermanas, a todas luces la última que con su esposa iba a engendrar, se convertiría en el hijo que no había tenido, como le ocurriera al protagonista en algunas novelas de Tahar Ben Jelloun que de pronto recordó al pensar en su padre y en la forma en que, del mismo modo que en la ficción, cuando la tuvo en brazos, decidió que aquella niña iba a ser el varón deseado e imposible, y con el tiempo, no muy tarde, llegó su frustración y la fría distancia hacia ella. Esto quizá explicase muchas cosas, bromeó para sí, en un zafio e irónico intento de entenderse de un modo psicoanalítico. Sea lo que fuere, quiso convertirla en lo que él deseaba, una proyección de sus propios anhelos frustrados, lo que él hubiese querido ser. Sin embargo, ella tenía sus propios planes que chocaban con los de él.

Nada más entrar en el local, dejó de recordar a su padre y la pésima relación que había habido entre ambos. Recorrió con la mirada las mesas y la barra, no vio a nadie conocido. Comprobó en un cartel en la puerta que, en efecto, había concierto, un grupo de blues, leyó. Se sentó en un taburete, en una esquina de la barra y pidió una Guiness. Estaba presta a pasar un buen rato, a olvidar esa tristeza que le había dominado durante todo el día. Por una noche iba a ser ella misma, no una joven profesora de literatura, no una hija, una hermana, una sobrina, no una vida, un plan o un proyecto. Simple y llanamente, ella misma en un instante indeterminado de la propia existencia. Era lo que tenía que aceptar y lo que aceptaba en momentos como aquel. Ojalá siempre fuese así, pensó mientras descubría, al otro lado de la barra, a aquella muchacha de melena negra y ojos claros que charlaba con un grupo de amigas y que de pronto miró hacia donde ella estaba y sus miradas se cruzaron y se dibujaron sendas sonrisas, leves, amables, prometedoras. La vida, pensó, a veces le ofrecía múltiples posibilidades. Y hasta podría ser que las cosas cambiaran de veras y llegase a tocar el cielo.

Juan A. Herrero Díez

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UN PÁJARO POR CORAZÓN

Por Cecilio Olivero Muñoz

Tengo el corazón con los secretos abiertos,

quizá sea por eso que no me importe abrir

mis secretos sin yo saberlo, tengo el corazón

como un pájaro cien veces muerto, yo

te quería tanto que cuando dormías

acariciaba tu silencio y te hacía caracolas

en tu pelo, y te besaba el sueño sin saber de él,

yo te quería tanto que esperaba enamorado

a que me susurrara el viento

para que replegara tu infancia de niña traviesa,

una niña partida en dos mitades,

las mitades de unos padres, los tuyos,

que se separaban entre tu trauma perforado,

y yo te tenía pena por que te quería

y tú no sabías eso, y nunca lo sabrás

por que odiabas mis poemas,

yo te quería tanto que las diez horas

de jornadas laborales yo te perseguía

a ciegas por el laberinto de la imaginación,

y te pensaba ebrio de tus gemidos evaporados

por mi alegría efervescente, y te esperaba

limpio y nuevo, te amaba suave y sin límites,

te quise tanto y ahora quizá te quiera un poco,

poco, por que el que quiere una vez quiere muchas,

y quien quiere muchas veces amontona pocos,

como semillas de frutos que se recogen cuando

la cosecha es soledad, yo te quise tanto

que me volví palabra para nombrarte,

cuchillo para vengarte, plegaria para rezarte,

promesa para desengañarme,

y rastro para perderte, yo te quise tanto

que ahora guardo un recuerdo,

a momentos malo y en otros bueno,

pero yo te quise tanto, que si te quisiera otra vez

comprendería, de una vez por todas,

que todo tiene solución menos la muerte.

***

SÓLO DIOS PERDONA

Que te perdone Dios
pues yo no voy a perdonarte,

que te perdone un Dios redentor

si mereces perdón él debe juzgarte,
porque si ardo en rencor
quizá así podré mejor olvidarte,
este empache de amor,
este fuego, es ortiga en la sangre,

se empapa de tu vaho mi canción,

se enamora lo blanco del color,
pegajoso caramelo, soltar ese lastre,

no se ningunea en balde, no,
te amé en las noches de televisión,

te quise atónito de insinuación,
jamás me quedé con nada de nadie,

jamás tuvo simulacro este desastre,
pero desde el borde de tu corazón
encuentro culpables

en cualquier parte,

los encuentro suaves,

les escupo aunque sean amables.
Y la noche se ha hecho negra de dolor

de tanto pernoctarte,
y el día se ha hecho eterno sin sabor

 al masticarte,

que te perdone Dios,

que te perdone Dios,
yo no pienso perdonarte.
Que te perdone Dios,
yo con anunciártelo tengo ya bastante,

si pierdo la razón
arañaré tu sombra sin encontrarte,

te buscaré en las horas que deshojaste,
si sólo te quise yo
quizá sea verdad

que cualquier bocado a ti te vale,

que eres fiebre nociva en el aire,
tú me pides perdón
y yo no tengo porqué a ti perdonarte,
fui yo otro a tu lado, fui tu usado amor,
fui beso amargo, fui tu pésimo amante,
si no perdono yo
al fin soy humano,
al fin soy fulano, al fin soy de carne,
que te perdone Dios,
ese Dios que se predica en la calle,
esa conciencia sin voz

que en el azar es tan vacío y grande,
si te perdono yo
yo seré por vez enésima culpable,
culpable yo, de trepar por el bajón,

de oscurecer la habitación

y también por mil veces perdonarte.

***

NOCHE DE PELIGROSIDAD

Esta noche no, lo sabes, no pisaré la calle, no,

esta noche me quedo en casa

desoyendo la charanga

de verbenas populares y cutres carnavales,

me quedo ante la estufa huyendo

de cimarrones, hogueras y aquelarres,

el frío de la calle empuja sin quererlo

a una muchedumbre descalza

a tomar veneno en plena calle,

para caer rendidos antídoto les falta,

tumulto y trampa para la noche cobarde,

cuando la desnudez estupefacta

recompone galaxias en cualquier parte,

de garitos sucios sabrán los crápulas,

con mala manga ancha, ellos lo saben.

Para el trasiego el remedio es soledad rancia,

para el tedio remedio son saturnales,

esta noche no, pulula el ansia

y el recreo juega al trapecio y a malabares,

la noche viene como se oxida el ancla,

esta noche no, esta noche descansa

un perdedor en cama desde su mandra

yace y fenece en templados lugares,

un reguero de garrafón salpica

el rastro pendenciero que la plaza sangra

mientras se regulan asuntos protocolares,

un hombre con miedo, sí,

con miedo a la rabia cruda de calles,

ya no es hombre normal, no,

ahora es miedo contra sí mismo,

es el rey del tufo que se traga en los bares,

es el mendigo de bullicios escolares,

la noche es un plus de nocturnidad,

la noche es una calamidad,

la noche es triunfo podrido por tiernos chavales

en el que se rompen los egos a pares

y el vaho empaña la ebriedad

y los parroquianos renuncian al lastre,

y a la luz en los magullados trastes,

enfermedad contagiosa es la hermandad

y una barrecha de posologías por barrechar

degüellan el resuello de madres,

que crujen velando la otra enfermedad

en la solitaria plegaria de las carnes,

esta noche no saldré, no,

pasan veloces los coches ciegos de velocidad,

un llanto azul de muchachas se parte

esnifando su gramo de libertad

y revientan de ansia con un hambre salvaje,

ansia fugitiva acorralada de verdad,

el pulso tiembla en tristes eriales

de una tosca oscuridad que no reclama

a ningún culpable, noche sin alma,

la noche es para descansar,

noche en pijama, noche de peligrosidad,

en la noche se esconden tres zutanos,

dos perenganos, un camello de hash,

se esconden en las platas las marañas,

explotan con su yo itinerante,

en la noche gime escuálida la paz,

en la noche se ocultan tramos inconfesables,

se aman los que se aman de verdad,

se aman en el gineceo crepuscular

la humedad pellejeando sin desgaste,

en la noche los duros a dilapidar,

en la noche sin paredes todo ha de callar,

en la noche nadie quiere a nadie,

en la noche todo adquiere un sesgo peculiar

en los huidizos sueños por mojar, tercos

que colisionan como ilusiones fugaces,

en esta negra noche haya luz de gas

con parangones un tanto procaces,

mientras barren los que tienen

por barrer su hogar,

y los que en casa se parten la madre

comienzan su día en el que recordar

 lo que en despropósito viene y lento se va,

esta noche clama a justicia bio-degradable,

es el destino con la cara lava’,

esta noche retráctil abre la luz inmensa

escarbando en la luz solar,

Dios mediante, para chutarnos el aire.

Nos dejaremos bocado por dar

mientras que nos cierran el bar

y se escapa el gato si el panadero abre.

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MARIO MELÉNDEZ MUÑOZ

El Zoológico de palo

(Selección)

REGLAMENTO INTERNO

En el zoológico de palo
las focas aplauden cuando la gente se va
los monos no reciben visitas
las hienas jamás sonríen
A partir de las 8 p.m.
las jaulas descansan de los niños

ARTE POÉTICA

Una vaca pasta en nuestra memoria
la sangre escapa de las ubres
el paisaje es muerto de un disparo

La vaca insiste con su rutina
su cola espanta el aburrimiento
el paisaje resucita en cámara lenta

La vaca abandona el paisaje
continuamos escuchando los mugidos
nuestra memoria pasta ahora
en esa inmensa soledad

El paisaje deja nuestra memoria
las palabras cambian de nombre
nos quedamos llorando
sobre la página en blanco

La vaca pasta ahora en el vacío
las palabras están montadas sobre ella
el lenguaje se burla de nosotros

EJERCICIO DE VIENTO

Nadie sabe más del pájaro que la rama
y cuando éste emprende el vuelo
ella pinta su esqueleto de colores
y sueña que es un ruiseñor
y que le crecen alas por todos lados
y entonces canta y cuando ella canta
el bosque se estremece de emoción
y hasta las piedras quieren bailar
y hasta los ríos se conmueven
con aquella melodía

Nadie sabe más de la rama que el pájaro
y cuando juega allá en la altura
sueña con ser un árbol
y que en sus alas anidan las alondras
y los gorriones recién nacidos
y que en sus huesos florecen astillas
y que en el vientre de tales astillas
se abrigarán los sueños de las pobres gentes

Pájaro y rama se conocen desde la infancia
pero ignoran que el paisaje es un pretexto
una farsa inventada por Dios
para cuadrar la historia

EL CLAN SINATRA

Todos los gatos de mi barrio
son fanáticos de Sinatra
comienzan a tararear sus temas
apenas pongo el CD
y la voz se escurre
entre los techos y las panderetas
A veces me piden
que repita algún single
entonces el sonido de My way
New York o Let me try again
les para los bigotes
y los lanza de cabeza contra los vidrios
Esto no pasa cuando leo mis versos
se estiran, bostezan
miran para otro lado
o conversan entre ellos
en un acto lamentable
de ignorancia y sabotaje
Ustedes no me comprenden
les digo
Y vuelvo a encender el CD
para que cante Sinatra
y esos gatos se llenen de poesía

TOCATA Y FUGA

El canario sólo canta por encargo

El gorrión es atrapado por el canto
en pleno vuelo

El grillo toma nota de todo
y guarda sus partituras con llave
porque ahora tiene un nuevo repertorio

CÁMARA LENTA

El señor del chaleco triste
ya no da de comer a las palomas
los domingos por la tarde

Ahora ha encontrado una viuda joven
con la que espera pasar sus últimos días
tendidos en el lecho y comiendo manzanas

Los domingos por la tarde
vuelve a aquella plaza
del brazo de su amada
y se sienta en el mismo banco
a contar la misma historia
que antes repitiera a las palomas

La mujer escucha embelesada
cada palabra que asoma por la boca de su héroe

El paisaje se cruza de brazos
el viento cabecea y bosteza entre los árboles
la tarde sale a estirar las piernas
las palomas lo miran con nostalgia

TARJETA DE PRESENTACIÓN

Soy un gato alérgico a los ratones
Prefiero el queso manchego y la leche pasteurizada
a correr como un demente tras esas feas criaturas
Es una pérdida de tiempo, sin duda
Algo tan burdo para mi espíritu felino
que de sólo recordarlo, me da cosa
como diría el doctor Chapatín
Pero dale con lo mismo
Y me dejan durante horas en los entretechos
o en los agujeros
esperando a que esos tipos aparezcan
para darles el tiro de gracia
y así justificar mi trabajo y mi existencia
Qué historia tan absurda
7 vidas en esto, se imaginan
Ese Dios de los humanos es de veras un sangrón
Seguro andaba borracho
cuando inventó este mundo de pesadillas
donde me veo cada noche persiguiendo seres extraños
fantasmas que recorren la casa y me vigilan
que me espían mientras duermo
mientras sueño que voy por un río de leche
con mis bigotes atados al infinito

EL OTRO CARUSO*

El grillo es un tenor maleducado
canta cuando se le da la gana
y a veces guarda silencio por días
mientras la orquesta lo espera
con las manos apagadas

Él cree que su escenario es el mundo
y prefiere afinar la voz sentado en una piedra
o a la sombra de los avellanos
donde se siente seguro
y no en lejanos teatros, vestido de frac
aguardando a que la gente se acomode
en lujosas butacas o en palcos de seda

Él sabe su oficio como pocos
por eso en mitad de la noche
desnuda su flauta de luz
su extraña partitura hecha de lluvia y viento
de gorriones ancestrales
que se abrazan al aire
para que el cielo no se desangre

Porque el grillo sabe todo lo que pasa
o casi todo
pero lo que no sabe
es que su último concierto en vivo
hizo llorar a Dios

*Tenor italiano considerado uno de los más grandes en la historia de la ópera.

VOX POPULI

Todos hablan de las palomas
pero nadie del gorrión
que espía a las palomas
y que envía cartas de amor
a través de las palomas

Todos hablan de las palomas
pero ellas
sólo hablan de esas cartas de amor
de esas cartas que no dicen nada a nadie
y que nunca dirán nada a nadie

Porque el amor no habla sino la lengua
de esas paloma que la sostienen

A VECES EL AMOR
TAMBIÉN MUERDE LA MANO
QUE LE DA DE COMER

Le contarás mi historia a los perros
pero ellos no querrán saber nada de mí
hasta que no les devuelva aquel hueso
donde una vez escribí tu nombre

CURICULUM VITAE

Tratándose de mí
sólo diré un par de cosas
Mañana los gusanos
agregarán nuevos detalles

CICATRICES DE GUERRA

A veces
cuando me emborracho
las palabras me traen a casa
en un viejo triciclo de madera
Y lejos de quitarme los zapatos
y acostarme
como ocurre en estos casos
me dejan tirado en el jardín
lleno de hormigas
y con la cara pegada
al foco del alumbrado
Eso te pasa por escribir malos poemas
me dicen
y se marchan cantando y riendo
abrazadas
a mi última cerveza

SEÑALES DE RUTA

Si te pierdes en el bosque del lenguaje
piensa el poema que más te guste
y dilo en voz alta

Las palabras nos llevan de la mano
me grita Dios
desde una estrella a pedales

Cuando llegues al último verso
encontrarás la salida

RAZONES DE FONDO

Por qué no escribes de día
me dicen las palabras
de noche nos gusta salir a bailar
tomarnos un trago
jugar a las cartas
o simplemente dormir
dormir a pierna suelta
Pero tú no nos dejas
y eso nos pone de mal humor
nos desconcentra
y así los versos salen forzados
y no merecen ser leídos ni publicados
y eso no te conviene, verdad
Qué dices
aceptas lo que pedimos
Con una condición, les respondo
llévenme una noche con ustedes
y asunto arreglado
Imposible, me gritan a coro
porque entonces
ya no tendríamos nada que contarte

LOS BUENOS MUCHACHOS

El cadáver del poema se parece demasiado
a la página en blanco

El cadáver del poeta se parece demasiado
a la fosa que lo espera

El poema y el poeta no caben en la misma fosa

Eso ya te lo advertimos, repiten los gusanos
corta las patas del poema y la cabeza, si quieres
nosotros nos ocupamos del resto

Qué te parece, cholito

POSTALES MARINAS

Un barco lleno de poetas
naufragó frente a las costas
de Isla Negra*

Las únicas sobrevivientes
fueron las palabras
que nadaron desesperadas
hacia la orilla
para ponerse a salvo

Acto seguido
y ante el asombro
de turistas y gaviotas
ellas dejaron sus ropas al sol
y caminaron desnudas por la arena
como si nada hubiera pasado

*Lugar de la quinta región, Chile, donde se ubica la casa del poeta Pablo Neruda.

FRAGMENTO DE UN SUEÑO

Cuando entres en el paisaje
tus pechos caerán
y rodarán toda la tarde
hasta salir del paisaje

Un niño los dejará
sobre la página en blanco
y esperará a que suban por tu cuerpo
antes que sus juguetes apaguen la luz

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Pascuala Küyen (Chile)

 

Soliloquio para el Tatita Parra

Me pongo a leer a don Nica para espantar el tedio de los domingos

y me siento como Harry Haller reclamándole su Goethe.

Ha inventado un nuevo existencialismo:

bizarría, sátira, burla, silencio.

Ellos alegan y nosotros reímos.

“Gracias, gracias, no se molesten”.

Lo leo, inclinación de entendimiento en afán reflexivo, me pregunto:

¿Habrá pensado don Nica que para el 2013 todavía estaría vivo?

Que iría despidiendo a sus amigos,

(léase Bolaño y compañía ilimitada)

Que a Jodorowsky lo llamarían “maestro”,

Que la Víbora terminaría sola con su botella en un hospital,

Que hasta moriría Chávez entremedio,

pero que Fidel permanecería escondido en los helechos de la Habana.

Pensaría don Nica que tendría que echar tanto de menos a la Violeta,

que ahora su cueca valseada resuella como pájaro en cautiverio

desde los notebooks, netbooks, Ipad, Iphone y blackberry’s.

Que vería llegar el golpe, el té con Nixon y la campaña de la alegría,

aun la esperamos con las banderas de colores:

arcoíris y olla de oro, con duende capitalista incluido.

No importa –decimos desde abajo,

no hemos alcanzado al ecologismo, pero a él le dieron el Cervantes.

Eso sí:

Hubo que hacer huelga de hambre por los Mapuche en el intertanto,

Hubo que mirar a los estudiantes levantarse de sus pupitres

como monos porfiados, títeres con cabeza:

2006, 2008, 2011, 2013.

Una y otra vez en su “montaña rusa” con políticos y partidos vomitando.

El poder ejecutivo echó sangre de narices.

Hubo que soportar el cambio de nombre y la muerte presunta

decretada por su Excelencia.

“Hola, don Nicolás… es lo mismo, pero no es igual.”

Pero nosotros, Tatita Parra, lo seguimos recitando,

en las tomas, las fogatas playeras, los paseos a la Cordillera.

Seguimos invocando “los aromos” un instante antes del beso,

espetamos el “quédate con tu Borges”

y lamemos la tapita de yogur cuando nos quedamos solos.

¿Creerá don Nica que tiene un montón de nietos repartidos por el mundo?

Todos aspirando a la antipoesía,

como quien se agarra de una bolsa de neoprén.

Aquí hay una que se sueña “perro romántico” y se pregunta por sus pasos.

Es que ya no me sirve el hombre absurdo, ni la Vaca Sagrada, ni el Toro Furioso, ni el Pequeño Dios.

¡Es la muerte de los ídolos!

–grita Nietzsche con una pancarta en la mano.

Todos queremos ser imaginarios.

Para mi amigo Jorge “Contrario”. 

 

Los viajeros.

Venimos de una ciudad sin memoria

(dice avergonzada)

venimos de una ciudad con pasado transparente

como vitrina de banco Falabella.

Donde el grito desgarrador

que se oye por las mañanas en las poblaciones

es atizado por las retroexcavadoras que remodelan el centro,

donde el rostro pobre de los suburbios

es cubierto por el pañuelo del plano regulador.

Donde nadie se detiene a leer los monolitos,

ni las cicatrices de plumón permanente

que dejamos los flaites,

ni el papel craft de los comunistas,

ni las chapas de aerosol

con las que condecoran las calles los grafiteros.

Aquí nadie refugia a los que tiramos piedras,

ni reparte limones en las marchas,

ni recibe los sueños panfleteados de los estudiantes.

La palabra “popular” les suena a cochino

a farándula televisiva de pendón discotequero.

Nadie prende velas en las comisarías,

ni sale a caminar entre barricadas los 11 de septiembre

y las tomas de terreno agonizan escondidas

tras el reflejo de la Uno Sur.

Esta es una tierra de paso

(todos aspiran a irse algún día)

donde los árboles son plantados en maceteros

y las flores artificiales cuelgan de las ofertas de los supermercados.

Los buses solo hacen escala por 10 minutos

y se llevan los recuerdos.

Talca es una hoja en blanco donde cada uno

escribe lo que quiere,

Talca es feo porque no tiene historia

(y si es que la tiene, yace dormida en los libros peregrinos)

Talca es feo porque vive de las apariencias,

como un latifundista que se persigna los domingos

y el resto de la semana atormenta a los peones.

“La era está pariendo un corazón”

S. Rodríguez

Oraciones de Supervivencia.

Tengo pesadillas todas las noches.

Me levanto.

Tomo desayuno con el estómago apretado.

Voy a tomar micro.

Llego al paradero y me tengo que ir de pie.

Con las tragedias al hombro.

Llego a la Universidad, hay neblina y unos pocos carteles.

Ni parecido al invierno pasado.

Es primavera…

Miro el computador con cara de pena.

No pongo atención en clase.

Voy a una marcha y los pacos me gasean.

Lloro.

Talca tiene ojos por todos lados.

No me da hambre.

No me acuerdo del almuerzo.

El alma me estorba justo encima de las tripas.

Estoy obligada a ir a clases de nuevo.

Me lamento.

Los pasos se me hacen más lentos al llegar a casa.

Tengo los pulmones cada vez más gastados.

Estoy ocupando las mismas palabras en todo lo que escribo.

Esto No es un poema.

Me acuesto.

Vuelvo a tener pesadillas.

 

 

 

Barrio Seminario

 

La lluvia barniza las mediaguas,

Les dibuja con su témpera

Lágrimas en la cara.

A veces un perro solitario,

Amigo de mi gato,

Cruza la calle lamentándose

Porque este invierno

No florecerán los ciruelos.

Me siento despoblada

Sin las tejas de mi casa,

Indefensa sin las trancas:

Los peones de las puertas.

¿En qué rincón de la panadería

Se marchitaron los adobes?

¿Bajo qué neumático del taller

Se escondieron los adoquines?

Los borrachos se quedaron sin templo,

Los universitarios se tomaron las pensiones

Y los galpones de comida rápida

Mataron la bohemia de los bares.

La Alameda

Está hastiada con su nuevo vestido,

Mientras a ella le cambian la ropa

Nosotros observamos su desnudez

Atrincherados en las covachas.

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UNA VIDA DE TANTAS

Por Antonio M. Oliveros Quiroga

 

La llegada a una gran ciudad sin conocer a nadie es el primer obstáculo con el que uno se encuentra, pero no el más importante, porque cuando uno no tiene un trabajo, esto es en sí lo que tiene prioridad, ya que es primordial disponer de dinero suficiente para empezar una nueva vida.

Con un poco de suerte si lo encuentra antes de quedarse sin dinero y el alojamiento lo tiene resulto, solo tiene que adaptarse y encontrar nuevas amistades.

Paseaba por aquella calle, como muchas noches desde hacía varios años, no había sido una buena noche de trabajo y por eso regresaba a casa, con pasos lentos avanzando hacia la estación del metro, se le venían recuerdos a su mente, de los primeros tiempos cuando llegó a la ciudad sin conocer a nadie.

Todo empezó en las fiestas del pueblo hacía varios años, ella era una chica alegre, llena de juventud y ganas de vivir las fiestas con sus amigas como otras veces, pero aquella vez sería diferente, conoció a un chico que no era del pueblo, había ido con unos amigos a pasar unos días y luego regresaría a su ciudad.

No era más guapo ni más simpático que los chicos que ella conocía, pero le hizo gracia bailar con él cuando se lo pidió, estuvieron bailando y hablando un buen rato y cuando se despidieron ella pensó que no se volverían a ver.

Pero eso en un pueblo pequeño es imposible, al día siguiente coincidieron nuevamente y entonces fue cuando ocurrió lo que no tenía que suceder, después de bailar un rato y tomar una copa, se fueron de la fiesta y en un paraje tranquilo y precioso, empezaron los besos, caricias y la culminación del deseo espontáneo de dos jóvenes, de regreso al pueblo siguieron divirtiéndose, los días que restaban  de fiestas los pasaron juntos, hasta que terminaron y se despidieron el uno de la otra, sin saber si volverían a verse.

Pasaron varios meses hasta que ella le confiesa a su madre que está embarazada y como empezaba a no poder ocultarlo, se lo dicen al padre que no lo asimila muy bien y le obliga que se marche de casa, pues para él es una deshonra y quiere no que la gente murmure de ellos.

Así emprendió el viaje, pues del chico nunca más supo nada y no se preocupó en buscarlo, ni tuvo noticias de él.

El poco dinero que tenía cuando llegó a la ciudad, se lo había dado su madre a escondidas del padre, se alojó en una pensión y se dispuso a buscar trabajo, sin estudios y con el embarazo que empezaba a notarse, poco tenía para elegir así que fue preguntando por los restaurantes y bares, para trabajar en la cocina, pues tenía buena mano en ella y le gustaba.

Encontró un puesto como ayudante en un bar familiar donde hacían comidas caseras, pero cuando ya estuvo en el último mes de embarazo la despidieron, no llegaron a darle de alta en la seguridad social, por lo que cuando se puso de parto, lo pudo pagar gracias a los pocos ahorros que tenía.

El niño nació bien pero necesitaba los cuidados que ella en su estado no podía darle, así que llamó a su madre para que le ayudara los primeros meses, pero su padre estaba muy enfermo y tenía que cuidar también de él, por lo que después del parto se volvió al pueblo, dejándola sola nuevamente con el pequeño.

Los ahorros se fueron acabando el niño le ocupaba todo el tiempo y no podía trabajar, así empezó su calvario para poder sacarlo adelante, pues en su antiguo empleo ya tenían a otra persona y no necesitaban de sus servicios.

Alguien le hablo de trabajar poniendo copas por las noches en un bar, donde pagaban bien y le permitiría pagar a quien cuidara del niño las horas que ella estuviese fuera de casa, mientras podría cuidarle durante el día.

Fue al establecimiento para hablar con el encargado y saber las condiciones del trabajo, pensó que eran justas y aceptó el puesto, todo iba bien, ganaba lo suficiente para pagar a una joven que le cuidaba al niño mientras trabajaba y podía vivir sin muchos problemas. Hasta que una noche, vio entrar a una persona que reconoció en seguida, era el chico del pueblo, el padre de su hijo, sin saber cómo salió de la barra con intención de dirigirse a él, pero al acercarse se dio cuenta, de que él no la había reconocido y seguía conversando con la persona que estaba con él, así que dio media vuelta sin decir nada, cogió el bolso que tenía debajo del mostrador y sin hacer caso a los requerimientos del encargado se marchó de allí.

Desde entonces han pasado varios años, su padre murió y su madre se fue a vivir con ella, por mediación de algunas chicas que frecuentaban el bar donde trabajó empezó a conocer y deambular por locales de alterne, donde por dinero se ofrecían para estar con hombres y ganar más que trabajando en cualquier empleo. Su madre sabia de sus actividades pero no decía nada, el sufrimiento lo llevaba por dentro y lo soportaba por el niño, para que no le faltara de nada, pero a ella cada se le hacía más pesado ver a su madre sufriendo.

La mandó al pueblo con el niño una temporada, para que se recuperase de la congoja que padecía por verla a ella, como se deterioraba día a día pero enseguida volvió porque no soportaba el no saber de ella.

Varios hombres quisieron tener relación de convivencia con ella, pero cuando les decía que tenía un hijo y que vivía con su madre, salían de su vida con cualquier excusa, sin volver a saber de ellos.

Otros con el pretexto de ayudarla solo querían sacarle dinero, a lo que ella nunca accedió y de los que más de una vez tuvo que huir, para no caer como otras chicas que conocía.

Pasó muchas noches de frio por el bulevar, otras de muchos “servicios” algunas en blanco y la mayoría aguantando las vejaciones de clientes, que por dinero creían tener derecho a humillar a mujeres, que se ganaban la vida de la única forma que podían y que a ellos en sus casas no se lo permitían.

De todo esto pensaba cuando se dispuso a atravesar la calle, por un paso de peatones junto a la boca del metro que la llevaría a casa con su madre y su hijo, pero que el destino quiso que no les volviera a ver.

Un coche a gran velocidad la golpeó tan fuerte que cayó junto a las escaleras que bajaban a la estación quedando con la mirada perdida hacia el infinito.

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POEMAS EN CASTELLANO

 

 

 

SEDUCCION, LABIOS  Y  MAR ©

Por Gustavo M. Galliano

Localicé el ocaso del día en mí,

creyendo ver tu sonrisa en la bruma,

evolución del silencio en frescura,

cual tesis desleal de mis sentidos.

Perduras, el olvido aún no erosiona,

te sumerges y emerges en las aguas,

cristalinas aguas de voluptuoso oleaje,

donde Poseidón no reina, sólo mi mente.

¿Fue la seducción mi soledad?

no, creerías que profané la necedad,

fueron tus labios con reminiscencia a Mar,

néctar divino que incendió a mi alma.

Lapso, detente impertinencia burda,

monólogo destructivo de mi ser,

agitarás el recuerdo hasta agotar la luz,

al resucitar tus labios estos versos.

Contemplé el respirar de la noche en mí,

creyendo ver tus ojos en la penumbra,

cristalizó el resplandor de la tiniebla,

ofrenda mortal, en la Bahía del Adiós.

ALGUIEN OBSERVANDO ©

Por Gustavo M. Galliano

Te he observado espiar tras las cortinas,

con la mirada perdida en algún horizonte,

devorando a otras gentes  tan indiferentes

que machacan veredas sólo por costumbre.

He notado la inquietud de tus pupilas,

con manos crispadas por tanta impotencia,

y un suspiro profundo empaño los cristales,

sin poder destruirlos como hubieras deseado.

Te he visto observar desde tu fortaleza,

con frente sudorosa y aspecto cansino,

bebiendo la brisa que obsequia la noche,

sin penas ni glorias, solo por destino.

He descifrado de pronto tus dudas y temores,

náufrago del llanto que abraza la impaciencia,

soñando una isla sin tesoros ni puertos,

y miles de gaviotas de incesante vuelo.

Te he visto observar hacia mi ventana,

papel y lápiz en mano, escribiéndome  algo,

y dudé entonces si en verdad existías

o un gigantesco espejo pendía del cielo.

POEMAS EM PORTUGUÊS

 

 

SEDUÇÃO, LÁBIOS E MAR ©

Por Gustavo M. Galliano

Localizei o ocaso do dia em mim,

creditando ver teu sorriso na névoa,

evolução do silêncio em frescura,

como tese desleal de meus sentidos.

Permaneces, o olvido ainda não erode,

imerges e emerges das águas,

águas cristal de marulhos bombásticos,

onde Poseidón não reina, apenas minha mente.

Foi a sedução minha soledade?

não, pensarias que profanei a necedade,

foram teus lábios com reminiscência de Mar,

néctar divino que incendiou minha alma.

momento, detém impertinência tola,

monólogo destrutivo de meu ser,

agitarás a lembrança até cessar a luz,

ao ressuscitar teus lábios estes versos.

Contemplei o respirar da noite em mim,

acreditando ver teus olhos na penumbra,

cristalizou o resplendor das trevas,

oferenda mortal, na Baía do Adeus.

ALGUÉM OBSERVANDO ©

Por Gustavo M. Galliano

Eu vi você espiar por trás das cortinas,

com a mirada perdida em algum horizonte,

devorando outras gentes tão indiferentes

que esmagam veredas apenas por costume.

E notei a inquietação das pupilas,

com mãos crispadas por tanta impotencia,

e um suspiro profundo  embaço os cristais,

sem poder destruí-los com teria desejado.

Eu te vi observar desde tua fortaleza,

com a fronte suada e aspecto cansado,

bebendo a brisa que obsequia a noite,

sem pena nem glória, apenas por destino.

Decifrei de repente tuas dúvidas e temores,

náufrago do pranto que abraça a impaciência,

sonhando uma ilha sem tesouros nem portos,

e milhares de gaivotas de incesante vôo.

Eu te vi olhar na direção de minha janela,

papel e lápiz na mão, escrevendo-me algo,

e duvidei então se em verdade existes

ou serias um colossal espelho pendurado no céu.

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EL GRAN SONETISTA

Rodolfo Leiro

 

CIERRO MI VENTANA

 

Y cierro mi ventana, esta ventana mía,

tan amplia y tan humana, que tiene

la desgracia de dar sobre la vida

Luis Bernardino Negreti

Como el genial poeta que menciono

decido que se cierre mi ventana,

desde el postín feraz de mi mañana

al verbo que en mi verso promociono;

ya no encuentro la paz, no me emociono

observando tu rostro en la fontana,

era el tiempo feliz, el que me llama

después de tu polígamo abandono;

quisiera hoy entonar y desentono

como llegando a fiesta en un kimono,

bien pintada mi cara de hombre viejo:

es mi forma de ser donde despisto

el momento de azar en que te he visto.

Se ríe del disfraz mi loco espejo.

***

 

EL SUEÑO

No he podido dormir, tensas mis horas

me ruedan en un crónico de grietas,

un paisaje de duelos en albas prietas

que acaso fueron fátimas sonoras,

el concierto de trinos y de floras;

que agobiaron de rimas mis goletas,

me han hurtado las cándidas horquetas

donde supe entonar mis anacoras;

yo provengo de túnicas de esporas

o del peplo de míticas esloras

sin la estrella que ufana mi destino;

he quedado quebrado en vil encierro.

¡Parco paria gamado en el destierro!

¡O el beso de una novia en mi camino!

Construido a las 4,44 del sábado

3 de noviembre de 2013, para mi libro

“Renglones desprolijos”

 

***

CUANDO ME DUERMA

 

Cuando ingrese en el sueño sin retorno

que me lleve a los predios de la Nada,

al vacío sin lunas ni alborada,

sin voces ni rimeros en mi torno,

al olvido final sin un entorno,

sin la rima lujosa y procesada,

que fuera de mi péndola la amada

en un soneto fiel que desadorno.

Será No ser, el paso consumido,

rl tiempo por el tiempo recorrido,

el fin de una quimera inalcanzable.

Ingresaré al olvido;  habré sido

un lento adormecer de mi sentido.

Un bardo de noción ineluctable.

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POEMAS

Por Esther González Sánchez

DE CÓMO NACIÓ AL MUNDO

 

Primero fue un susurro,
el brote conquistado a la esperanza,

la sílaba de empeño
en el tallo creciente de la vida

o el alba que columpia
desiertas latitudes
en la bóveda oceánica

-templada de horizontes- de una madre.

Así abundó a su paso

y nació a la bandeja del instante.

Mas bastó un solo soplo:

el halo que viajó al cuerpo inviolado;

el dedo inquisidor que dominando

los verbos de lactancias,

viajó hacia su mundo
y allí dejó su grito

de lengua verde y miedo,

en ala gris y noche de pizarra.

Y creció  hacia los dientes de pobreza,
al centro de la sal  y sus costados

de rezada miseria,

Y los ojos que fueran ideados

de festín, se ordenaron lentos cuerpos

de isla, brotes viudos
con ansias de gorriones

vetadas por decreto.

De lunas despobladas se acicala.

La lírica de un piano está vigente

y desguaza el dolor en su teclado.

Esther González Sánchez
Vigo-España

***

 

 

 

SOMBRA DE LUZ

 

Sombra de luz  que a mi te allegas suave

como una  timidez cerrada en lilas.

De tu megafonía
me llaman las jornadas
de aglomerada miel

y la boca de pan en que se olvidan
el hueso de la noche y sus mareas.

Un hábito de sol,

un guiño de tu pecho me desviste

de gris melancolía,

y me vuela con párpados de sueño

por cobijarme en noches sin desdicha.

¡Oh, fruta generosa de otro tiempo!
¡Templado violín

que hasta mi pena llegas
como un indulto grácil!

Sobre mi césped, notas de tus cuerdas

oscurecen el canto de los grillos:

La soledad, pasea entre naranjos
y acuña en el tamiz del infinito
mil cóndores de ocasos.

Esther González Sánchez

Vigo – España

 

 

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Rolando Revagliatti

Selección de textos

La corriente

Una anciana baja al pavimento y vuelve a subir a la vereda, sosteniéndose en un Ford Falcon bordó estacionado sobre J. A. Pacheco de Melo (y casi avenida Pueyrredón). El semáforo está descompuesto. Muchos taxis ocupados. Otra anciana, aferrada a una mujer con anteojos ahumados, cruza Pacheco de Melo, y recién entonces la primera, la amedrentada, emprende el esfuerzo superior de cruzar, más bien descuajeringándose.

Hoy, en análisis, me quedé en el repaso sustancioso y pormenorizado de mis padecimientos físicos. Y en que ayer conocí al médico de la familia de Susy, especialista en huesos. Le llevé las radiografías de espalda y rodilla derecha que me saqué a fines de septiembre por indicación del traumatólogo de la obra social, quien, además, determinara tratamiento kinésico en base a masajes, onda corta, ultrasonido, lámpara y ejercicios. Me preocupa la rodilla: molesta tanto al subir escaleras. Lo de la espalda es ya crónico, estoy resignado, hace media vida que me duele en ciertas posiciones y cuando escribo a máquina. El tratamiento kinésico resultó un paliativo, y exclusivamente para la rodilla. Pero desde hace dos semanas está la rodilla como antes de haberlo comenzado. Por otra parte, este médico le otorgó trascendencia a los vestigios de sangre detectados en la orina. En el examen de la rodilla localizó la movilidad excesiva de la rótula, me explicó la función de los ligamentos, confirmó que las radiografías no evidencian lesión, y encomendó placas de ambas rodillas con piernas flexionadas. Aseguró que no hay nada definitivo que pueda hacerse, ni por la espalda ni por la rodilla. Está al acecho un proceso de artrosis. Y él considera que la rótula podría, alguna vez, fisurarse.

A mi analista le hablé del Genozim. Y de la muestra de semen que el viernes llevé al laboratorio por prescripción del andrólogo, a propósito de la escasa movilidad de mis espermatozoides. Y claro, cuando oí “escasa movilidad de mis espermatozoides”, me resonó “excesiva movilidad de la rótula”. Me siento raro no tomando el Genozim. Percibía ternura por ese remedio escrupulosamente ingerido durante meses, junto con uno de los tres (Control K, Holomagnesio y Vegestabil) ordenados por el nuevo cardiólogo (extrasistolia ventricular cumpliendo un lustro).

He bebido té de boldo (el cardiólogo me prohibió el café, el té común, el mate), y estoy con hambre. Me rondan ideas e ideítas, algunas sugerentes, ¿en cuál incursionar? ¿En la que abriría con un introito reflexivo sobre el enturbiamiento de algunos de nuestros mejores recuerdos? ¿En la concerniente a la ingratitud, a las bruscas o paulatinas desvinculaciones que nos inferimos irresponsablemente los unos a los otros? El caso de Jorge en el setenta y cinco (¡diez años ya!), o el de Ramón en el sesenta y tres. Y la disolución, la pulverización. Con mujeres con las que salí me quedó un sedimento…

He pedido un sandwich de pan negro, de crudo y queso, a un mozo zombie de esta confitería Alabama. Empecé garabateando en verde, pero la Edding 1700 agotó su tinta y la sigo en azul con una Sylvapen. Mi consumición en esta sentada ascenderá a un austral con treinta, según los tickets. Se sorteó la lotería de Navidad y no parece que nos hayamos favorecido Susy  y yo con nuestras participaciones. Pasó una muchacha ofreciendo Curitas y ahora invaden el local chicos mendigando. Me solazo con el tarjetón de un instituto de investigaciones agropecuarias y bromatológicas recibido por nosotros para la ex-propietaria de nuestra casa. Al lado de un dibujito con personajes aureolados, reza: “¡Paz y Bien! Con la confianza plena en el Amor Providente del Señor y en la intercesión omnipotente de la Santísima Virgen, ruego a Ud. y familia ante el Niño Dios, encareciéndole al Salvador del Mundo los colme de sus mayores Gracias durante 1986. ¡Que Dios les Prodigue sus Prístinas Bendiciones!” Y firma un otro señor cuyo apellido nombra al instituto. Hum… Pergeñar las características probables de alguien capaz de redactar en serio o disponer la impresión con su clisé comercial de eso, supone un tránsito peligrosísimo y por ello fascinante, por los desfiladeros de lo írrito (para expresarlo con intriga).

Redondear, redondear la crónica antes de que la corriente me abandone. Pienso en esta materia prima, en estos enunciados. Pienso en la novela que planeo. Y especulo, también, organizando un relato con esta recortada información: En una aldea siciliana, Enzo Gennaro Basunca es agraviado por dos amigos, hermanos entre sí. Jura vendetta. Ofensores y familia desaparecen sin dejar rastros. Dos décadas después, Enzo se entera de que esa familia reside en la capital de una provincia norteña. Llega a esa ciudad, los descubre, y asesina a cinco integrantes. Es condenado a cadena perpetua. E indultado, tras cuarenta y seis años en la cárcel, excelente conducta y precaria salud. Viaja a Buenos Aires para visitar a su único hijo vivo, su nuera, nietos, bisnietos y tataranietos. Y en un hospitalito de Gerli muere, antes de cumplir los cien. Fin. Desde dónde el planteo, allí hay una historia; seca, brindarla económica; toquecitos para clima, alguna línea de diálogo, y tal vez un título a obtener del remate.

Fin, fin. Dejaré en la mesa una cifra en billetes y monedas que incluirá propina, me levantaré, le haré un gesto al mozo y me iré cantando, remando, sin dolor, transportado por mis ensoñaciones, plausible, sagrado, y también yo atravesaré J. A. Pacheco de Melo, reafirmando imprescriptibles condiciones, de prisa.

***

Grupo

 

Somos ocho. Estoy desde hace tres años. Y tenemos una sesión individual con alguno de los dos terapeutas. Ella es médica y él es psicólogo. Nos reunimos en el consultorio de Elsa los miércoles a las diecinueve. Tanto Elsa como Fernando son mesurados. Elsa, a veces, efectúa interpretaciones humorísticas, brillantes, pero sin perder la seriedad. Fernando interviene menos y, por lo general, hace el cierre.

Cuando empecé, mi fragilidad emocional me destrozaba. Por cualquier boludez me ponía colérico o destemplado. En mi casa no me aguantaban. Cuando mi hermana me encaró blandiendo la tarjeta de Fernando, no opuse resistencia. Mi hermana temía mi reacción. Me tomé cuatro días para darme impulso y llamé al número de Fernando y concerté una entrevista. Venía él como con mucho recorrido con adolescentes. Y con adolescentes jodidos: drogadictos, chorros… No como yo.

Rendía poco en el industrial, repetí segundo año. Nunca había agarrado a una chica del brazo, siquiera. Me mandé una…: me hice operar innecesariamente del dedo de un pie. Yo sostenía que ese dedo estaba “flojito”, “debilitado”, sin la consistencia de los otros. Así que los hijos de puta del sanatorio me rebanaron.

Al principio de tratarme, quería superar mi timidez. Y me masturbaba sin convicción. Ahora, en cambio, salgo con una mina que si bien no me recopa, me conforma, me… Procuro largarme más en la cama. Con la primera que cogí estuve rígido. Siempre. Todas las veces. Y con la actual, no soy un fenómeno. Para despabilarme, aporta Nico, el mayor del grupo; tiene cinco hijos. Es respetado por su franqueza y su tacto. Opina que lo que sea puede ser dicho. Es librero de volúmenes usados y de ocasión.

Clarisa es una chica triste. Bueno, no tan chica. Y sin embargo, sí. Y el pescado sin vender. Sin pareja, es un garrote, no hace valer sus atractivos. Es eficiente en lo suyo: computación científica. Mantiene al padre, postrado, atendido por una empleada. Está con que su madre murió por su culpa, en un accidente tremendo en la ruta interbalnearia. Ella estaba en la primaria cuando sucedió. Volvían de vacaciones.

La contrafigura es Amalia. Amalia Noemí. Es un tiro al aire, estuvo internada en un neuro-psiquiátrico de Venezuela. Convivió con varios tipos desde que se fugó de su casa. Y se las rebuscó. Con uno, yiró por la India. Con otro, incursionó en artesanías en Bruselas. Con amigas, recorrió miles de kilómetros en jeep. Cómo me gustaría que me diera bola. Aunque si me diera bola habría que declararlo, y no podríamos seguir juntos en el mismo grupo.

Que fue lo que pasó con Marta y Adolfo. En abril estaban los dos. Pero empezaron a verse por separado, ocultándolo, hasta que cuando resolvieron comunicarlo hacía ya semanas que se encamaban. Produjo revuelo en los demás; en Clarisa, indignación. En Josecito, otro compañero, un pobre de espíritu, gracia. Yo me sentía atontado. También me calentaba Marta. Y hubiera calzado conmigo más que con Adolfo. Por edad y temperamento. Adolfo le lleva quince años y Marta me lleva dos. Quedó Adolfo con nosotros. Es uno de esos “obse” parsimoniosos que no sé qué pudo haberle visto Marta. Adolfo es traductor de alemán y da clases de gramática castellana a ejecutivos de una red de bancos.

Tenemos un homosexual proletario en el grupo: Facundo. Vende cosas. Sobre todo en los trenes del Sarmiento. A Adolfo le regaló bolígrafos, a Josesito una guía de calles, a Mariana una tijera de podar, y a mí me arregló con una perchita. Es bastante ocurrente, aunque por ahí se zarpa. ¡El sí que se esfuerza por costearse la terapia!

Mariana fue la última en incorporarse al plantel. A ella la paso cuando no se pone en estrella. Y ahora que me oigo me viene un bajón, pero un bajón, como si me licuara, como si los estuviera traicionando.

***

Pares

El despertador suena a las cinco y media. Es de noche. No debo pensarlo dos veces, y no lo pienso. Enciendo la luz del velador. Me incorporo (si puede decirse que ese paquete abotagado y que ofrece sólo una contundencia marmota y atravesada, lo que hace es incorporarse), me desplazo hacia el aparato de radio (debajo del lavatorio, sobre un banquito que hubiera podido construir el tío Pacho, o bien, mi padre), manoteo la perilla que me sitúa en la raspante descarga eléctrica que da paso a la voz del locutor de mis matinatas laborales, me quito el saco del piyama casi sin respetar los tres botones ensartados en sendos ojales (no exactamente los simétricos), y lo cuelgo en la perchita colorada que hará nueve días pegué con Poxipol a una altura cómoda para el Increíble Hulk. Enciendo la luz con la mano izquierda mientras con la derecha abro la canilla que indica FR A. Surge el chorro con mayores ínfulas que si abriera la CAL ENTE, y similar temperatura a esa hora del alba, puesto que la caldera del edificio todavía reposa. Echo despabilante agua sobre párpados, mejillas e inevitables adyacencias, y me complazco con los buches. Cierro la canilla, malseco la superficie salpicante con la toalla que me regalaron, en estas navidades, los únicos que me saludaran por las fiestas, y en el espejo del botiquín escruto las marcas de dobleces de funda que surcan mi frente. Cuelgo la toalla, descuelgo el saco del piyama con el que retorno hacia la cama donde una mujer duerme su intenso despatarro, sobre cama y mujer arrojo la prenda, apago la luz del velador, regreso al baño.

Radio Municipal de fondo y bajito, ya higienizado y con mucho talco berreta en el área afeitada, lavo mi ropita con el jabón de tocador y la tiendo en la estropeada cuerda de nailon que cruza la bañera. Preparo mi desayuno y lo tomo. Lavo, seco y guardo los utensilios. Me visto, y depositando besos en quien no cesa de dormir y soñar conmigo o  con su marido, de viaje, yéndome apago las luces y la radio y cierro la puerta de mi departamento. Son las siete.

Mientras bajo los modestos tres pisos por el ascensor y traspongo la puerta de calle, trazo mi plan. Pocos metros por Arenales, llego a Ayacucho. Por esa, una cuadra hasta Juncal. Por Juncal otra, hasta Junín. Por Junín todas las demás, hasta avenida Las Heras, cruzando. Subir al ciento diez (a una cuadra de los paredones de la Recoleta) preferentemente no después de las siete y quince. En Kerszberg S.A.C.I. no debo firmar la planilla de asistencia después de las ocho. Ayer recorrí Arenales hasta Junín y por Junín seguí hasta la parada. El viernes por Ayacucho fui hasta Las Heras y, por esa avenida, hasta Junín. El jueves por Ayacucho llegué a Pacheco de Melo, una por esa y otra por Junín. El miércoles por Ayacucho hasta Peña; por esa, una, y dos por Junín. El otro martes fue como hoy, doblé en Juncal, pero no caminé por las veredas pares.

***

 

 

 

Solo

Desde que me quedé solo decreció mi optimismo. (Riego malvones a la madrugada. Volveré al lecho. Hasta que aburrido me dejaré caer, y lograré así reaccionar, sobreponerme y encarar el día, si no laborable para mí, que eso nunca, al menos…) Los que ya no están, con cariño y con resignación, me instaban a la diurna vigilia.

¿Han contemplado a pájaros muriendo?… Yo los he contemplado. Corbatitas, jilgueros, chingolos…, despidiéndose a través de sonidos broncos y aislados, o de un piar chillón y sostenido.

Ya no me afeito ni me peino, no recito églogas en el salón principal ni ensayo formas de saludo frente al gran espejo del vestíbulo. No hay artilugio ni práctica conspicua que pudiera adquirir o conservar. Duermo ahora con los pies envueltos en una bufanda y bebo el té amargo, sin limón ni coñac. Claro está, no espero ser visitado ni socorrido, aun en circunstancias extremas. Desde que me quedé solo, soy, a simple vista, un hombre infeliz.

 

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SOLEDAD

A veces pienso que la muchacha del 4º, levantará la vista cuando pasea por la Rambla y así podrá comunicarse con la realidad.

En ocasiones nos hemos cruzado en la escalera y su aterrada mirada se ha posado inexpresivamente en la mía, su saludo ha sido un vertiginoso murmullo que quiso responderme…

Se sienta en los anchos bancos de la Plaza de La Catedral y su cuerpo desaliñado y quieto, sólo se mueve cuando una gaviota enorme y desorientada asombra a los turistas sobrevolando la plaza para posarse luego en la cúpula de la catedral, buscando ávidamente el mar.

Desde arriba, los cantantes que hacen su día con el producto del bote, parecen pequeños puntos oscuros con una multitud en constante movimiento a su alrededor, que ignora los problemas de las muchachas.

Las palomas no se acercan a la muchacha , no tiene miguitas para tirarles…

Ella cruza silenciosa hasta el Museo Gaudí. Recorre lentamente los tres pisos, hasta llegar a las obras y croquis del maestro que contempla despaciosamente, subyugada por tanta belleza….

Abajo, las terrazas repletas de personas cuya única opción es si piden tapas de mariscos o patatas bravas. Es pleno agosto en Barcelona y las enormes copas de dorada caña, sólo compiten con el blanco de la espuma que las corona.

Ahora la muchacha desde arriba, se fija en las palomas entre el constante movimiento de gente deambulando al sol , buscando regalos en las tiendas de los anticuarios….

Y las palomas siguen picoteando hasta levantar vuelo en conjunto, asustadas por un niño en patineta.

Como ellas…, pero a la inversa, esa noche la pequeña e ignota figura del 4º, voló hasta la estrecha callejuela arrastrando en su vertiginosa caída, un geranio perfumado.

Elsa Solís Molina

 

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EL PASADO

Me encanta divagar desde ese desván en las nubes al que sólo yo tengo acceso, desempolvar

uno a uno, esos recuerdos únicos y de vez en cuando, asombrarme con ese cuadro guardado

de mi misma que envejece . Cada cual, debería visitar ese desván de los años que van pasando, sin reminiscencias desalentadoras, sacando conclusiones inteligentes aún de episodios ingratos, evaluando

con sinceridad y madurez, supongo que esa será la misión de los años vividos.

Y son tantas las ilusiones descartadas que allí encuentro, que con un poco de imaginación rescato las reciclables, recreo los deseos de comenzar de nuevo y me ilusiona la curiosidad por un nuevo día.

Como el reflejo maravilloso del mar, espuma y movimiento tiene el poder de motivar a nuestra imaginación, ese paseo por el desván de nuestros abandonados pasos por la vida, será vivificante

La vida así  de hecho, no tendrá  fin, aunque se acabe

ELSA SOLIS MOLINA

 

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36º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG Bola de Nieve

36º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

36º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXX desde inicios/03-06-2013

 

EDITORIAL LXXX

La riqueza de las lenguas

 

Se presenta estos días el documental «La Fuerza de Babel», de Anna Solé Mena, una reflexión sobre los idiomas, su riqueza y los beneficios que supone su conocimiento tanto para las personas en particular como para las sociedades en general. En el mundo son muchas y muy variadas las lenguas que se hablan, y las facilidades tecnológicas y la mayor rapidez con que nos podemos mover y comunicar ha facilitado sin duda el conocimiento, el intercambio y la comprensión entre los hablantes de los diferentes idiomas.

Los movimientos migratorios, provocados en gran medida por la pobreza, la persecución y la necesidad de cambiar de región, de país, incluso de continente, poseen no obstante su lado positivo: la posibilidad de convivencia entre personas de culturas distintas y lenguas diferentes. Siempre ha habido convivencia de este tipo, pero en los últimos lustros este proceso se ha acelerado.

No siempre es, sin embargo, fácil la convivencia: hay que ponerse de acuerdo sobre muchas cuestiones de la cotidianidad. Además existe la reacción contraria, la de quienes lanzan consignas en contra de esa convivencia y rechazan al diferente. Viene de lejos. En Europa Occidental el proceso de construcción nacional conllevó la utilización de las lenguas como instrumento de homogenización. Un Estado, se pensó, es de difícil gobernanza cuando dentro de sus fronteras persisten las diferencias. La solución: un solo pueblo, una sola religión, una sola cultura, una única lengua. Fue un principio que se exportó. Por suerte, esta premisa no se logró imponer, son muy pocos los países que no contengan en sus suelos diversidad cultural y lingüística. No obstante, en muchos países la lengua sigue siendo un instrumento político, un arma arrojadiza que flaco favor hace a la cultura.

Porque es un tema que incide abiertamente en la cultura. La poesía, la narrativa, el cine o el teatro no se podrían entender sin los idiomas. Son la materia prima con que se construye la obra literaria. Por tanto, la persona que los cultive debe ser sensible a la riqueza lingüística. En este sentido, Miguel de Unamuno llegó a decir que cualquier habitante de España o de Portugal no podría ser considerado un hombre culto sin una mínima sensibilidad hacia los idiomas que se hablaban en la Península. Lo podemos extender a todo el mundo, sobre todo en un momento en que todos los idiomas parecen hablarse en todas partes.

 

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CON LAS COSAS DE COMER

NO SE JUEGA

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

CRISPADOS COMENSALES

Apartaba la grasa

del magro de mi canción,

cantó cien veces el gallo con el regusto

 de un caldo de gallina,

repitió mil veces monja

para acabar siendo jamón,

para combatir su culpa y su dolor

 se leyó el prospecto

de la tableta de aspirina,

me comió con pan y vino

y cocinó con brasas mi corazón,

 me hizo las entrañas anticucho

 que se come sin pagar propina,

 me dijo que ella siempre

o casi siempre nombró

al pan pan, y al vino vino,

   siempre ha sido mujer de tradición

y que eso del vermut

es mera pamplina, de tapeo

 destapan en terrazas la traición,

 lo único que ocurre

es que mi afición

 no me da para pitanzas

 en carne viva,

 si confundes un soneto

 con una canción

 confundirás al semen con la leche,

 y al caldo de cultivo

con el esputo de mi saliva.

 Si confundes mi mirada

 con la lata y el tambor

confundirás también mi erre que erre

 con mi bocanada,

 o al sufrimiento del marisco

 cuando lo guisan en vida.

 

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NO SOY CARNE DE AUTODEFINIDO

 

Cuando comprendas mi dolor

mi lucidez no será ni azar, ni naipe, ni lotería,

Cuando comprendas mi dolor

la noche opaca será mi luz de travesía,

Cuando comprendas mi dolor

diré a mi sensatez quién no me fía,

Cuando comprendas mi temor

la mentira herida de verdad se vestiría,

Cuando comprendas mi temor

no tendrá más miedo esa tarde tan fría,

Cuando comprendas mi temor

las cosas simples no serán monotonía,

Cuando comprendas mi corazón

florecerá como amanece seguro el día,

Cuando comprendas mi corazón

no habrá rabias que aten a tu alegría,

Cuando comprendas mi corazón

no caeré en marañas de melancolía,

Cuando comprendas esta canción

de tal guerra ciega brotará la melodía

que hace al hombre de noble corazón

vestigio de sueño de justicia y calma mía,

Cuando comprendas mi tardía razón

comprenderás que en el amor la culpa

nunca ha sido mía ni tampoco suya,

la culpa la tiene siempre la sinrazón

que de desgaste hinca rastro de hipocresía,

por que crees que no duele la ficción

y crees que el dolor rezuma solo de poesía.

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Los poetas y los músicos se parecen

 

−Los poetas y los músicos se parecen.

Le miramos a la espera de que continuara su inevitable disertación con que a todas luces nos iba regalar un buen rato de pedante aburrimiento. Pero se mantuvo curiosamente callado. Por una vez no iba a sermonearnos con unas de sus largas peroratas eruditas, académicas y siempre tan ilustradas, como nos tenía acostumbrado, y que a mí, como a muchos otros, me resultaban plomizas, sobre todo porque estaban fuera de lugar. Por qué lo has traído, le había preguntado una hora antes a Raquel cuando los vi aparecer por la puerta, aunque la respuesta era previsible, no pude evitarlo, me dijo, al fin y al cabo es mi director de tesis. Y un pesado, pensé. Me insistió además, añadió segundos después, no sin aparente y compungida resignación, aunque su pretendida justificación no me resultaba muy creíble.

−¿En qué se parecen? –preguntó alguien. No puedo precisar quién. Las miradas seguían fijas en el profesor. Tuve para mí las respuestas posibles: las matemáticas, el pensamiento abstracto o la capacidad para distanciarse de lo físico. Por el contrario, se mantuvo callado, sumido en sus propios pensamientos. Le hice un gesto a Raquel que entendió de inmediato: qué le pasa. Ella me respondió levantando los hombros y las manos: no lo sé.

De repente se levantó y nos anunció su partida. Me tengo que marchar, afirmó sin más. Recogió su abrigo que había dejado en una de las habitaciones cercanas y se fue. Nadie lo intentó evitar ni dijo nada para que reconsiderara su decisión. En el fondo, a nadie le caía demasiado bien: el profesor Brauliensa, hasta el apellido pecaba de engreimiento, era uno de esos tipos que todos invitaban más bien por interés. No es que cayera mal, pero resultaba pedante y en ocasiones, no pocas, cargante con su tendencia a poner en todo momento los puntos sobre las íes y decir siempre la última palabra. Por otro lado, no es que se tratara de uno de esos eruditos a la violeta, nada más lejos, ni tampoco era uno de esos ignorantes con pretensiones siempre tan en boga en los círculos culturales. Realmente sabía de lo que hablaba, era leído, preciso y agudo, lo reconocíamos todos, pero algo había en él que nos echaba para atrás. Y algunos respiramos tranquilos al verlo abandonar aquella velada.

Al día siguiente Raquel me llamó temprano con la voz temblorosa. Qué ha pasado, le pregunté asustado. La noticia me dejó pálido: el profesor Brauliensa, titubeó apenas unos segundos, lo han encontrado muerto. El ruido de la lluvia al golpear la ventana de mi cuarto se hizo de pronto más patente.

−¿Muerto?

−Asesinado.

Salté de la cama de un salto para recibir la resumida información que me transmitía Raquel. Lo habían hallado cerca de su casa con tres disparos. Alguien le esperaba, me dijo. De inmediato, a tenor de las últimas palabras el día anterior en la fiesta, pensé en un poeta o en un músico. No puedo hablar de los músicos, pero de los poetas sí, son seres rencorosos y vengativos, lo sé por experiencia: ser hijo de poeta laureado me convierte en un experto en semejante fauna humana. No es momento para bromear, me advirtió Raquel, a quien debí de repetir en voz alta lo que acababa de pensar sobre los poetas. Además me he quedado sin director de tesis, añadió con voz amarga. Casi me emocionó su repentina y profunda sensibilidad humana, algo que se le había pegado a todas luces de él.

Me preparé lo más rápido posible y me fui al café Atlántico, lugar de encuentro universitario y cenáculo imprescindible para conocer los entresijos de la institución. Ni que decir tiene que no se hablaba de otra cosa. A tenor de los comentarios, no ambicionaba ya nada más allá del puesto que ocupaba. Tampoco tenía enemigos, siempre se había concentrado en sus temas y no destacó por ser ni un arribista ni un competidor desleal. Raquel llegó al poco tiempo y me comentó que la noticia había impresionado a todo el departamento de literatura comparada. Debió de leerme el pensamiento cuando comentó que tampoco había motivos para asesinarlo. Me anunció que debíamos pasar por comisaría, había una lista de personas a quienes querían entrevistar, nadie es sospechoso, me anunció que le comentó el policía con quien habló, es un mero trámite.

Fuimos por la tarde. Nos recibió un comisario, Iñigo Murgaín, un hombre mayor de aspecto triste y formal. Cuando me presenté en su despacho y le dije mi nombre se me quedó mirando con curiosidad.

−Es familiar del poeta –me preguntó.

−Soy su hijo –respondí.

−Lo admiro mucho –me comentó−, he leído toda su obra.

Evité sonreír: la figura de un policía con aficiones poéticas se me aparecía no sólo como algo singular, sino un tanto ridícula, sobre todo cuando se trataba de un policía que, por edad, había vivido buena parte de la dictadura. Él interpretó de otra forma ese silencio mío.

−No debe de ser fácil ser su hijo.

Las preguntas que me formuló luego me resultaron vagas, buscaban hallar un motivo más que a un autor del crimen. Cuando terminó de interrogarme quise saber si sabían algo. Me contestó que no, que todas las hipótesis estaban abiertas, que descartaban un atraco formal, los atracadores de esta ciudad no suelen ir armados, me aclaró, pero que no por ello sospechaban de mí ni de nadie de los asistentes a la fiesta del día anterior. Ni siquiera me había planteado ser sospechoso, por lo que aquel comentario me resultaba inútil.

Esperé a Raquel en un bar frente a la comisaría. Bajó sonriendo vagamente. Qué ha pasado, le pregunté, has estado de copas con el comisario. Me salió no poca socarronería. Me miró con cierto reproche, ese humor tuyo es absurdo, pareció indicarme. No, replicó, me ha estado sobre todo aconsejándome sobre mi tesis y me ha indicado cosas muy interesantes. Aquel comisario con inquietudes intelectuales y criterio atinado en temas de teoría literaria comenzaba a sorprenderme bastante. Sospeché, por otro lado, que aquel asesinato no acabaría resuelto, que en el fondo la muerte de Brauliensa no le interesaba en verdad a nadie. A nosotros en absoluto. Al parecer, ni siquiera al inspector que lo investigaba.

Sin embargo, nos equivocamos: aquel policía de aspecto triste y aficiones poéticas dio con el asesino que resultó ser un desconocido. No había mucha enjundia en el tema: se cruzó con la persona equivocada en el lugar equivocado y perdió la vida. Me lo contó el propio Murgaín unos días después al encontrármelo en un café. Le recordé sin embargo la actitud  del finado durante la fiesta, ese repentino silencio y su marcha misteriosa. Murgaín mostró no poca apatía.

−Puede que vaticinara su muerte –afirmó indiferente.

−Pero no tiene sentido –no pude evitar comentarle.

−La vida misma –me respondió.

Juan A. Herrero Díez

 

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UN POEMITA DE AMOR

Por Rachid Boussad

 

Nuestro amor

A Majda Meskrot

 

Nuestro amor

Nació en febrero

Del ósculo aquél.

¡Febrero, febrero!

Mes del (des) amor,

Se va y se viene…

Mas nuestro amor,

(Mi  flor inmarcesible)

Que se fue

Ya (no) volverá

Otra vez.

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

DESPEDIDA

 

Apagarás la luz para no verme

y soltarás mi mano en la tormenta.

¿Seguirás creyendo en fantasías?

¿Sabrás por fin que aquí no queda nada?

Nunca entendiste de qué trató mi vida,

fuiste el espejo mudo de mis sábanas.

Despediré tu llanto con sonrisas.

Tu furia y el hielo, con mi espalda.

No alcanzarás a volar, nunca tan alto;

despediré, sonriendo, tu nostalgia.

TE ESPERO

 

Condenaste al viento a ser discreto,

terminaste de abrir mis fantasías.

Te acercaste a mí desde el silencio

y allí me quedo,

en vos,

con tu distancia.

Más allá del cielo no hay matices,

tu voz me espera.

Y yo también te espero.

VIEJOS AUGURIOS

Será mi arma secreta tu pasado,

el futuro dejará mis deseos

al margen de tus ojos. Tengo miedo

de ser lo que no soy, de estar nublado.

Tengo miedo de la llovizna eterna,

de escuchar sólo viejos augurios

y ver, de nuevo, pájaros al ocaso.

AL VACÍO

 

Arrojando piedras al vacío,

supurando heridas que no abren,

seguiré al acecho.

El viento y tu marea dan alas al misterio.

Soñando con quimeras,

temblando como la madrugada

adivino tu sombra en mi silueta.

LEJOS DEL RÍO

Sin vos, seré un cristal que no se rompe

sólo con el sonido de tu beso,

sólo con la ofrenda de tu pulso.

Tendré un manojo vacío de ansiedad,

un rostro oculto,

una fina madeja.

Un lápiz invisible y el adiós

a todo lo perdido en el camino.

Otros eligen irse, yo prefiero

ahogarme de pie,

sufrir sediento,

buscar el Edén lejos del río.

A VECES

A veces dudas

si es mejor volar de pie que soñar bajo,

si es fugaz lo que no abruma y te libera,

si quedará entre líneas el dolor.

A veces crees

que nada será fácil en la hoguera.

Que pronto he de partir hacia otros mares,

que es tarde para ver la luz del sol.

A veces,

a veces sé que sueñas

que todo lo anhelado deja huella

y que soy tu camino, nada más.

TIMÓN

 

Sin paz navego

por tu valle de lágrimas

apelando a tu lástima.

Temor ausente,

vidas a oscuras,

nuestros sueños perdidos…

Indeciso timón,

sólo viendo tu faro estaré alerta.

Paso a paso,

sin brújula,

me pierdo ante las cruces del espejo.

HACE FRÍO

Hace mucho no siento como antes,

hace frío y aquí sigo, despierto.

Hace falta que brille y no me oculte,

hace poco que escribo mi silencio.

Hace tiempo que vivo sumergido

en tu recuerdo que hace olvidar mis sueños.

SOY

 

Soy un pasajero del fracaso,

un príncipe de espejos, una daga.

Un soñador de rubíes,

la hoz sin el martillo,

las voces en la entrada.

Las tribus, conquistadas y libres,

el eco de todo lo perdido.

Todo aparece, sin más,

frente al espanto

de volver a vivir esta miseria.

Las lámparas se rompen,

la imagen repetida del escándalo

me hace temblar en la cruz.

Quizá perdiendo de una vez

entenderé de qué va esto;

sabré que la mentira

no es la verdad a medias

y que tu vida

es sólo lo que muestras.

NO CUENTES

No cuentes con el cielo o el infierno,

no cuentes con el sol ni con la noche.

Espera que decante lo profano,

que desfilen los cadáveres ajenos.

No cuentes conmigo o con la voz

que ahora calló, junto con el verano.

FUGAZ

Los molinos de viento me arrebatan

la cordura y el sol de nuestras tardes.

Tendré mis párpados listos, mi telar

y aquel naufragio, fugaz, sólo en tu orilla.

Hace tiempo que espero estar de paso,

sentir la voz de Dios, ver la neblina.

Jugar con las palabras de tu sombra,

ser el verano y la escarcha, tu secreto.

En mi espejo deliro y te imagino

bebiendo y soñando mi dolor.

Tendré mis sueños preparados y el sonido

de aquel naufragio, fugaz, sólo en tu orilla.

PUÑAL

Soltó el puñal

y vio que la madera

convertía en cruces la nostalgia.

Su piel y su cordura fueron lejos,

testigos de la fe en lo que no existe.

Dejó de ver por él y por los otros,

soñó que todo se alejaba.

Tomó el puñal, herido en llanto,

siguió el camino

hacia el vacío, rumbo a la indiferencia.

DE VUELTA

 

Soy eterno al escribirle a tus raíces,

soy la verdad que impone tu certeza.

Soy el futuro en tu voz, soy el pasado

aferrándose a lo poco que le queda.

Volví, después de muchos pasos,

a volar con pena y sin la gloria.

Nunca pensé, tan pronto,

estar de vuelta.

FANTASMA EN EL DESIERTO

Veré volar la luna en tu prisión

y alada, tu sonrisa,

hará mis pasos vanos.

Como un fantasma en el desierto,

como una especie extinguida,

me defiendo de toda la nostalgia.

Con esta piel, ajada,

que deja tu verano y el dolor

de ser un poco menos, cada día.

LUNA NUEVA

 

En mi dilema, ausente,

el tiempo vuela,

no me espera.

Ya no sangra.

Vuelven a gritos la cordura,

los pedazos rotos del espejo,

la luna nueva.

Suelto,

suelto tu sueño,

suelto mis sueños a la par de tus pecados.

Pero no quiero ser yo ni ser la sombra

de todo lo que alguna vez fue amor.

ME DUELE

 

Prefiero saber que nada cambia

con el paso del tiempo. Nada

me ayuda a superar

esa vereda oculta,

lo que no puedo cruzar sin hacer daño.

Me gusta,

me importa cada vez más el vacío.

Me duele la poesía, me puede…

me puede tu perfume, como a todos.

Me escucha tu silencio y tu espejismo

me hace ser hijo, uno más,

de la nostalgia.

DE MIS PECADOS

El cielo plomizo

le agrega a tus párpados

una gran certeza:

lloverán tus lágrimas

antes que el invierno.

Antes que el camino

silbe, por lo bajo,

otra gran derrota

te irás muy lejos de mí,

de mis pecados.

LO QUE FUI

 

Declaro mi inocencia y, derrotado,

me siento a contemplar lo que perdimos.

Trato de ser mejor, pero no alcanzo

a ver ni la mitad de lo que fui.

La fe ya no me sirve y la esperanza

invita a despojar tus cicatrices

de mí. Pero siguen ardiendo,

repiten que la vida no nos habla.

Sólo promete, a través del olvido.

LO QUE NO FUI

 

Soy sólo un cuerpo sin tumba,

un desaparecido.

Pregunta sin respuesta,

plegaria sin Dios,

nunca más, silente,

en nuestro limbo.

Quizá una escuela vacía de gigantes,

un libro sin poemas.

Soy cada vez menos,

soy lo que no fui;

cicatrices, nada más,

tal vez desierto.

Sólo un espejo en la cubierta

luchando contra el mar, que igual refleja.

ELLA

A través del cielo,

de la tierra,

de sus ojos mudos,

ve pasar la historia.

Hombres y mujeres

que soñaron su corazón herido

la imitan,

la llaman,

quieren ser como ella.

Quieren saber qué duele cuando calla,

qué falta cuando sobra,

qué importa… cuando nada más importa.

LO QUE SOY

 

Quiero volar al fondo del abismo

y sin salir de allí, ver tu mirada.

El brillo efímero del sol,

el sueño amargo

de cada héroe olvidado,

de próceres tardíos.

De voces que lamerán tu herida.

Del placer,

del miedo,

de mis celos.

De la plegaria a oscuras.

Ahora soy lo que ves,

soy lo que sueño.

No lo que doy,

no soy tu ángel

ni un ave de rapiña.

Tu espíritu y mi cruz,

soy tu condena,

soy todo lo que alguna vez perdí.

MI ALMA NO

 

Vives a oscuras,

duermes en luces,

cosechas entre nubes de plomo.

Con tu carne, vacía de mis sábanas.

Con tu gemido y el silencio.

Mi silencio.

Cruzaste tinieblas, tempestades

y tus sueños te muestran lo pendiente.

Todo lo fugaz, aquello efímero

que siempre se escapa de las manos.

A la luz de otra luna te despiertas,

te sabes muerta desde siempre

y en cada siglo del tiempo,

sabrás que mi alma no te escucha.

VERSUS

 

Como un cretino del tiempo

desgajo citas, recortes, palabras

que me alejan del viento

y me invitan a volar, muy lejos tuyo.

Sé que no puedo atentar contra la vida

porque no es cierto,

no es cierta la locura.

La impotencia gana,

aún me destruye.

Imita sombras que no fueron condena.

Pero declaro mi inocencia

y por adelantado,

me encierro a cobijar tu sacrificio.

NO NAUFRAGIOS

¿Serán islas o montañas?

¿Deseos o mentiras?

¿Tu piel o mi fracaso?

¿Mi espada o tu condena?

Somos barcos, no naufragios,

vagando en cicatrices, en nostalgia.

En mares de mentiras, navegantes

del sol,

de nuestro ayer,

de aquel pasado,

que nunca más será lo que no fuimos.

ADÓNDE VAN

 

¿Adónde van los sueños cuando mueren?

¿Adónde va tu voz cuando se calla?

¿Adónde esconderás este secreto?

¿Adónde estás? ¿Por qué sigues dormida?

¿Por qué tu piel oculta mi fracaso?

Quizá el dolor tenga algo de nosotros.

Tiempos y noches atrás, en la fatiga,

supe que la condena estaba cerca.

SERÁS

 

Serás la fantasía del perverso.

Un vientre inútil,

tu sueño en el ocaso.

El viento sin motivos. Dejaré,

te dejaré correr a la deriva

sin miedo a tu rostro enamorado.

Siempre supe que el tiempo es buen aliado

para saber la verdad. Entendí todo,

al fin, que nada queda.

Y en la distancia

se comprende el dolor.

NO ESPERES

 

No esperes acallar aquellas voces

en otro idioma. No esperes a la luna

en tu guarida, no creas que el dolor

fue vano, si alguna vez fue vano.

No cuentes con el sol y con la luna,

no hay nada más allá del horizonte.

No esperes acallar aquellas voces

que gritarán mi nombre dentro tuyo.

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EL MARAVILLOSO SONETISTA

Rodolfo Leiro

 

EN EL ANDÉN

 

Pasajero de una vida depreciada,

caminante de un fracaso que me hiere,

traficante de un destino, donde muere

la utopía que acopió cada alborada,

hoy  estoy en el andén, póstuma grada,

con la mano que tendí como si fuere

un corazón gigante que te quiere

a pesar del olvido que me enfada;

la eternidad me aguarda, cincelada,

quizás como una Luna enajenada

absorta por el canto en que fue mía,

sedienta en el feudal de mi sentido..

Quizás pondrá en su brillo mi latido.

¡Seré un verso rotando por la Nada!

Construido a las 10,48 del

11 de julio de 2012 para mi

Libro “Hebras de plata”

***

 

CATACLISMOS

 

 Si es verdad que los grandes cataclismos

despiertan los eméritos talentos,

me sumo a las vorágines de vientos,

abrevo en la impiedad de los abismos;

me trepo a la violencia de los sismos,

explosiono en los lampos de tormentos,

me giro en el turbión de los lamentos

para encallar mi tesis en los  istmos.

En el propio estupor de las procelas

extiendo en papirolas de gacelas

este parco cerebro que retoña

la vasta sensación de verme necio.

¡Es que quiero evadirme del desprecio!

¡Y ofrecerte talento en mi borgoña!

Construido a las 14,12 del

23 de abril de 2013 para mi libro

“Colisiones asonantes”

 

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EL GRAN BORIS GOLD

 

“CRUEL REALIDAD”

Cuantos sueños rotos

Y frustradas utopías,

Fantasías que no fueron

Pues hay otra realidad,

                                                                                                  Yo creía que este mundo

Se regía con justicia,

Hoy veo con mucha pena

Que nada de eso…es verdad.

Donde están los ideales

Que portaban hombres justos,

Se los llevó la corriente

Para no volver jamás,

Tengo un cofre de recuerdos

Con momentos más felices,

Ahora se va muy ligero

Si no te pisa…el de atrás.

Observo con mucha pena

Que el esfuerzo realizado,

Por convertirme en un hombre

Con criterio y convicción,

No me sirvieron de nada

Pues  han cambiado las reglas,

Y la moral anda ausente

En un tiempo…de ficción.

Pero todo no fue solo

Un compendio de fracasos,

Mis ojos han visto cosas

Muy dignas de atesorar,

Muchos también se jugaron

Por principios altruistas,

Y hubo mujeres en serio

Que me enseñaron…a amar.

Con el dolor reflejado

En mi rostro ya cansado,

Vi arrasar bosques enteros

Tras de la vil inversión,

El dinero es el supremo

Ya no hay tabla de valores,

El futuro pinta negro,

Pues va perdiendo…el color.

Hay momentos en que pienso

Que en medio de este chiquero,

Dios cansado de nosotros

No quiere más renegar,

Los de arriba a este paso

Nos arrearán como cerdos,

Por eso es que en un poema

Quiero hasta el cielo…volar.

Boris Gold

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LEJOS EN EL TIEMPO

Que te pasa Buenos Aires

Te veo triste y caída,

Ya no titilan tus luces

Y los bohemios no están,

Ni tampoco las tertulias

En los bares señoriales,

Y los poetas ausentes

En que nube…andarán.

Ya no hay buzones rojos

Ni tampoco compadritos,

Al chocolate con churros

Se lo tragó el pernod,

Los dueños de las esquinas

Son travestis o prostitutas,

Y las arterias transitadas

Por cartoneros…que horror.

Ya no hay barrios que cobijen

Como madres amorosas,

A los viejos habitantes

Que en ellos solían vivir,

ya nadie hoy se conoce

La gente ausente de todo,

Y hasta el botón de la esquina

Sumiso…se fue a dormir.

Si parece que el destino

Se puso de acuerdo en afearla,

Llenándola de adefesios

Apostando a la inversión,

Le llaman departamentos

A conejeras con techo,

En este estado Buenos Aires

Ha perdido…el corazón.

Es un cuadro surrealista

De una ciudad ya vencida,

Por culpa de la desidia

No tiene luz ni color,

La capital orgullosa

La que otrora fue una reina,

Hoy muestra solo retazos

De un pasado…esplendor.

Quién pudiera ver de nuevo

Caminando por Corrientes,

A dos glorias del pasado

Homero Manzi y Tuñón,

Hablarían del orgullo

De sentirse bien porteños,

Pero esto es solo un sueño

Que se fue…tras un adiós.

Boris Gold

                                                                             www.wix.com/borisgold33/bgold

 

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POEMA

Por Libia Beatriz Carciofetti

 

ME PREGUNTO ¿QUÉ HICIERON?

El arpegio del arpa

que cabalga en el viento

con cuerdas tensadas

aferradas al tiempo.

Música lastimera

 que en mi halla eco.

Camino sin creer

prefiriendo ser ciego.

Lo que hasta ayer fue un bosque

hoy es un desierto.

Talaron los montes

y las aves huyeron

se quedaron sin nidos

donde empollar

sus hijuelos.

Hombres sin escrúpulos

dinamitaron el suelo

en arranques de ira

almacenado en el pecho.

El río no canta

impera el silencio

mientas gotas de lluvia

está llorando el cielo.

Son lágrimas divinas

y mucho desconsuelo

por convertir un paraíso

en un campo desértico.

Y dentro mío pregunto.

¿Qué hicieron los hombres?

¡Creyéndose dueños!

Mientras a mi paso

solo encuentro leños

heno y hojarasca…

que hará volar el viento.

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Nueve poemas de Rolando Revagliatti de la colección “Sopita”

 

 

Fantasmas

 

 

La infancia con canteros

los años

apretados en la corteza

 

Yo aprendo

con los fantasmas solariegos

a leer los avisos de los diarios

como el mejor speaker

 

Eros en papillas, mami

clavado a la cuchara

¡cuándo no!

 

Escribo con tiza

mi nombre únicamente

con qué otra cosa que no tiza

 

Quedó quizá en la carbonera del fondo mi triciclo

cerca de las hormigas y la menta

próximo a un caracol maravilloso.

 

**

 

¿Qué, como la…?

 

 

¿Qué, como la entrega?

¿Qué hay?

Donde la entrega, ¿qué?

 

Como mi hija

al sueño.

 

**

 

 

Acaso un poemita doméstico que se llama Pupé (solamente)

 

 

Acaso te llamaras solamente Pupé

acaso antes de que la empleada de la veterinaria de la calle Bacacay

te llamara Pupé

te llamabas Pupé

 

Acaso antes de que el veterinario que había asistido a Boni

cuando Boni se enfermó y luego falleció

te recogiera y vacunara y al tiempo nos tentara

con tu incorporación de gatita de un año a nuestra familia

y nos revelara cómo te llamabas

 

te llamabas así solamente:

Pupé.

 

**

 

Horripilante

 

 

¡Horripilante!

la caída de mis cabellos

de ángel

las palabrejas que no armé

con las letras de un paquete

de fideos

y a lo que no me atreví

con municiones

 

Me han seducido con crema de arvejas

parientes

cercanísimos.

 

**

 

He sido el ancla

 

 

He sido el ancla de mi mamá

y el “no se puede seguir en lo que estábamos”

de mi papá

 

Él, en parte, pudo

seguir en lo que estaba.

 

**

 

Marina Mercante

 

 

En mi uniforme inmaculado y mi gorra

sobriamente sonriendo y entrecano

a mi paso hubieran comentado sobre mi gallardía

mi prestancia ínsita y mi don de gentes

 

Sereno lobo de mar

con muchos amores y ninguno

 

De haber yo acatado

ese romántico designio

 

materno.

 

**

 

Mi gata actual

 

 

Mi gata actual duda demasiado

¡Vieran cómo duda mi gata!

No dudo de que dude

Hesita, a veces

inexpresivamente

Yo me muestro expresivo

a veces

cuando ella duda.

 

**

 

Sopita

 

 

Vos

crema de garbanzos

no sos

sopita

y sos mi sopa

preferida

 

Así es la vida

incluso la mía

(espesa)

aunque es también

—oh, resonancias

fulgores

distorsiones—

 

sopita.

 

**

 

 

Cansados

 

 

Los huesos están cansados

No hay modo de no estar cansados

aunque haya descanso

 

Los huesos están exhaustos

Por eso no hay modo de no

estar cansados

aunque haya descanso

 

Los huesos, además, están hartos

de soportarnos, de tolerarnos

nos odien

o nos amen

 

Los huesos nos expulsan

suplican que los dejemos ir

 

Detestan que los retengamos

que los exijamos todavía

 

“¡No es humano!”, chillan.

 

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DOS RELATOS BREVES

Por Leonardo Morgan

 

PENELOPE  y EL LADRÓN

 

El gordinflón calvo y grasiento, con las orejas peludas salidas hacia fuera y mostachos como un cepillo, se le apareció como un ángel, cuando, interrumpiéndole la lectura del periódico le dijo:-Disculpe caballero, usted le permitiría a esta chica compartir su mesa? Hoy estamos desbordaos y…

Primero dijo que sí, luego la vio. No era rubia sino dorada.

Le sonrió, se sonrieron. Fulmíneamente  se gustaron, como sí de toda la vida, eran criaturas que provenían del mismo planeta, o  al menos de unos muy cercanos. Congeniaban. Esto es un encuentro astral, acordaron, y antes de que llegara el almuerzo, que tardó bastante más  que de costumbre, ya se estaban besando.

Ella pagó una cuenta, bastante fuerte. “Será un buen recuerdo” dijo riendo, asentando que  ahora todo era de ambos.

Se llevaron una botella de vino blanco helado y bajaron a la playa. La bebieron del pico, prolongando los besos sobre el vidrio. Se bañaron juntos besándose entre las olas, riendo y gritando. Se estiraron bajo el sol tomados de la mano. Haciendo planes, hablando con los ojos cerrados, con los ojos abiertos, o simplemente con los ojos y rebesándose, de tanto en tanto. Ella le dijo, vamos al mar . Pero prefirió quedarse, adormilado de júbilo, entre conjeturas y congratulaciones  por su buena suerte. Se incorporó, encendió un cigarrillo. Ya la estaba extrañando. Siguió arrullándose entre pensamientos felices y al cuarto cigarrillo, apenas encendido entre los dedos, fue a buscarla. Pero había tanta gente bañándose que era imposible distinguir una cabeza de alfiler de otra. Volvió a recostarse sobre su lona. Se adormilaría hasta que lo despertara su hermosa voz cálida y grave o el contacto con su cuerpo helado y húmedo. Sobresaltado despertó. La lona a franjas blancas y rojas allí, conservaba aún la huella de su cuerpo, y resaltaba su ausencia. Fue hasta  la orilla y la llamó varias veces por su nombre. La gente ya  lo miraba de manera extraña. Volvió hacia las lonas y fumó otros tantos cigarrillos. Ya el sol se iba retirando y la gente  de la playa con él.

Vio su bolsito de cuero con alivio. Volvería a  buscar sus cosas . Tenía que volver a buscar sus cosas. Más por aburrimiento que  desesperación,  lo vació. Tres caramelos de menthol en un paquete algo machacado. Dos aspirinas, un paquete de toallitas higiénicas,  un collarcito de bisutería, un espejito y un lápiz labial de color extraño,  un monedero con 5 pesos y monedas, tickets arrugados de compras ocasionales y medio  paquete de cigarrillos. “voy a dejar de fumar ya!” había dicho. Metió todo  de vuelta. Sentía rencor  y desprecio  por  esos objetos triviales e impotentes para  reclamar el regreso a nadie. Pero en cualquier momento la vería , y entonces esos instantes inciertos  serían unas pizquitas de pimienta verde sobre la felicidad que, abriendo de par en par sus alas, los llamaba para reunirlos en un abrazo eterno. Hasta entonces no se había dado cuenta de la oscuridad que lo rodeaba. Volver a verla, como a la luna, como al mismísimo sol, como a la contraparte arrancada de sí mismo. Ya bajaban las gaviotas a comer algunos de los restos que los turistas sucios depositaban en la arena. Y ahora estaba solo, mirando al mar, con el bolsito de ella en la mano y la lona de colores cayendo a un lado de su antebrazo. Fumó  uno de sus cigarrillos, como quien comete una profanación y al mismo tiempo conjurando un sortilegio, 9 cigarrillos quedaban, y 9 días también.

Repitió religiosamente el restaurant, veía a ese gnomo feo de camarero y sabía que era inútil preguntarle. Pero un día.-No, signore, no la he visto. Era evidente que entre tanta gente no la recordaba, a pesar de su precisa descripción  física y de situación.

En la playa no se bañaba, no se le ocurría; se quedaba mirando al mar y algo más allá del mar, esperando verla aparecer. Lo miraba con rabia y resentimiento, como si éste le hubiese arrebatado algo.

Al noveno  día, último de sus vacaciones,  ya de noche, apenas luego del último cigarrillo, dejó caer el bolsito  y la lona de colores y sintió como un desprendérsele  de algo muy pesado.

Sus pies descalzos imprimieron huellas profundas sobre la arena pesada; un caminar sin tiempo por la superficie de la luna. Por fin  llegó  al hotel en donde desde hacía poco  más de una hora lo aguardaba el autobús con todos los pasajeros abordo, malhumorados e impacientes.

 

EL ASCENSO

 

La  enfermera se acercó sigilosa al joven que desde hacía un rato se hallaba inclinado sobre la hierba . –Hola, Fritz, le dijo, qué miras con tanta atención?

-Ah, he hecho un descubrimiento muy importante, dijo el joven volviéndose y con  un hilo de baba deslizándosele por el mentón,  esto va a revolucionar la idea que tenemos de todas  las cosas; tengo que hablar con el director, cada hebra de pasto tiene un nombre y esta pequeñita de aquí no estaba tan grande ayer y por eso sus amigas la están aplaudiendo, porque son sus amigas. Es una fiesta de bautismo, y las hormigas vienen de todas partes, usted está bautizada señorita Agnes?

-No.

-Ah, menos mal.

-Por  qué?

-Porque el agua del bautismo nos quita la película de protección,  y entonces  se filtran las radiaciones de la Nasa. y  desde allí transmiten los judíos,  infectándole la cabeza a todo el mundo con sus porquerías de puercos. De cada prepucio cortado hacen  unos pajarracos horribles y los lanzan contra  la gente normal para comerles el alma….

– No empieces otra vez con eso, que después hay que inyectarte para que  te duermas y no te gusta; toma la  medicación, le dijo la enfermera.

– Señorita Agnes, dijo el joven depositando el vaso de plástico sobre la bandeja,  cuando todo esto termine, todas las  hebras de pasto tendrán un  nombre y los caballos no se muevan como los perros….. usted y yo podríamos ir a una cafetería , no ésta fea del hospital, sino una cafetería linda con manteles rojos a cuadros, a comer un struddel ….

-Claro que sí! dijo la enfermera, mirándole fijamente y por un instante a  unos ojos celestes acuosos y  vacíos. Apartó la vista,  era como asomarse al umbral  mismo de la locura.

-Señorita Agnes ,  tiene unos ojos muy lindos, me gusta mirarlos.

La enfermera se alejó  sintiendo fuertes ganas de llorar, un muchacho tan joven , tan buen mozo; se cruzó con el doctor Leiber y le comentó que Fritz le partía el corazón, y éste le aconsejó que tratara de no involucrarse con los pacientes con cuadros psicóticos irreversibles. No me involucro, respondió ella, en guardia, asumiendo una actitud profesional, pero a veces cierto contacto es inevitable. Me pregunto qué shock tan doloroso habrá recibido, para terminar así, pobrecito.

-Vaya a saber, respondió el doctor Leiber, a veces tengo la sensación que la estructura mental de cada uno de nosotros tiene la fragilidad  de una partida de ajedrez, todo está bajo control pero de pronto damos un paso en falso y nuestros planes y proyectos y emociones  se  derrumban como una estantería llena de botellas,  vasos y tazas de café. Venga, le invito uno.

 

La cerveza a hectolitros enfriándose en la nevera y el fuego crepitando para las salchichas y las hamburguesas, ascendido a comandante de grupo, nada menos. Teléfono. Karl había conseguido las pastillas y su hermana Erna vendría con algunas amigas; era bueno que hubiera mujeres en una fiesta; todo marchaba hacia el centro de la felicidad, las cosas no podían ir mejor. Para estrenar su graduación y lucir  su cruz gamada, ya de madrugada y de postre, irían a darles lo suyo a unos inmigrantes turcos que había detectado durmiendo bajo el puente de alexanderplatz.

Los invitados llegaban. La cerveza. Las hamburguesas. La mostaza, las chicas .Las pastillas. La cerveza. Las salchichas, la mayonesa y el ketchup. Los camaradas. El ascenso. Los planes. El vodka. Risas y gritos y colegas llamándolo para que vea algo y allí en el centro del jardín “Goebbels” su rod wailer  con las orejas gachas, recibía los ímpetus amorosos de un perro achaparrado manchado de negro y marrón y  de largo hocico del que colgaban unas estalactitas de baba. En el centro, miraba la escena y la escena lo miraba,  pero su cerebro no llegaba a decodificarla y recién, cuando Franz gritó : -“¡¡¡Esto lo aprendió de su dueño AHAHAHAHAHAHAHAHAJJJJJJJJ  es él quien se lo enseñó!!!! ¡Todo el mundo sabe que los perros imitan a los amos!  ¡AAAAAAAHHHHHHHHJJJJJJJJAAAAAAA!

¡Si hasta se lo deben hacer entre ellos, -bramó, escupiendo cerveza de la risa y atragantándose-  cambiando los turnos AAAAAJJJJJJJJJJJJJJJJJhhhh!” y  todos aullaron festejando la seguidilla de ocurrencias, cayó en cuenta de la situación. –Le enseñó a chupársela untándose leberwurst en pollaaaaaaaaaaaaaaa , escuchó desde su habitación que gritaba Otto, mientras revolvía  todo, frenético, hasta que halló  el bate de baseball y regresó al jardín, le dio un patadón al perro achaparrado que continuaba afanándose  detrás de “Goebbels” moviendo  una enorme cola en forma de  media luna, manchada de grasa de auto; pero hizo falta otro para desabotonarlos; luego golpeó a su perro con el bate. Recordó que apenas a los 3 meses lo había encerrado en una bolsa con dos gatos para que aprendiera a ser bravo. Recordó como le había arrancado la mano a ese negro de mierda que por poco se les escapaba por el parque. Recordó  al puto asqueroso al que le había arrancado la nariz  y un ojo, antes de que tuvieran que salir volando porque llegaba la policía. Recordó cómo les había arrancado el culo a esos hippies mugrientos cuando arremetieron  en el “Kultural Center” para el cumpleaños del fhürer…y a cada recuerdo le descargaba un nuevo palazo, aunque desde hacía varios minutos se encontraba apaleando a una papilla roja, inánime , rodeado de los vítores  y las carcajadas de sus colegas. Luego blandió el bate contra sus amigos, derribó a Erna, a Otto  y a Helm ;  le partieron  un botellazo en la cabeza, pero insensible, enajenado y ajeno , siguió, dando y recibiendo nuevos golpes hasta que salió corriendo hacia  la calle ensangrentado y aullando desgarradoramente.

Lo encontraron unos vagabundos, con ambas piernas rotas,  temblando y  delirando debajo de un puente y lo llevaron al hospital. Despertó aullando y se cayó de la cama. Tuvieron que sedarlo. Entró en coma. Volvió del coma y cuando recobró la conciencia, aulló. Volvieron a sedarlo. Del hospital  fue trasladado a  un instituto de  sanidad mental, hará ahora exactamente 3 años, este domingo.

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MADRE

Nací el día de un año que yo quise. Podría haber sido antes, pero decidí esperar el calor de tu alborada y fue mi primer batalla ganada al tiempo, el instante en que me uní a ti en anunciado susurro.

Recuerdo que ya entonces ensayaba mis primeros aleteos y si al descuido rozaba tu vientre abullonado, por su  periferia, repartías dulce y cóncavo el tacto de los dioses entre dedos que escalaban mis pies diminutos y te hacían  dueña de su espacio unos instantes, para insinuarme que ansiabas seguir siempre a mi lado.

¡ Tantas veces conocí el gesto de tus manos sin aristas ¡,

¡Qué murmullo de pájaros en vuelo me ganaba ¡

Disfruté de tus cuidados y tu empeño por mi peso ingrávido y ligero. Y a pesar de todo deseaba nacer. Quería conocerte y alcanzar el acólito sitial de tu sonrisa y así fue mi primer llanto un himno de alegría (aunque nadie lo supo).

Nunca te lo pregunté madre, pero creo que hasta compartiste el alma conmigo.

Esther González Sánchez

Vigo- España

Miembro honorífico de Asolapo-Argentina

 

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PENSAMIENTOS

Por Elsa Solís Molina

 

LA HISTORIA ETERNA:

Mundo de noticias, guerras, tumultuosas marejadas de alaridos que los sueños perciben en madrugadas….

¿Donde se fue la esperanza y aquel sol de las mañanas?

Ya solo escuchas lamentos y el estruendo y la metralla…..

Mirando vivir quedamos, mirando morir sufrimos,a los niños mutiladosy horizontes purpurinos!!!

Mirando morir quedamos, mirando morir…. morimos.

Detrás de los ojos viven anhelos esperanzados, ocultos párpados tibios,miedo y fervor, enlazados….

Fuerza, color y mañanas, sueños de paz. anhelados. ensoñación, sol y amores, en proyectos amarrados…

Detrás de los ojos muere la esperanza mutilada, tierra desesperanzada, tierra yerta y arrasada….

Ojos apretados sueñan, el deseo de un mañana, lagrimeando sal ocultan, la ansiedad desesperada….Solo la vida en eterna

explosión valiente reta , a guijarros y desiertos, piedras, raíces y arena….rodeando  troncos y grietas, subiendo por las laderas… para que surja en las sombras vida latente y perpetua.

Vida surgente explosiva,en conjunto con  la tierra….garantizando la vida, eclosiona con la hiedra, en rosadas hojas nuevas, en pétalos de azucenas… en nuevo ciclo y colores….¡¡¡PARA GANARLE A LA GUERRA!!!!

 

Elsa Solis Molina—-(NALÓ)

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Rejas

A Miguel Hernández.

 

Entre las sombras un beso, solo en su imaginación…soledad , muerte y deseo, soledad del corazón….

Las rejas sobre la luna, recortando su esplendor…rejas que hieren su alma, amargura y decepción…

Solo la luz de la luna, compañía de los dos, lejos aquel trino

claro, de su amigo el ruiseñor…

Solo su pueblo oprimido, solo su canto sin voz…

siempre lejos del camino que oculta la luz del sol.

Elsa Solís Molina

(De mi participación en la ANTOLOGÍA: Mil Poemas a Miguel Hernández).

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31º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG Jackson Five

31º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

31º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXV desde inicios/02-01-2013

 

EDITORIAL LXXV

Sobre tiempos circulares y fines del mundo

         Superado una vez más sin pena ni gloria el recurrente vaticinio de un final del mundo –qué razón tenía Chesterton de que cuando se dejaba de creer en Dios se creía en cualquier cosa-, atravesamos un nuevo final del año y nos enfrentamos a otro año que, visto lo visto, no parece que nos vaya a deparar muy buenas noticias en lo económico. La crisis ha coincidido con ese final del calendario maya que no ha creado, por suerte, grandes histerismos, aunque se habla de una nueva etapa de la humanidad, algo que parece más un deseo que una realidad.

Nosotros desearíamos que el año que ahora empieza nos ofreciera un cambio de rumbo en lo cultural, una nueva etapa de verdad ajena a los abusivos exhibicionismos a los que hemos asistido, en ocasiones con intensísima vergüenza ajena, y que la crisis, si algo bueno aporta es justo eso, ha detenido por completo. Hablamos de un modelo cultural que se ha dejado llevar por lo faraónico, como esos grandes museos construidos para gloria propia de gestores enaltecidos y enaltecedores de su propio ego, sin importar mucho el contenido.

No nos cansaremos de repetirlo: creemos en la cultura próxima, la que se hila con nuestra vida cotidiana y nos acompaña día a  día, la que nos permite entender lo que nos rodea y nos brinda también momentos de diversión o de goce. Creemos en un arte ajeno a los museos –templos mortuorios de toda obra- y que embellece cualquier rincón, incluso el más árido. El arte debe salir de los museos y habitar entre nosotros. Buscamos una prosa y una poesía chispeantes, que nos permita vivir muchas vidas y también crecer con otros mundos. No por ello rechazamos lo conocido, somos enanos a hombros de gigantes y no pretendemos mucho más, sólo poder ver un poco mejor el paisaje.

Las crisis tienen que ver con el cambio y superarlas nos hace más fuertes. Claro que nos empieza a asfixiar un enorme fatalismo que puede matar la creatividad que podríamos desarrollar. El miedo puede conducirnos a normalizarnos y nada más lejos de la libertad que lo normal. Esto lo pudimos aprender en el 2011 con ese movimiento que se desarrolló en el mundo árabe, que continuó en España con el 15M y siguió en los Estados Unidos con el movimiento que procuraba ocupar las calles. El mundo del arte y de las letras ha de saber aprovechar toda esta marea de rebeldía y pretender también darle la vuelta a las cosas.

No sabemos si este año que se inicia ahora traerá algo de todo esto. Nada está escrito. O quizá sí, no seremos nosotros quienes deshojemos la margarita del sentido de la vida. Esperemos en todo caso que lo que leamos nos sea propicio.

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BREVE RUMOROLOGÍA SOBRE LA NAVIDAD

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

CANCIÓN PARA NAVIDAD

(2012-2013)

Esta Navidad será distinta,

será sin frío y sin calentura,

aunque el futuro muy mal pinta,

arderé en la tinta de esta lisura

con muy baja temperatura,

viene el rollo enrollado en su cinta,

viene Juan Lanas sin dentadura,

viene un caracol babeando sin prisa,

babea de rabia la mordedura.

Una generación que transita

en el caminar andando,

una juventud que rechista

ante plutócratas del mercado,

el futuro del mañana despista

entre satélites y parásitos,

pasar el mes es de malabarista

y alquimista se es para cruzar un año,

arriba los arribistas,

abajo los circuncidados,

a un lado los fatalistas,

y al otro los eurodiputados,

nos quitan buey y mula

en este belén mal montado,

pues vienen de tierra andaluza

la Cruzcampo y los Reyes Magos,

dicen que crisis hay mucha,

la prima de riesgo hace estragos,

el pobre paga dos veces multa,

paga intereses y lo prestado,

yo soy pobre dos veces,

dos y dos son cuatro,

cuatro paredes mereces

por no pedir y por insensato,

si bebes trago tanto lo padeces

en estos tiempos de mambo,

malos tiempos para el mambo,

y para la sequía de siempre.

Malos tiempos que yo acato

por no montar el pesebre,

malos tiempos para el gato

se llame o no se llame Pérez.

***

MONÓLOGO PARA NAVIDAD

(2012-2013)

El mundo desde antaño viene siendo una mentira.

Vamos, una mentira que solamente la creen

los sanos de espíritu, los niños, y los inocentes.

Los envidio, los envidio veteranamente.

Por que el mundo es mentira

desde que el hombre comenzó a pensar.

Es como la ilusión de creer en Santa Claus,

o en los Reyes Magos.

Muchos sabemos que es una burda mentira,

una mentira descarada,

pero solamente lo sabemos algunos,

no todos,

los que no lo saben tienen la ilusión alegre

de creer tan a flor de piel en la Navidad

que romper el cristal les traumatizaría,

el escenario es diabólicamente inocente,

parece un tramo oculto de sombras perversas,

pero mentimos con un niño de la mano

para sentir en espejos de memoria la ilusión feble.

Ilusión feble que se va doblando como un junco.

Se recobra la esperanza dando un suspiro

y se sigue hacia delante por ellos.

Por los sanos de espíritu, los niños y los inocentes.

¡Que nadie se atreva a decir la verdad!

Para que sigan creyendo lo bueno que es

las luces de Navidad, Santa Claus, los Reyes Magos,

el portal de Belén, el turrón duro, y el panetone,

el jodido panetone, me remueve las entrañas.

Ya rendidos, se agrisan los colores.

Las luces se hacen oropel que brilla estéril,

los villancicos recobran un aire absurdo.

Pero con un niño de la mano

paseamos testarudos por este mundo cruel

haciendo el consuelo de muchos mal de tontos,

lo jodido es lo contrario: -Sí hombre,

mal de pocos, consuelo de nadies.

Al niño que llevamos dentro yo lo mataría

unas trescientas veces por minuto,

el bendito niño bueno que llevamos dentro.

Y no lo queremos soltar por más que sepamos

que todo es una triste realidad.

Por que, tal vez, ese niño sea un niño en país rico

y nos dolería mucho, quizá hasta la depresión,

creer que la ilusión se esfuma con los años.

Pero por ahora es el niño que me queda

y al único que conozco en profundidad.

Llegar a la vejez e ir perdiendo la ilusión

me llevan a recordar un proverbio guineano:

Los cuentos más reales son contados por ancianos.

***

SIENTO

 

Siento pena por todos los niños de este mundo,

me da pena la pérdida de su frágil sueño de pétalo,

siento pena por esos niños de ochenta y tres años

que perdieron su sueño a base de perder,

siento pena por mí que fui niño que perdió

un paraíso de agua cristalina y arena blanca,

siento pena por mi madre de sesenta años,

que todavía es niña y tiene que renunciar a serlo.

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La primavera del cancionero

La necesidad de recogimiento no impedía que sintiéramos bullir de pronto toda la vehemencia de la primavera y que poco a poco nos fuera dominando con extraordinaria intensidad, ya de camino a la iglesia de Santa Clara, en aquel día en que forzoso era meditar sobre el sacrificio de Nuestro Señor que dio su vida por nosotros, inmerecidos destinatarios de su amor. El sol salió tras la llovizna al permitir las nubes con su retirada que sus rayos llegaran hasta nosotros, mientras avanzábamos hacia el mentado templo por calles estrechas, frías y un tanto solitarias de un Aviñón devenido cenagoso foco de tormentosas polémicas. Faltaba poco para que se iniciara el lento atardecer previo a la anochecida. Brotaron lóbregos matices en los grises nebulosos, en los pedregosos marrones de los edificios, en los verdosos tonos de yerbas y hojas que surgían con sedicioso arrebato, en el apagado azul de un cielo que pronto, aunque con lacónica lentitud, devendría noche, obscuridad esta que sin embargo no apagaba la inundación de los colores por medio del recuerdo insuflado a través de los ojos y las miradas. Los florentinos, así llamábamos a los dos hermanos que nos acompañaban ese Viernes Santo y que compartieron tantos juegos infantiles y tantos apasionados y juveniles diálogos, encauzaron a tiempo nuestro deseo de belleza y afirmaron apenas en murmullos que aquel estallido de la primavera presagiaba la resurrección y por tanto la salvación de la humanidad.

No pudimos menos que sorprendernos de la repentina espiritualidad de ambos. Se habían dejado llevar hasta bien pocos meses atrás por una vida acomodada, fácil y un tanto superflua, aun cuando conocíamos en ambos, en Francesco y en Gherardo, una vastísima cultura fruto de una formación cuidada y puntillosa. Sabíamos de su dominio de las palabras, de su capacidad de hilar éstas hasta conseguir un manto prodigioso de sonidos y conceptos, a pesar de lo cual parecían alejados de la sencillez reclamada por musas e inspiraciones, atraídos por el boato de una vida de oropel. Nada es lo que parece, era lo que de pronto reclamaban a gritos los dos hermanos, no sin justa razón, no juzguéis no sólo para no ser juzgados, mas sobre todo para no errar en la opinión de cada uno y de los otros.

Huelga decir que yo no podía menos que envidiarles, a pesar de mis esfuerzos por alejar insanos sentimientos de mi corazón. Consciente de la sinceridad de su amistad, mi vida se urdía de un modo bien distinta a las suyas, yo jamás disfrutaría, estaba convencido de ello, de las comodidades materiales ni tendría ni tiempo ni acceso a una cultura que, sin embargo, ansiaba, ni podría gozar del bien de la belleza ni del don de la seducción que ambos hermanos, mal que bien, poseían sin apenas esfuerzo. Procuraba huir de odiosas aflicciones y luchaba por que no me dominara la peor de las envidias. Lo lograba a veces, quisiera afirmar que con frecuencia, aunque no sé si mentiría al dejar aquí constancia de tal éxito.

Entramos en la Iglesia de Santa Clara imbuidos de esa explosión de sentimientos producto de una naturaleza desatada y que en mi fuero interno no pude menos que calificar de impía y peligrosa. La penumbra del templo y el recato de los presentes nos devolvieron en parte la sobriedad necesaria. Nos salvaron sin duda, tuve para mí, del pecaminoso alejamiento espiritual del Cordero sacrificado para perdón de los pecados. Compungido por completo ante el dolor del Salvador, ¿cómo podía haberme dejado llevar por la irritante envidia que me empujaba al desprecio, no al desprecio hacia ellos, hacia los dos hermanos, mis amigos aun cuando nos separaran invisibles muros interpuestos por el mundo y que ellos fueron los primeros en rechazar, sino al doliente desprecio por una vida que no deseaba pero de la que, empero, no podía despojarme? Yo era, lo sabía, mi peor enemigo, dominado por la doble incapacidad de someter mi vida al orden o de rebelarme antes los infortunios y así superar los obstáculos colocados en mi camino a modo de prueba.

Las lágrimas no derramadas añadieron mayor penumbra si cabe, a pesar de lo cual no pude evitar distinguirla entre los presentes. Ahí estaba ella, la reconocí de inmediato, pese a su ropa negra y a su rostro cubierto por un velo, apenas destellada por la luz de las velas. La conocía pese a nunca haber hablado con ella. La recordaba por las noches, aun cuando los rasgos de su rostro se diluían en mi memoria. Las lecturas solitarias y nocturnas o las coplas y rimas de los juglares, rememoradas de repente pese a mi dolor y a mi intento de recogimiento, reverdecían los detalles de su cuerpo. Luché contra esa insana atracción porque me supe no merecedor del más mínimo aprecio de aquella dama, inspiradora sin duda de más altas metas. Abandonado de toda aspiración, seguía empero atraído por su figura enhiesta y sublime, encumbrada de beldad y magnificencia. No puedes sentir lo que sientes, me había repetido más de una vez, cuando me cruzaba con la propia dama por calles y plazas, por travesías y sendas, me lo repetía sintiéndome inmundo, derrotado sin haber iniciado la batalla, y me lo volví a repetir aquella tarde.

Descubrí con horror que Francesco el florentino observaba a la dama no sin disimulo, como si en medio de aquella iglesia, en medio de todas aquellas gentes que, contritas, oraban, pedían perdón y se dolían por la más injusta de las muertes, en medio de un mundo que se afligía ante el mal de la carne, de la enfermedad, del odio y la angustia, en medio de las tinieblas que nos envolvían, ella, la dama por cuyo olvido yo bregaba, la dama que no merecía ser blanco de mi mirada, lucía a través de los ojos del florentino como un sol y alumbraba las penumbras del mundo y de las almas. No pude menos que sentirme celoso. No pude menos que sentirme profundamente dolorido, la herida se abría por dentro todavía más, supe sin necesidad de meditarlo que nada iba a conseguir, ni siquiera sería capaz de dirigir las palabras más hermosas, renunciaba antes de emprender el camino a alcanzar el destino que una y mil veces hubiera deseado merecer.

Ambos mirábamos a la dama: Francesco Petrarca con los ojos del poeta que sería; en cambio yo con la mirada de quien se sabe de antemano derrotado. Fue entonces y sólo entonces que ella, la dama, la amada Laura, desvió su rostro hacia nosotros, nos miró tal vez sin vernos, después intensificó su mirada en nuestra dirección, sus ojos si cabe se iluminaron como estrellas y sonrió como sólo los nunca contemplados ángeles pudieran ser capaces de sonreír. Nunca sabremos ciertamente si la sonrisa estaba dirigida al poeta, a mí, o a la nada más absoluta.

 

Juan A. Herrero Díez

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EL POEMA DEL AÑO

Por Pablo Goldenberg Perelman

Un año nunca es julero…

Un año nunca es julero

ni tampoco tan pulento

como con los vinachos asevero

que no hay vinos ni esperpentos

solo vinos más mejores

de curaderas más lentos!

Con los años pasa lo mismo

que se vaiga éste con sus andanzas

y que se venga el próximo con desafíos

no pa parar las chalas

pues eso ya no es lo mío!

Ni menos pa apotingarse

mirando pal lao como si na

y que si quieren quedarse

sepan

que todo logro depende

del tamaño de la verdá!

Los inventos calendáricos

fueron para ordenar las cosas

como los apellidos tan siúticos

de tan poca imaginación

que pa nombrar los elementos

dependen siempre del patrón!

Y pa hacer el quite al laberinto

prefiero tener el propio

y también tomarme un tinto

que en año nuevo o año viejo

de lo mío yo me acopio

pues no pienso poner en orden

lo que dios hizo en desorden!

Sigo siendo un Verdejo

los digo sin un desdén

que al final todos los años

me despido de una querida

en el borde de un andén!

Y si de amigos se trata

los abrazos de hoy y mañana

serán siempre los mismos

sin trampas ni menos mañas

con tristezas y alegrías

como el pan nuestro e cada día!

Bueno aquí mesmo me apeo

sin seguir la perorata

no quiero darles más lata!

(Pablo Goldenberg Perelman)

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SEÑORAS Y SEÑORES, CON NOSOTROS

EL GRAN SONETISTA: RODOLFO LEIRO

 

NOCHE

 

Con Esther González Sánchez

El murmurio y su noche sugería,
a mis plenas pupilas andariegas,

un sembrado de trigo entre fanegas
que mi propio silencio repetía,

y era de oro calzada estantería,
bastión de un dorado haciendo entregas,

igual que en el oscuro, un grito a ciegas
de tránsito en vivaz mensajería.

La lengua de las horas recorría

los binomios del sol y de la espiga,

requeridos en gárgolas entregas;

Fue un dopaje de luz en romería
que entre estambres de gozo y maestría,

subastaba la umbría en mis bodegas.

Rodolfo Leiro.

***

 

EL PIBE

Estoy esperando en la esquina

el pibe que …que una vez fui – BORIS GOLD

En un tren de arlequín imaginario

se diluyó mi efigie de purrete

o en el espacio azul del barrilete

trepando en otro añil itinerario;

hoy lo indago desde el púlpito nectario

de una vejez que encierra un cubilete,

donde brincan euforias de pebete

con un tejo de lato silabario.

La nostalgia me acerca su incensario,

la rayuela del tímpano primario

que contiene mi vida en un sainete.

Y al recoger el lapso lapidario

me veo en el pasado cinerario,

urdiendo de las glebas mi juguete.

Construido a las 14,29 del

23 de diciembre de 2012, para mi libro

“Renglones desprolijos”

Rodolfo Leiro.

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NADIE

Nadie pide venir, a pocos llaman, a esta farsa de Vida y de suspiros
nadie decide ser ceniza o llama , héroe , farsante , flor o espinos
Ya que estamos aqui,muro o montaña, ya que entre células venimos
que somos venas y piel y nadie, nadie, adelantó jamás nuestro destino….

Es mejor no pensar en las mañanas,el porqué de la lágrima , el suspiro
tormenta que se instala en madrugadas,sin calor, ni respuesta , ni caminos
y que nadie es testigo y acompaña, mejor es “adecuar tu paso y tus latidos”
y seguir como araña entre las nubes, tejiendo hasta ese sol tibio y vacío…

Las tormentas de aromas y campanas, los caminos de vides y de olivos
son el aroma azul que te acompaña, son la esencia vital de los vencidos
Y si a alguien acompaña mi palabra , y si a alguien arrullo entre gemidos
mi presencia justifica la charada de juntar…: Paz, Amores y Sentidos….

Elsa Solís Molina

 

(poesia de Naló) inspirada en un soneto enviado por Rodolfo LEIRO.

 

¡Nadie!

Nadie como tú para firmar esta glosa impresionante!

Yo te beso la mano de tu acierto

Rodolfo Leiro

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“SEÑORA TRISTEZA… DE MI MAYOR CONSIDERACIÓN”

 

 

En un penumbroso rincón del viejo bar, un poeta escribe sus versos, no hacen falta leerlos, dan la impresión que brotaran de sus ojos, ellos parecieran estar diciendo que la musa inspiradora de esas letras, es ese gran amor que se convirtió en pasado.

 

Un rayito de luz ilumina el raído mantel que alguna vez orgullosamente fue cursi, en el centro de la mesa y dentro de un pequeño florero, se ve una rosa ya mustia que colgando y desvanecida, pareciera quererse escapar de ese cubículo, tal vez decidió suicidarse solidarizándose, con los pesares del pobre soñador, él llegó a la conclusión que la tristeza de esos pétalos, volaron al cielo de las flores… pensando en un ballet de mariposas.

 

En un momento en que la inspiración se hacía rogar, entrecerró los ojos y se convirtió en una cometa, que en un feliz paseo lo llevaba a todos esos lugares, en que junto a ella, habían fabricado algo único… UNA HISTORIA.

 

Cuando está a la altura de ese parque, oye una voz que le susurra a esa mujer, que parada a su lado lo mira embelesada y escucha con toda claridad que el joven le dice:  mi deseo más ferviente sería… DESPERTARME Y VER QUE ESTÁS JUNTO A MI.

 

Sintió un estremecimiento en todo su cuerpo, al darse cuenta que la voz que escuchaba… ERA LA DE ÉL. Lo invadió el miedo y una infinita tristeza, cuando se fueron clarificando todos los acontecimientos, notó que peligrosamente se estaban cumpliendo las cosas que siempre temió, ver llegar el día en que LAS QUIMERAS… SE APODERARAN DE SUS SUEÑOS.

 

¿Acaso la máquina de los deseos que llevamos muy dentro nuestro,  no se alimentan primordialmente con las ilusiones dadas, por nuestra íntima voluntad de deseo?.

 

Que reinen por siempre los recuerdos que supimos conservar, apañemos y defendamos eso que nos ayuda a mantenernos vivos… EL PASO DEL TIEMPO, YA SE ENCARGARÁ DE CONVERTIRLO EN CENIZAS.

 

Autor: Boris Gold

Buenos Aires – Argentina

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“CONFESIÓN”

Las páginas mustias

de mi viejo libro,

que son cual ventanas

donde puedo ver,

pedazos de vida

mechados de sueños,

y mil esperanzas

que he visto…caer.

A veces en una

de tantas historias,

hechas con vivencias

en mi deambular,

me encuentro de lleno

tropiezo con ella,

y en mi desespero

me pongo…a llorar.

También he guardado

entre esas hojas,

momentos de dichas

que supe tener,

envuelto en los pliegues

de mis utopías,

no había imposibles

y el mundo…al revés.

 

En letras sentidas

leo que allá lejos,

hubo días duros

de lucha sin fin,

en que no era fácil

mantener principios,

en un medio donde

primaba…lo ruin.

Pero era un joven

que gastaba amores,

siempre acompañado

de mi amiga, la ilusión,

íbamos en busca

de antiguas quimeras,

en un vuelo poeta

rumbo…a la emoción.

Y así voy cerrando

esta historia mía,

dándole las gracias

a lo que viví,

al buzón amigo

le dejo una carta,

para un gran cariño

que nunca…más vi.

Boris Gold

 

***

 

UN MILAGRO EN NAVIDAD

Boris Gold

 

                                        A pesar que alguien

ya lo dijo antes,

que los viejos tiempos

no han de volver,

estoy muy seguro

que existen milagros,

son los que alimentan

a mi buen…creer.

Yo me veo andando

en la ciudad soñada,

donde cada uno

tiene su verdad,

pues el ser Judío

Musulmán o Cristiano,

no es impedimento

para…la amistad.

Los problemas ciertos

ya se irán sorteando,

y la bomba artera

no explotará jamás,

si hay diferencias

habrá algún modo,

de sentarnos juntos

nunca más…pelear.

Sería tan lindo

que allí, en Medio Oriente,

por sus calles santas

se pudiera ver,

tomados del hombro

como a dos hermanos,

a Judíos y Árabes

querer…es poder.

Si esto se cumple

y apuesto a ello,

en un lugar sagrado

se iría a rubricar,

Jerusalém es el punto

ella nos hermana,

y hasta los patriarcas

de gozo…bailarán.

Camina a mi lado

un viejo Judío,

también un Cristiano

que a Cristo rezó,

en un burro lento

cabalga un Beduino,

quisiera gritar fuerte

que este sueño…se cumplió.

***

No podía dejar pasar por alto

Este para muchos fatídico día 21/12/12

Sin decir unas palabras.

MIRÁ COMO TIEMBLO

 

Allá lejos y hace mucho

El mundo escuchó atento,

Que un día muy lejano

El mundo se morirá,

El pueblo de entonces

No le dio bola ninguna,

Pues con ellos no era la cosa

Y a otros…joderán.

El tiempo se fue volando

y pasaron muchas cosas,

Y de la profecía

Ya nadie más se acordó,

Hubo cambios en el clima

Hambrunas  crueles y otros males,

Hasta cambiaron las modas

Más nada raro…sucedió.

Pero el bueno de Pirulo

Mi querido amigo del alma,

Erudito como hay pocos

De estudiar la realidad,

Me contó que ese rey maya

Cuando a veces se mamaba,

Se rascaba el higo con ganas

Y gritaba…su verdad.

Y así como en un soplo

Llegamos hasta estos días,

Y vemos como el mundo

Está lleno de temor,

Por esos augurios

De un caos tremendo,

Y hasta yo tan macho

Comencé… a dudar.

Veo con asombro

Que el planeta entero,

Espera con angustia

El momento fatal,

Hasta mi señora

Tan pulcra y decente,

Me dijo que unos cuernos

No me vendrían…mal.

Y yo que siempre anduve

Mordiendo la banquina,

En un gesto heroico

Me puse a pensar,

Que siendo Argentino

Vivíendo entre kilombos,

Les digo a estos mayas

Que se vayan…a garcar.

Boris Gold (después de un baño de asiento)

PD: Hoy a estas alturas se ha descubierto, que en cuanto a la profecía del fin del mundo,

Hubo un error de concepto en cuanto a la profecía del fin del mundo, cuando

Se escribió que el mundo se iba a parar, debieron decir que al mundo

¡SE LE IBA A PARAR!

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Gabriel Alejo Jakovkis

 

El hombre dormido

En el fondo de un mar
sin certidumbres
el hombre duerme
su sueño de alquiler.
Un ojo abierto sobre la calma lluvia,
el rostro libre entre canales yermos
y un lejano beso en su boca de fumar.

 

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SERIE DE POEMAS

-Un gato negro en Paris, 1953-

Por Leonardo Morgan

 

I –los demás.-

 

Los envidiosos

y los cortos de genio

perpetuamente acomodados

a suposiciones necias

jurarían

que trabajo en este  restaurant

cazando roedores…

¡ qué horror!

motivos más altos poseo

y en cuanto a lo demás,

me limito a rociar con mis orines

algunos puntos estratégicos,

Y todos en paz.

 

II- lo que hay que hacer.-

 

Frotando mi cola

contra sus pantalones blancos

celebro a mi amigo Vito, el cocinero

él me arrea una patadita

-su cariño es  de los rústicos-

“ ¡cabrón, porquería de 4 patas!” me llama

y como al descuido deja caer

alguna gamba de buen tamaño

o un jugoso trozo de lomo,

por mi parte, le hago algunos malabares

con una arveja perdida

o lo que encuentre, para divertirlo,

después descanso

sobre unos diarios viejos

aplastando una pila

de malas noticias.

 

III-el arte-

 

Cuando aparezco triunfal

entre las mesas

cojeo de una patita

y  voy plañendo lastimeramente

mientras me carcajeo y felicito

para mis adentros,

Los niños se fascinan

los ayudo a terminar sus platos

me adoptan

me colman de atenciones

mimos y cuidados

como aquellas trillizas preciosas,

rubias…

lástima que la madre mencionó

algo referido a cortarme los testículos

para que me quede siempre en casa

pero larga es la  noche

y mis planes no son pocos…

ni apocados.

 

III -sobre gustos.-

 

Adoro a las gatitas muy  jóvenes

que nada saben de la vida

y pretenden ser muy intrépidas

unas ases por las avenidas del aire,

y también a esas  gatas regordetas

que todo lo saben

porque consiguieron una vieja chocha

despeinada, desdentada y desaseada

que mientras les llena el plato

alucina que la raptó un faraón

y reina en un palacio bajo el río Nilo….

Yo, estiro mis orejas y escucho

suavemente  les digo que sí a todo

y poseído por la luna, salvaje

me las garcho sobre los tejados

galopando mi propia demencia

aullando locuras de loco.

 

 

 

 

 

IV-del más allá-

 

Ingreso en otro mundo

por la ventana de madame Grivot

la tarotista

salto sobre la tibia mesa de roble

doy unas vueltas

y me siento sobre algún arcano

ella abre mucho sus ojos

de esmeralda profunda

luego me besa y aplasta

contra su tetamen de globo terráqueo

me dice que soy un ángel

y dispone para mí

una lata de atún

en un plato de porcelana

¡oh la lá!

 

 

V- del amor-

Ella es blanca.

 

 

VI-sociales.-

 

Cuando me da la gana

me cuelo por la claraboya de Eugenne , el pintor.

Eugenne pinta muy mal

y  jamás me da algo de comer

pero siempre está despierto

fuma marihuana

y pone viejos discos

de Louis Armstrong

Cab Calloway y Thelonius Monk,

cuando sus amigos hablan de mujeres

escucho

cuando hablan de arte

dejo de escuchar,

Flotando entre almohadones,

me adormezco disuelto en  plácidas ondas

de piedra sobre un pozo de agua.

 

VII-de la amistad y del pecado.-

 

Al nuevo día

me desperezo satisfecho

doy  una meadita spray

sobre los cuadros

para asentarles el color,

visito  mis  nuevos hogares

sin descuidar a Vito, el cocinero

porque una vez

supo decirle al patrón

“si se va el gato me voy yo”

Esas fidelidades

necesitan de reflejos

pues la Ingratitud

es la reina  asquerosa del pecado

en tanto que la Gula, la Lujuria y la Pereza

son tres señoras graciosas

que bailan en círculos

proporcionando

unas cosquillitas  muy ricas.

 

VIII- la verdad.-

 

Un mundo cabeza abajo

todo patas arriba

nada en su justo lugar…

En fin,

si alguna duda te aqueja

si quieres preguntar algo

aprovecha ahora,

tengo soluciones para todos,

Si  dejas pasar esta oportunidad

tendrás que esperar

a que complete otra ronda.

 

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CINCO GUERREROS

Por Gonzalo Salesky

Llegaremos a Brasilia en dos horas. Nos aprestamos para la gran batalla. Hace décadas que la opresión viene forjando nuestro deseo de luchar y de ser libres.

Ajusto mi cinturón y me preparo para el lanzamiento. Mis cuatro compañeros de cápsula están listos. Alfa 9810 tiene los ojos cerrados, quizá por los nervios, quizá por la emoción. Es su primer vuelo fuera del continente. El resto de nosotros tiene algo de experiencia, pero no más valentía.

Mi nombre es Beta 4791. Nací el día doce del primer mes de 2083 en la base europea Esperança, cerca del país que antes llamaban España. No tuve la suerte de conocer a mis padres. Tal vez ellos también estén viajando en alguna de las miles de naves que nuestro Líder ha enviado hacia el Imperio.

Allí, no nos esperan. No conocen nuestras nuevas armas. Ni siquiera saben de nosotros, encerrados en sus enormes burbujas, distraídos por sus pantallas, alienados por sus medios de comunicación… no imaginan que vamos a invadirlos.

*

En mi infancia escuché una hermosa leyenda. Relataba la cruzada de grandes hombres, que liberaron Eurasia de un oscuro tirano.

La comparto para animar a mis compañeros. Delta 0462 me asegura que la historia es cierta y que ocurrió hace unos doscientos años. ¡Doscientos años! ¿Será así? Ojalá recuerden esta gesta durante tanto tiempo.

Por ahora, no sé nada de Gama ni de Omega. Ni sus números de serie, ni su edad… Pero en sus rostros veo el mismo maltrato que hemos sufrido como pueblo.

Pese a todo, pudimos adaptarnos. Siempre lo hicimos. Estamos decididos a ser libres. Acabo de cumplir dieciocho años y nunca pude decir lo que sentía. Me acostumbré a hablar en voz baja, a no mirar a los ojos, a callar, a no pensar distinto.

Con Alfa fuimos compañeros de escuela-cárcel. Doce años completos levantándonos de noche, picando roca, limpiando el excremento de nuestros dictadores de América del Sur. Setecientos metros bajo la superficie, casi sin luz ni agua, con poco aire…

La esclavitud ha moldeado y templado nuestro espíritu. Así, aprendimos a compartirlo todo. No lo que sobraba, lo que faltaba y apenas alcanzaba.

Día tras día, creció en nosotros el sueño de libertad.

*

Pasan los minutos y siento que mi traje me ajusta bastante. Acostumbrado a la escasez, llevo pocas provisiones. Sólo guardo dentro de mi ropa una foto- móvil de mi futura esposa, que una y otra vez me saluda y alienta. Eso me hace más fuerte y me asegura que esta guerra… esta guerra valdrá la pena.

 

Seguimos volando, cada vez más rápido, en una de las naves que la Resistencia ha lanzado rumbo a la capital del Imperio Suramericano. Aquí, como en las otras, hay cinco guerreros dispuestos a todo, uno de cada raza europea. Kilómetros y kilómetros de orgullo y valor me rodean.

En este momento, en mi pantalla-facial aparece la imagen de nuestro Líder, que nos repite, con voz serena pero firme:

VAMOS POR TODO. QUEREMOS SER LIBRES…

VAMOS POR TODO. QUEREMOS SER LIBRES…

VAMOS POR TODO. QUEREMOS SER LIBRES…

Con la tranquilidad del que es capaz de dar la vida por lo que ama, me

recuesto sobre la ventana que muestra las estrellas y trato de descansar un poco.

*

Sólo faltan cuarenta segundos para llegar. Me siento feliz. Veo a través de mi casco que la batalla final ha comenzado. Y estoy seguro… la victoria será nuestra.

¡Viva la Gran Eurasia! ¡Viva!

Cinco guerreros – Finalista del II Premio de Relato “Taller de Escritores” (Barcelona, España)

 

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LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS

Por Rolando Revagliatti

Inspirado en un largometraje de Alfred Hitchcock:

“YOUNG AND INNOCENT”

La resolutiva hija del Señor

Jefe de la Policía, tan moderna

tan ella misma, se prendó

de un sospechoso, el único

de un crimen en la playa por

estrangulamiento de un fino cuello de actriz

hollywoodense, con el incriminante cinturón

del impermeable de él

quien la caldea en platonismo insufrible

 

Así es él, de mundo, aun en las malas

huyendo, ocultándose, tan sádico

 

e impermeable.

***

A partir de un largometraje de James L. Brooks:

“AS GOOD AS IT GETS”

 

Tener una vida

por fin y sin embargo

 

Hacernos una

para otro zarandeo

 

Propensos a juntarnos

cambiar de zaranda

 

Desvencijado el sarcasmo

humildemente

acaso reste

gozar.

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30º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

NELG Jimmy Hendrix Heroe

30º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

30º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXIV desde inicios/01-12-2012

 

EDITORIAL LXXIV

La Generación de los 50: Caballero Bonald

 

         Una de las consecuencias de la Guerra (in)civil española fue la de provocar un corte generacional que afectó a todos los ámbitos, pero en gran medida a la cultura. Hubo que comenzar de cero. Ya hemos mencionado alguna vez al historiador y crítico de la literatura José Carlos Mainer que había calificado la etapa entre 1880 y 1936, fecha de inicio del conflicto, como la edad de plata de la literatura española. En ese medio siglo coincidieron varios estilos o corrientes literarias agrupadas en diversas generaciones: realismo y naturalismo, la Generación del 98, el modernismo, el surrealismo y la Generación del 27. La lista de nombres es extensa en esta pléyade de autores que llegaron a coincidir en el tiempo y en el espacio. La Guerra supuso en buena medida la salida de una buena parte de los escritores al exilio, cuando no fue la muerte la que quebró la relación entre los autores y la sociedad, desgraciada muerte en algún caso como el de García Lorca. Muchos de esos escritores ya no volvieron a España y mantuvieron su carrera literaria y cultural, intensa, en otros países. Era la España peregrina, la del Exilio, en gran medida sin conexión con la España del Interior, que quedó aislada.

Este aislamiento fue absoluto en los primeros diez años posteriores al fin de la Guerra. Afectó a todos los ámbitos de la vida y de lo cotidiano, desde lo más material, lo económico, hasta el saber, el conocimiento, la cultura. Los jóvenes españoles que se adentraban en la literatura en los años cuarenta habían perdido las referencias literarias de las generaciones anteriores, la mayoría de los autores se habían marchado del país y sus obras, en muchos casos, estaban prohibidas o eran de difícil acceso. Ni siquiera podía haber un contacto físico salvo con un puñado de autores de las generaciones anteriores que permanecieron en el interior.

En efecto, se comenzaba de cero. Los jóvenes que se adentraban en la literatura habían perdido esa posibilidad que daba el contacto directo, el aprender de los maestros, de su propia voz. Pero era evidente que la necesidad de toda sociedad, incluso la que conoce condiciones nefastas y paupérrimas, era la de contar con narradores y poetas que alimentasen la vida literaria del país, el sueño colectivo que es, en cierto modo, la literatura. A los diez años de acabada la guerra irrumpe con fuerza un grupo de poetas y de narradores con una temática social intensa, una preocupación apasionada por el lenguaje e incluso por experimentar con las estructuras de la poesía y de la novela. Es la denominada Generación del 50, cuya lista de nombres es prolífica: entre los poetas, hablamos de Gil de Biedma, de Gamoneda, de Claudio Rodríguez, de José Hierro, de Gabriel Celaya, de Juan Goytisolo entre otros; entre los narradores, hablamos de García Hortelano, de Juan Benet, de Sánchez Ferlosio, de Juan Marsé… La lista es inmensa y no queremos olvidar a nadie, pero resulta imposible completarla aquí.

La ocasión de referirnos a esta generación nos la brinda la elección de Caballero Bonald, que reúne su condición de poeta y novelista, como Premio Cervantes este año. No queremos dejarnos engatusar por el canto de sirenas de los premios, siempre caprichosos, pero reconocemos que en ocasiones, más allá de la purpurina de la cultura espectáculo, hay premios que nos recuerdan que han existido grupos de escritores que elevaron el nivel, fueron maestros –y la generación de los 50 desde luego lo fueron para los lectores y escritores que en España han sido desde entonces-, actuaron en muchos casos como verdadera generación y han dejado y dejan una huella importante que nos llega hasta nosotros y se mantiene viva.

Caballero Bonald es un escritor preciso en sus palabras y sus formas. No en vano forma parte de una generación que cuida el idioma, le presta una atención enorme y consigue un lenguaje preciso, bello, sin descuidar por ello la forma. Sin duda es un rasgo generacional. Nos congratulamos del reconocimiento, a pesar de que los premios nos resultan plomizos.

 

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RASCARME MIENTRAS ORINO

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

BAJO PENA 

 

¡Qué pena me doy por que soy pobre!

Soy pobre como la ropa

que se hereda de algún muerto,

soy pobre como la mugre apátrida,

soy pobre como la gris paloma,

soy pobre como el pozo

podrido por el cadáver de un perro.

Pero me niego a cubrir este poema

de un sospechoso dramatismo.

Cuando las manecillas del reloj

no han descubierto aún la aurora

entonces te levantas, madre,

entumecida, gastada, resurrecta, valiente.

Pero me niego a agrisar este poema

de un sospechoso victimismo.

Entre el asfalto y el hierro colado

huyo frenéticamente del escándalo,

del ruido cegado de la masa de gente

para conseguir lo no circunscrito.

Si protesto me dan palo,

si me achanto se me suben,

estoy harto de soportar al margen

ese nocivo grito autoritario,

¡cuando pases por mi lado saluda!

Con la cautela semi-cruda,

carente de vocabulario,

para siempre con una sola muda,

con rugido en el estómago.

¡Qué pena me doy por que soy pobre!

Sí, soy pobre en patrimonio,

pero yo no soy un pobrecito,

soy algo más que nada,

pero algo menos que todo aquello

y no soy un pobre don nadie,

quizá tenga algo de rey y de mendigo,

soy un pobre que poco posee

aunque de valía para nada carece,

proletario de este mundo,

soy pobre, pero no un pobrecito.

Se niega la vergüenza del mundo,

se niega el hambre entre obesidad,

niegas la verdad, y basta,

lástima de sudores de azada,

los míos, los nuestros, los pobres,

sudores que caen en la tierra

como semillas ciegas y fértiles,

como semillas de la que se espera algo.

¡Qué pena me doy por que soy pobre!

Rabio de pobre, envidio de pobre,

lucho de pobre, enmudezco de pobre,

ironizo de pobre, me escondo de pobre,

enveneno de pobre, ruina de pobre.

¡Pero tengo la suficiente dignidad!

Una dignidad mayor

que la de los árboles que otorgan fruto,

una dignidad tan perfecta como cien

plegarias al Dios que no conozco,

tan digno y tan decente

como aquellos que detestan

la obsolescencia programada,

tan digno y tan hombre

como los caminantes que retornan.

He sido cien veces poema

y mil veces canción,

he sido capitán de ningún barco

y he sido amigo, sobre todo amigo.

He sido un amante de la palabra

y vivido en las dos mitades del mundo.

Tengo la dignidad de decir no

en el momento preciso,

cuando el asunto lo requiere.

Gracias a que soy pobre

no soy un pobre diablo,

un mandamás en un rincón,

un hombre encadenado al dinero,

yo estoy encadenado a las sonrisas,

a los besos que se exilian

en las zonas erógenas,

estoy encadenado a las risas puras,

y a las alas de la euforia que el vino ofrece.

Quiero ver libres a los enamorados

en su zenit,

quiero que se amen

hasta el gritar de gozo,

yo no estoy encadenado al amor

que no me incumbe,

estoy encadenado a la literatura justiciera,

estoy encadenado al amor

pero también al naufragio.

Al auténtico naufragio de los derrotados.

Pierden el brillo todos los cuchillos

y se opaca la mirada como noche de páramo.

Tengo la dignidad arrinconada

en el orgullo serio

que mis ancestros tuvieron.

¡Qué pena me doy por que llamo sin dar voces!

 

***

 

SAGRADOS MOTORES

(Homenajeando a Leos Carax)

 

Va con su hijo por la acera de la mano y su hijo le repite:

-Papá, ¿me llevarás a la feria? ¿De veras Papá?

Sí hijo, claro que te llevaré. Por supuesto que sí.

Al rato su hijo empezó a contarle un episodio

ocurrido en el colegio con un compañero.

Mientras su hijo contaba, él asentía,

automáticamente, sin escucharle, ignorando la historia,

como si ya conociera la historia,

como si las palabras del hijo no valieran nada,

como si el hijo no tuviera criterio alguno y fuera un inútil

al que llevan de la mano casi por inercia, tal vez por que sí.

El hijo carcajeaba mientras le contaba,

y él también reía, pero en realidad

ni sabía lo que le estaba contando el niño.

Dejó al niño en casa de su madre,

ella y él estaban divorciados hacía cinco años,

ellos dos gozaban de la custodia compartida.

Gozaban de un pacto extraoficial y a la manera de ambos.

Todavía mantenían cierta complicidad gracias al niño.

Lo dejó en el portal y le dijo:

-Después vendré a recogerte para ir a la feria, anda y sube.

Vale Papá, lo vamos a pasar de cine.

Él ríe (automáticamente) y dice:

-Sí, jeje, de cine hijo, de cine. Él ríe con desgana.

Ya en su casa se dispuso a poner música.

Sin saber por qué le dio a la música más volumen del habitual.

Escuchaba a Nina Simone, esta vez sonaba Mr. Bojangles,

sonaba Nina Simone arrebatadora, estremecedora,

sensual, él se quedó estupefacto ante tanta hermosura,

inesperadamente mientras escuchaba

le dieron un golpe tremendo en la cabeza,

caía al suelo, sorprendido, sin reaccionar,

eran dos tipos encapuchados,

mientras que sonaba la música alta

todo parecía fuera de lugar, como sin importancia,

como si al sonar la música alta, y esos dos tipos

robando en la casa, poniéndole cinta aislante alrededor

de su cabeza, a la altura de la boca, para tapársela,

también en las muñecas y en los tobillos,

para inmovilizarlo, para reducirlo,

mientras ocurría todo eso, todo emanaba de un halo

de extraña poesía, la música alta quitaba importancia,

le estaban maltratando, le estaban robando,

mientras sonaba Mr. Bojangles todo era absurdo,

absurdo y poético a la vez.

Todo respiraba de un efluvio ridículo y a la vez poético.

Poético por que parecía un sueño incoherente.

Absurdo por que la música era cómplice

y Nina Simone les había venido como anillo al dedo.

Los ladrones ya se habían ido

y el disco volvió a reproducirse otra vez,

él se sentía idiota, se sentía inútil,

sonaba la música automáticamente

y se decía: -Tengo que llevar a mi hijo a la feria.

Allí estaba paralizado, atado de pies y manos,

con una mordaza en la boca y la música alta,

música que se reproducía una y otra vez,

los vecinos no se habían percatado de nada,

todo seguía en su mundana rutina aparente,

el vecino tenía la misma música de siempre alta,

como siempre, todo funcionaba como tenía que funcionar,

con la inercia de lo que se deja llevar.

Sagrados motores, ahora que funcionáis sin el descanso,

sagrados motores que actuáis automáticamente.

Rugid por que sois motores. Sagrados motores.

Con un sesgo que os hace previsibles,

como pensamientos repetidos hasta la extenuación.

Sagrados motores, recordad vuestra buena acción.

Recordad que sois motores y nunca pecáis.

 

***

 

PERDERSE DEL MAPA

 

Yo compré en Lima un mapa, un señor mapa,

un mapa de América Latina,

lo desplegué cuando lleguemos a casa,

lo compré no sé por qué,

quizá buscaba por Bolivia la tumba del Ché,

o quizá lo comprara para encontrarme

con Gabo, con Cortázar, con Onetti,

yo los buscaba entre sus fronteras en rojo,

¡América Latina, ¿qué te hicieron esas bestias?!

Yo buscaba a Borges, a Maradona, a Galeano,

no los encontré, estaba en Lima,

buscaba por el territorio del Perú a Vargas Llosa,

a José María Arguedas, a Vallejo,

a José Watanabe, a Bryce Echenique,

no encontré ni sombra de ellos,

me revolcaba por el mapa

para perderme en sus selvas, en sus sierras,

en sus costas, me imaginaba tucanes y otorongos,

me imaginaba un Amazonas infinito,

me revolcaba por el papel buscando el qué,

al poco tiempo tuve que regresar a Europa,

en el aeropuerto perdí el mapa, pero

no solo perdí el mapa, perdí a Macondo,

perdí a la mano de Dios, perdí hasta la victoria,

siempre, perdí el libro de arena,

perdí mi colección de Cronopios,

perdí a doce Heraldos Negros,

perdí una conversación en La Catedral,

perdí poemas, perdí historias de Indios,

perdí una canción desesperada,

perdí la flor de la canela, perdí tantas cosas,

también me perdí yo, me perdí del mapa.

 

***

 

LO ESCUCHARÁN

 

Lo escucharán, lo sé, me aterroriza

que escuchen esa debacle asquerosa,

sé que lo escucharán tarde o temprano.

Sonará como un aviso de que ya ocurrió,

de que ya lo he hecho, los vecinos sabrán

de que ya cometí ese escarnio horrible.

Lo escucharán, lo sé, puedo asegurarlo,

pared con pared será delator el sonido,

no hay paredes para el sonido envolvente,

lo escucharán, lo sé, tengo cierto pudor,

un pudor que me desnuda progresivamente,

escucharán que ya tiré de la cadena

y todo lo que me afligía se fue al garete.

Otra mierda más que pisa el mundo.

 

***

 

CUANDO FALTA NOS HACE

 

Se ha ido la electricidad de mi domicilio.

¿Por qué nos acordamos

de lo que no tenemos cuando nos falta?

Un día, espero que tarde, te irás tú.

La electricidad apunta en la esperanza infalible

de que tarde o temprano volverá.

Repito, espero que sea tarde cuando me faltes.

Espero sea tarde. Te quiero demasiado.

 

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CRISTALES

 

Observabas los movimientos casi espasmódicos de la mujer que limpiaba los cristales de la puerta. Parece una danza macabra o histérica, como la de un ataque epiléptico, pensaste y en verdad no debía de ser fácil limpiar aquellos cristales que no conformaban, por lo demás, una superficie única, sino que estaban cuarteados por unos hierros con formas florales. Recordaste que el cristal era en realidad un líquido y que si dejabas un vaso durante años y años, al final se reducía la altura, y si se mantenía aparentemente estático, era porque siempre se mezclaba el cristal con algo, plomo o arena en el caso de muchos ventanales, cualquier otro material en otros casos. No lo recordabas muy bien de tu época de estudios, apenas fueron unas pocas clases de la escuela laboral a la que asistías hacía ya mucho tiempo, casi lo habías olvidado y ahora mismo estabas más concentrado en la mujer que se esforzaba por cumplir su función limpiadora que en rememorar aquellas aburridas clases que, por lo demás, tampoco te sirvieron de mucho.

La mujer se irguió y observó el resultado de su esfuerzo. Parecía estudiar detenidamente la puerta para evitar que algún rincón se quedara sin limpiar. Repasó con el mismo detalle con que los había limpiado los cristales y luego desapareció en el portal. En ese momento llegó Julio. Se subió al coche y te pasó la botella de agua que le habías pedido.

−¿Sin novedad?

−Sin novedad.

Sabías que hasta y media no saldría de casa. Era un hombre rutinario, aparecería el coche negro oficial, matrícula oficial y banderita incluida en la parte derecha delantera como juez militar que era, y a los dos minutos saldría él con la intención de subir al vehículo y seguir el mismo trayecto de siempre hasta su destino, las mismas calles y avenidas, casi la misma hora en cada esquina y en los semáforos, para al final pararse el coche frente a la entrada central de la Audiencia, un edificio enorme, clásico, y descender del coche para subir las escaleras hasta la entrada, donde un policía le saludaría de forma convencional, posición de firme con la mano derecha sobre la ceja derecha.

Llevabas casi un mes detrás de él y conocías sus movimientos tan repetitivos al dedillo. Por lo demás, las indicaciones habían sido precisas, debéis conocer hasta el mínimo detalle de sus movimientos, nada debe quedar sin saber, se trataba a todas luces de un hombre importante, muy protegido, con exceso y celo. Te extrañó por eso todavía más que no cumpliera con las medidas de seguridad mínimas que sin duda había recibido del Ministerio y de la policía. El gobierno había sido incluso alarmista, no estaban los tiempos para facilitarles las cosas a los terroristas, afirmó un portavoz gubernamental a los medios de comunicación, lo recordabas muy bien, terroristas, repetiste, “no estaban los tiempos”, se te quedó grabada la expresión que tantas veces habías escuchado aquí y allá, no están los tiempos fáciles, no están los tiempos para zarandajas, no están los tiempos para fruslerías.

−Hoy es el día –te dijo de pronto Julio. Le miraste sorprendido.

−¿Hoy?

No te respondió. Él, al fin y al cabo, tomaba las decisiones, así quedó establecido, Julio tenía las responsabilidad de cumplir con lo que habíais ido a realizar y ni tú ni Sara debíais saber mucho más de lo que él os iba indicando. Por eso había indicado esa misma mañana a Sara que se quedara en el piso. Tampoco te extrañó en ese momento, no siempre ibais los tres juntos a todas partes, el seguimiento se repartía. En esta ocasión, además, os tocaba a vosotros, contra lo que solía ocurrir, cumplir con el objetivo.

−¿Tú o yo?

−Tú –respondiste. No quisiste pensarlo mucho. Pasado el tiempo quisiste distinguir un punto de disidencia, de discrepancia, de horror ante la cotidianidad de la muerte. Pasado el tiempo.

−Ponte al volante.

Cambiasteis de asiento. Al poco llegó el coche. El chófer descendió y volteó el vehículo. Julio esperó unos segundos aún y bajó. El hombre salió a los dos minutos y Julio te dijo «enciende el motor», diste media vuelta a la llave mientras él atravesó la calle, sacó la pistola y avanzó por el lado delantero de su coche y disparó varias veces. Regresó rápido, subió y arrancasteis. Tuviste tiempo de ver que una bala había impactado sobre el cristal de la puerta, haciendo también añicos, pensaste, el esfuerzo de la mujer.

 

Juan A. Herrero Díez

 

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CARTAS

Por Marcelo Juan Valenti

Estimado Lucrecio:

Recibí tus datos del “Club Mundial de Amigos por Correspondencia”. Me llamo Mauricio. Tengo 27 años. Trabajo en una oficina.

Me gusta el cine y leer novelas policiales.

Los fines de semana juego al tenis.

Espero que me cuentes de vos. Escribime pronto.

 

Mauricio.

 

¡Hola Lucrecio!:

Me llamo Ignacio. No hago demasiado, pero sueño mucho.

Comencé a cartearme con gente desde hace poco tiempo. Pero el tema se ha infiltrado en mi producción onírica. Hace un mes soñé que me ahogaba en un mar de cartas. Un par de semanas atrás , soñé que abría un sobre  y de su interior brotaba un multitud vociferante.

Anoche, antes de acostarme, revisé la lista  de personas a las que tenía que escribir. Tu nombre me quedó grabado. En el sueño que tuve, nuestras primeras cartas se cruzaban y luego ocurría lo mismo con las segundas y así……Nunca llegábamos a ponernos de acuerdo.

Espero saber de vos.

I.

 

 

 

Lucrecio:

No puedo creer que no te guste ningún deporte. ¿Qué hacés en tu tiempo libre?

¿Tenés a tu bisabuela con vida? Me parece increíble. Yo no conocí ni siquiera mis abuelos. No tengo hermanos, ni primos, ni tíos.

Jamás leí el libro sobre el que me comentás. ¿Es policial?

Escribí pronto.

Mauricio.

 

 

J.

Lucrecio:

Me impactaron tus sueños. Tanta tristeza me recordó los que cuenta un amigo mío que se llama Redshir.

Si podés, mandame una foto. Ya soñé con vos dos veces, pero como no nos conocemos, aparecés sin cara.

El sueño mas interesante de los últimos tiempos ha sido así: camino por una gran oscuridad. Escucho gritos:”Fuera, fuera” y gemidos, que deben ser de la persona a la que están echando. Intento descubrir quienes son los protagonistas sin lograrlo. Luego levanto la cabeza. Hay un cuadrito de luz, una silueta se desplaza en actitud vigilante.”Es Iván, me espera”, pienso, “En la oscuridad no todos duermen.

No sé quien será el Iván del sueño. No conozco a nadie con ese nombre.

Ignacio.

 

 

 

¿Lucrecio?:

¿En serio te llamás así?¿Creerías que yo me llamo Víctor?

¿Te interesaría cartearte conmigo?¿Será posible que nos hagamos amigos?¿Te escribís con mucha gente?¿Cuánta?¿De dónde?

¿Me contestarás pronto?

 

¿Víctor?(¿Qué es el ser?¿Un nombre propio?)

 

 

 

Hola Lucrecio:

Soy Gonzalo. Tengo 30 años, soy docente. Enseño idiomas en un colegio secundario. Estoy casado desde hace tres años. Mi mujer, Catalina (27) está embarazada.

Leo muchísimo. Conocer idiomas me permitió acceder a los textos originales de autores extranjeros.

Contame de tus cosas. Contestá pronto.

 

G.

 

 

 

¡Hola Lucrecio!:

La temporada es prolífica.

Te enumero los sueños.

1)   Una mujer sube a un colectivo. Se lastima sin darse cuenta, al pagar el boleto. De la herida salen hormigas, hasta que se convierte en un hollejo vacío.

2)   Me corren por las escaleras de una torre. Me encierro en la parte superior. La puerta comienza a ceder. Se abren dos opciones. Ser devorado o arrojarme al vacío. Abro la ventana y salto. Caigo en la cama de una mujer que está soñando conmigo y me salvo.

3)   Paso frente a una florería. Veo a la empleada rubia, lánguida, aburrida. Entro y pido rosas. Asesino a la chica en una forma brutal. Huyo, manchado de sangre, con el ramo de rosas.

4)   Un monstruo del pasado sale del interior de una estatua de vidrio. Asesina gente. Me echan la culpa a mi y voy preso.

Sueño y soy feliz.

Ignacio.

 

 

 

¿Lucrecio?

¿Te resulta increíble que vuelva a escribir?¿O no?

¿Por qué soy tan preguntón?¿Será un atascamiento en la etapa de los “por qué”?

¿Cuál es la fuente de todas las respuestas?¿Es tentador responderlo todo?

¿La verdad existe?¿Y la realidad?

¿Víctor?

 

 

 

Yuju, Lucrecio:

Soy Emilia, 25 años, soltera.

Mido 1,70; cabello rubio, con ondas, ojos verdes.

Leo de todo (libros de autoayuda, la serie “Grandes novelistas  románticos”, floricultura, ángeles) Practico yoga.

¿Me escribís?

E.

 

 

 

Lucrecio:

Espero que cuando recibas la presente, te encuentres bien de salud.

Yo tengo 22 años, no puedo caminar, tuve un accidente, hace seis años, en el que murieron mi mamá y una tía. Mi padre murió cuando yo era chica. Estuve viviendo con mi abuela, pero está muy mayor para seguir atendiéndome. Ahora estoy en la casa de unos tíos, en un pueblo ínfimo.

No tengo amigos, mis otros parientes me visitan poco. Paso mi tiempo mirando televisión o través de la ventana.

Cualquier cosa que me cuentes va a ser una novedad.

 

Aurelia.

 

 

 

 

 

 

Estimado Lucrecio:

Entro directamente en materia. Mi Ultimo Gran Sueño: La dama de peinado alto; traje largo, negro y triangular; le habla a una criatura presa en una pecera de cristal rosado, que carece de espesor.

-Llegó la hora de salir.¿Has aprendido todo lo bueno?

La criatura apenas pudo burbujear un pálido “no”

-En fin, al menos, espero que hayas aprendido todo lo malo.

La criatura se inquietó y desde su atmósfera enrarecida pudo articular:-No digas esas cosas. Mi ama tiene un oído en cada habitación y su ojo inmenso es la bóveda del cielo……………

¿No te parece un sueño maravilloso?

 

Ignacio.

 

 

 

Lucrecio:

No puedo creer que no me digas la edad de tu bisabuela a causa de “una prohibición jamás pronunciada”. Te hacía un tipo moderno.

Para mi que te sugestionás con esos libros que leés. Te comprendo. A mi, de tanto leer novelas policiales, también me pasan cosas. Me quiero hacer el detective o todos los que me rodean me parecen sospechosos. En fin…….

Mauricio.

 

 

 

Lucrecito:

No sé si fui suficientemente clara. Soy soltera, SIN COMPROMISOS, pero no me rindo. Sigo buscando el amor. En estos tiempos parece difícil….PERO NO IMPOSIBLE.

También me parece importante cuidarse en forma integral. Si no armonizás todos tus aspectos entre si, y a su vez, estos con el mundo…..Hay que partir de una actitud positiva, porque sino…..

La mención de tu familia no me pareció muy clara. Esos chicos que mencionás,

¿Son tus hijos, hermanos, primos?¿Amigos que comparten una casa grande?¿Okupas?

Hasta la próxima.

 

Emilia.

 

 

 

Lucrecio:

La programación televisiva se compone, en gran medida, de deportes. A mi me deprimen. Sé que hay gente en silla de ruedas que los practica adaptados. Hasta organizan olimpíadas para discapacitados. Yo no era buena para eso cuando podía caminar, imaginate ahora.

Hay varios canales de películas, pero repiten siempre las mismas.

La ventana del living da a la calle. Conozco las caras y los autos de memoria. Mis vecinos ignoran hasta que punto se repiten diariamente.

Me gustó lo que contaste de ese libro. Voy a ver si me lo compran.

Aurelia.

 

 

 

Estimado soñador Lucrecio:

Sí, esos sueños inmóviles son terribles. Una parte de uno mismo quisiera levantarse, empujar, caminar, correr. Me ocurrió hace poco. Yo entraba en una biblioteca. Había pocas personas. Nadie decía nada, había un clima de tensión, que mi pedido pareció intensificar. La bibliotecaria no volvía, yo cambiaba de posición, carraspeaba. Los lectores me lanzaban miradas de reojo. Tuve la impresión de que transcurría una eternidad.

Por suerte, para compensar, la aventura onírica de anoche fue buena.

Yo estaba en la cama. Sentí pasos. La puerta se abrió y se asomó un compañero de la secundaria. Pensé “¿De dónde vendrá? Es tardísimo. Si cree que duermo  no se va a acercar” Cerré los ojos pero mi compañero vino y me sacudió el hombro.

-Ignacio, Ignacio, sh shesioh levnanen.

-¿Qué?

-Se suicidó langlanam

-¿Quién?

-Se suicidó la enana.

Me lo dijo con una sonrisa tan idiota que me dieron ganas de pegarle.

¿Qué tal?

 

Ignacio.

 

 

 

Estimado Lucrecio:

La mejor literatura del mundo me ha incitado a escribir. Aún no he decidido en que idioma.

Vos pensarás: en el propio. Pero no me resulta tan fácil. ¡Mi manejo de lenguas extranjeras es tan bueno!

Incluso, no sé si me voy a quedar en el país.

¿Será conveniente hacer versiones de lo que escribo en todos los idiomas que conozco?

 

Gonzalo.

 

 

 

Lucre:

No sé si seguir escribiéndote. Los temas que te propongo nunca te parecen interesantes.

¿Te gustan las chicas por lo menos? Yo sigo libre.

Emilia.

 

 

 

Lucrecio:

Una vez mas, aquí no ocurre nada.

Cuando quedé a cargo de mis tíos, pensé que me iban a tratar mal, a echar en cara el hecho de que tuvieran que cuidar a una inválida. Esperaba el rencor. Pero ellos son eficientes, inalterables.

Y no tienen hijos, casi parecen agradecer al cielo de que caí en sus manos.

En todo se manejan con cortesía. Me bañan, me visten, me trasladan. Mi tío es absolutamente púdico Me deja con las ganas de una insolencia.

Yo fantaseaba con un degenerado y una bruja. Todo el mundo los define como dos ángeles. Creo que son dos sombras.

 

Aurelia.

 

 

 

Lucrecio(soñante fantástico y por eso amigo):

Tu sueño sobre el ascensor caníbal me pareció soberbio, casi literario. Pero ese tono lo tienen todas tus producciones oníricas. ¿No me mentirás?¿No inventarás esas cosas para contarme? No, no, sé que no. Y si lo hcieras, creo que no me importa. Me gusta leer lo que contás.

Paso al relato del último sueño que tuve.

Me detengo frente a una puerta de muchas hojas, como de garage. La ventana no tiene vidrio y por los barrotes veo una habitación blanquísima, extensa e irregular. Su dueña es una enfermera. La presiento en la profundidad. Ella me escucha telepáticamente. Lloro mentalmente, le suplico que me acepte, que abra su casa. Ruego, juro, temo. Insisto hasta el fin. Ella me desprecia a fuerza de ausencia, con una táctica de escondite. Y no sólo eso. Se ha robado todos mis secretos, que son muchos y terribles. De ella llegará, en mala hora, una daga directa a mi esternón.

Ignacio.

 

 

 

L.:

Hay idiomas que tienen muchas palabras para definir lo que en el nuestro llamamos con una sola. O a la inversa, multiplicamos significantes para cuyo significado en otras lenguas se condensa en uno solo.

Hay al menos un idioma en el que el tiempo presente no existe( si se lo piensa un poco, mas que un tiempo es una convención)

Lo que hoy tiene un significado, mañana puede tener otro. Un vocablo, según el tono en que se pronuncia, puede significar el sentido contrario al habitual.

Nuestra lengua se habla en muchos países. En otros lugares son una grosería  palabras que aquí son cotidianas. Y viceversa.

Toda esta mutación me impide escribir, no sólo en las distintas lenguas que he estudiado, sino en cualquiera de las versiones que conozco de la nuestra.

No sé si podré continuar el acto de la correspondencia

Mi temor es llegar a una comunicación imposible. Es decir, a una absoluta incomunicación.

S O C O R R O

 

Gonzalo.

 

 

 

 

¿Lucrecio?:

¿Aún ahí?¿Me habías olvidado?¿O yo me olvide de contestarte?¿Quién recuerda nada en este mundo?

¿Te molestan mis preguntas?¿Por qué las respondés con tanta dedicación?¿Cuál de los dos abusa de la retórica?¿Somos algo mas que un discurso?

¿Víctor?

 

 

 

Lucrecio:

Ninguna palabra me suena mas absurda que la libertad.

Te voy a contar mi última gran aventura: quise huir de la casa de mis tíos.

¿Te los podés imaginar? Una fuga en silla de ruedas.

Me preparé la noche anterior. Guardé en un bolsito todo mi dinero, algunos recuerdos, el libro que me recomendaste y que mis tíos me compraron.

Amaneció bastante nublado, pero yo estaba decidida.

Desayuné y le dije a mi tía  que iba a salir por primera vez sola a la calle. Como de costumbre, ninguna oposición. Le parecía que después de vivir seis meses en el pueblo ya era hora de que comenzara a manejarme por mi cuenta y que no había ningún peligro.

Me acompañó a la puerta y me dio el primer empujón. Me imagino que pensó que no iría mas allá de una vuelta a la manzana.

La casa está en lo que podríamos llamar el centro del pueblo. Me alejé de allí cuanto antes. Primero por las veredas, pero enseguida llegué a calles con muy poco tráfico y tomé la calzada.

Me sentía Helena rumbo a Troya, la cabellera agitada por los vientos marinos (porque, en efecto, se levantó viento y el cielo se oscureció)

Cuando llegué a los límites urbanos, me asaltó el ramalazo a campo. La ruta se abrió a mi vista….no tan sugerente como esperaba, por que el viento era mas fuerte y levantaba bastante polvo.

No me amilané.

Estuve varias veces a punto de ser arrollada por un camión. Sentí la estúpida mirada de las vacas. No faltó alguna casa precaria superpoblada de chicos sucios, que me recordara que era presa fácil para el robo o la violación.

Empezó a llover. Yo ya estaba bastante cansada. Al principio me pareció un obsequio mas de la libertad. He visto demasiada televisión. Perdí el control de la silla, me fui a la banquina, las ruedas se atascaron y me caí.

No sé cuanto tiempo estuve tirada. No pasó nadie en siglos. Finalmente vi un auto que se acercaba en dirección al pueblo y le hice señas. En el interior venía mi tío, que estaba trabajando en una ciudad cercana. Mi tía lo había llamado por teléfono. Delicioso azar.

Llegué a casa embarrada y tiritando. Me bañaron y me dieron algo caliente. Con una sonrisa insólitamente cómplice, mi tía me pidió que no volviera a hacer una cosa así.  Me pasó la mano por el pelo y se fue a ver la tv.

Hubiera preferido morir.

Aurelia.

 

 

 

 

Lucrecio:

Esto va a causarte gracia.

Fui a un curso sobre sueños. Primero nos llenaron de material sobre fisiología, un saber neutro, esterilizado. Pero por esa misma razón, menos aberrante que la cátedra dedicada a la interpretación. Eso si que fue grotesco.

Lo tienen todo tan parcelado, prolijo. Armaron un rompecabezas en el que todo encaja.

¿Y el placer de soñar? Yo tendría que haber hablado sobre eso. Lo quise plantear en charlas informales con otros asistentes y me miraron como a un extraterrestre.

¿Te estás riendo? Seguro que si. Soñé que lo harías al enterarte.

 

Ignacio.

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

AGUA DE LLUVIA

 

 

No mata, tampoco fortalece

sentir el odio correr como la sangre.

Como una especie amenazada, o un ladrón

que teme mucho más de lo que sueña.

 

Lavando pecados con agua de lluvia

no me encontraré. Saldré por la vida

temblando de sombras,

masticando el viento y olvidando todo:

carne sin espíritu, heridas sin rosas.

 

PREGUNTA

 

 

Todo es historia, ya casi nada queda

en el tintero. A veces es mejor

dejar la pluma en alto, mirar hacia la luna,

saltar sin ver el sol en cada página.

 

No habrá motivos para no sentir culpa

en la distancia que aclara tantas cosas…

Pregunta, si en aquello que dejé,

también dejé mi alma y mis derrotas.

 

Pregunta si es posible la verdad,

si vale más pelear que la victoria.

Si en cada huella descubro lo que fui

y nada más. Nada menos, pregunta.

 

UN POCO MÁS

 

 

Me duele ya no ser

aquel guerrero desafiando las tormentas.

La pureza y los límites abruman

(siguen vivos).

 

Para abordar, entero, a la nostalgia,

sólo necesito un par de sueños,

un poco más de tiempo y un abrazo.

No pasará de largo tu silencio.

 

Degustando pasión,

explorando lo efímero,

los años pasan de golpe y nuestro brillo

opaca lentamente la rutina.

 

TUS PASOS

 

 

Quizá el espíritu no dote de sentido

ni aquel orfebre diseñe tus pecados.

No creas que tu vuelo pudo ahogar

en tanto aire, todo lo que lloramos.

 

En esta oscuridad, aún sigo vivo.

Espérame, aún no sigo tus pasos.

No dejes que camine hacia el abismo

sin que antes recuerde mi naufragio.

 

Buscando ese silencio que no llega

me dejarás dormir, en esta infancia

lánguida de fe y expectativa.

¿Me soñarás despierto en cada página?

 

Por eso, no pronuncies aquel nombre

ni te permitas dejar atrás su sombra.

¿Desde cuándo la vida es sólo piel?

¿Por qué en la espina casi no quedan rosas?

 

 

 

VIENTO Y MAREA

 

 

Serás la brisa, soplando en cada página

de mí. ¿Por qué tanto desvelo

en pretender que la vida no cuesta?

 

Tendré que estar atento a los detalles,

sintiendo por los dos, sufriendo como pocos,

pensando como siempre que nada importa tanto.

 

No me preguntes más qué es lo que pasa,

es cómodo contemplar las estrellas

desde adentro. Mi sombra va, indecisa.

 

Me apuran los fantasmas,

y en una sola noche de nostalgia

sólo serás, al fin, viento y marea.

 

VICTORIA AJENA

 

 

¿Cómo contemplar la victoria ajena?

¿Cómo pretender que perdí todo?

Una vil derrota puede más

que un poco de amor y de distancia.

 

¿Cuándo lograré sentirte mía?

¿Cómo brillaré al caer la luna?

Sé que al fin el tiempo no me miente

y, como siempre, se saldrá con la suya.

 

Viví escuchando cantos de sirena

y arrullos de paz en mi horizonte.

El semblante es otro

desde que descubro el final del viento.

 

Todo vuela hacia abajo,

no dura para siempre la condena.

La lluvia de verano va a secar

mis ganas de encontrarte en el camino.

 

¿Cuánto tiempo nos queda?

¿Cuánta vida?

¿Cuánto brillo fugaz?

¿Cuánta nostalgia?

 

TIERRA PROMETIDA

 

 

Me sumerjo, nado, vuelo y respiro

en la estirpe impoluta de las lágrimas.

A veces, intento soñar despierto.

 

Oigo tu voz llamarme desde el fondo

del alma condenada y es inútil.

Te seguiré buscando aunque no quieras.

 

Como toda mi vida sospeché,

no somos más que tierra prometida.

Un mundo gris, un ave sin bandera,

una promesa al viento, una plegaria.

 

En hogueras tímidas sabrás

inmolar, en silencio, la nostalgia.

En tu boca, un sepulcro blanqueado

me esperará, callando cada grito.

 

Allí, en la inmensidad,

estarás más que nunca

muy lejos, de Dios como de mí.

 

POLVO Y CENIZA

 

 

Serán tu nombre y el mío

recordados para siempre.

Como un ave sin bandera,

serás mi corazón latiendo en otro pecho.

 

Porque creí más en Dios desde el momento

en que llegaste a mi sed, a mi locura

vacía de paz, a mi valle de lágrimas.

 

Porque fui, sólo una vez, polvo y ceniza

y fue difícil romper esa armadura.

Serán tu nombre y el mío, para siempre,

lo que soñamos ser algún verano.

 

PERDIENDO LA FE

 

 

Pierdo la fe todos los días,

siento que ni la sombra me acompaña.

Me cuesta ver la luz en mi epitafio

y en el silencio, ya no sabré callar.

 

No encontraré el reflejo de mi alma;

tu soledad, la mía y nuestro orgullo

quedaron, para siempre, en madrugada.

 

SUEÑOS EN VELA

 

 

Nos interpela el tiempo… ¿Acaso pasó tanto?

He perdido la cuenta de los sueños en vela,

del día que buscamos el milagro.

 

Está la misma luna mirándonos de frente,

¿acaso pasó tanto?

Ya nada se parece a aquel arrullo,

tu voz me desconoce para siempre.

 

CONTRA EL OLVIDO

 

 

Una forma mínima. Palabras

que dotan y quitan el sentido.

Afuera, la ciudad ya no descansa

y no hará más lugar para los tibios.

 

¿Qué extraña luz habrá llegado ahora

que todo lo que quema está naciendo?

Dentro de un laberinto con espejos

vuelvo a nacer, príncipe despojado,

 

a desangrar todo lo que no quiero,

a comprender lo poco que aún estimo.

Afuera, la ciudad se ha vuelto otra

y empezará a pelear contra el olvido.

 

 

VIENTO DE AGOSTO

 

 

Mi cuerpo hambriento no responde,

tu aliento y mi sangre no se mezclan

y seré esclavo, una vez más, de tu crepúsculo.

 

En este valle cada día es más difícil

retener el alma, descubrir la mentira,

y se van, se me van, siempre tan lejos…

 

la esperanza detrás de cada duda,

la paz en cada lágrima,

las flores con el viento de agosto.

 

 

PERSEGUIRÁN MI SOMBRA

 

 

Seré un reflejo, atado a la marea.

Una promesa al viento, una plegaria,

un acorde violento que se apaga,

un ángel merodeando tu silencio.

 

Nada podrá detenerme, sólo el tiempo

se adueña de lo poco que me queda.

Tuve una vez o dos, o casi siempre,

tantos deseos de arrojarme por la borda…

 

No me preguntes más, no volveré;

los tiburones perseguirán mi sombra.

 

REY A OSCURAS

 

 

No somos más que un poco de nostalgia,

una sonrisa al viento, un rey a oscuras.

Una plegaria que nace sin aliento,

un dios que apaga la luz sin ver la luna.

 

Derramando la siembra, ya no espero.

La tristeza será nuestra enemiga

y borrará todo lo que soñamos.

¿Por qué es más fácil creer en las espinas?

 

PREFIERO

 

 

Salgo intacto del amor, pero no es fácil

caer, una vez más, en esa trampa.

Sólo un momento tuve polvo y arena

en mis manos, escurriéndose de a poco.

 

Siempre vuelvo a tropezar con mi tibieza

y no me alejo de vos, de tus pecados.

No viviré de nuevo aquel intento,

por eso aún estoy ciego, entre tus brazos.

 

Porque prefiero perder a seguir vivo,

prefiero lastimarme a no quererte.

Elegiré las cartas, como antes

y no seré otra cosa que un motivo

para alejarme de mí, de mi distancia.

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¡QUÉ MALA QUE ES LA GENTE!

 

Frida  trabajaba de administrativa para un hospital y Helmut que era químico, para una empresa de yogures controlando el comportamiento de unas bacterias.

De vacaciones a México. No les gustó de entrada. Mucha piel morena.  Muchos olores. Mucho picante en la comida. Pasaron la mayoría del tiempo entre  la piscina y el bar del hotel donde se aburrieron cortesmente con otra pareja de alemanes, Otto y Gretel, un poco mayores que ellos. Ninguno quiso probar  la comida típica que según Frida tenía un “aspecto sospechoso”. Lo de aspecto sospechoso se convirtió en una broma privada entre los cuatro y terminaron usándola para todo. De hecho, fue de lo más divertido que les ocurrió durante el viaje y el comienzo de una aburrida amistad.

Una noche,  al volver de un espectáculo de mariachis programado en el paquete de excursiones que les habían vendido, encontraron su habitación vacía. Los ladrones se habían llevado absolutamente todo, excepto la cámara fotográfica que quedó sobre la cama y que debieron olvidarse en el apuro. Además de los cepillos de dientes no quedaba nada más. Nada.

Hicieron las reclamaciones pertinentes  y hasta intervino el consulado. Sobradamente recuperaron el valor de sus efectos y el hotel como compensación les ofreció una semana de estadía gratis, pensión completa y canilla libre, como hasta ahora. Pero ya deseaban volver y a Helmut lo esperaban las bacterias. También a Frida la esperaban.

Pasaron por la pastelería, Otto y Gretel  los habían invitado a cenar. Luego retiraron las fotos del viaje de la tienda de revelado, las verían todos juntos, así  intercambiarían negativos de las más significativas.

Cuando Gretel destapó la bandeja, Otto dijo que aquello sí tenía “aspecto sospechoso”

pero ellos se apresuraron en negar, todo está muy bueno Gretel, muy bueno. Con el café  Gretel trajo un enorme album, con fotos desde cuando ella tenía 1 año, y andaba cerca de los 50. Por fin, Frida pudo sacar las suyas. Entre ellas apareció una que  a primera vista les pareció velada y que Frida descubrió al volver a pasarlas rápidamente. Había una imagen  que sus cerebros no podían acomodar, qué es esto? Qué era eso? La foto pasó de mano en mano. Era una cosa negra indefinible y peluda de la que salía algo verde y amarillo. Fue Otto quien lo descubrió “esto parece el culo gordo y apestoso de un negro, Helm ” dijo. Frida y Helmut le sacaron la foto de las manos  y al mirarla se les completó el rompecabezas. Frida se levantó picada por la víbora y dijo que mañana debían  madrugar, que lo habían pasado genial y que repetirían la próxima semana en su casa, yo te llamo  Gretel sí sí yo te llamo.

Helmut se guardó la foto en el bolsillo, le echó una nueva ojeada allá afuera y la rompió en 4,  no podía ser y sin embargo ahí estaba!

Al llegar a casa Frida fue directo al baño y tiró los cepillos de dientes a la basura, y anotó “2 cepillos de dientes” al final de la lista de compras que debía realizar mañana .

Leonardo Morgan-Finkelstein

 

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UN VIAJE MAS BIEN COMPLICADO

 

 

El siguiente relato es un poco fuerte, por consiguiente recomiendo a la gente impresionable, los que tienen problemas cardíacos y los que hace mucho que no tienen sexo… que se abstengan de leer esto.

 

Once de la noche, estoy esperando el bus, el 152 precisamente en la calle Cabildo y Loreto, el viento arreciaba y la lluvia se me colaba por todas partes, del frío mejor ni hablar, se imaginarán que era para estar en cualquier lado … menos allí y para colmo el bus tardaba más de la cuenta.

 

Cuando de repente aparece raudamente un vehículo todo iluminado y me dije, bueno, por lo menos es una unidad nueva y moderna, era hora que se acordaran del sufrido usuario, le hago señas para que pare, me llamó la atención que no tenía el número de la línea, pero me dije… ma si, yo lo paro igual.

 

Se abre una puerta, subo y viene hacia mi alguien con un uniforme raro, lo primero que atine a pensar fué, “garcamos” pusieron guarda y seguro que el pasaje es más caro, traté de poner mi mejor cara de salame y le dije… ¿me da uno de dos pesos por favor?.

 

De ahi en más no se que pasó, lo único que recuerdo fué que el “chabón” me dijo: pipí mumu onk onk y para colmo con cara de pocos amigos, cuando levanto la vista hacia el fondo, me doy cuenta que hay unos cuantos como él, parecían clonados de tan parecidos que eran.

 

Tomé conciencia en el acto que estaba en serios problemas, pero como “carajo” hacía para salir de allí, comencé a temblar y el miedo inundó todo mi cuerpo, es increíble lo que puede llegar a hacer un individuo cuando está atacado por el terror, eso se los puedo decir con conocimiento de causa, porque en mis cabales ni estando borracho hubiese llegado a decir lo que dije, ustedes pensarán y con razon que en una circunstancia como esta, a lo primero que uno atina es a gritar a voz en cuello ¡SOCORRO!…

 

Craso error mis amigos, lo que dije fué: YA QUE TENGO QUE MORIR… ¡QUIERO UNA MUJER!.

 

En el ambiente se hizo un silencio sepulcral, me miraron como si no hubiesen entendido lo que les dije, y adelántandose  el que parecía el jefe, con una horrible y gutural voz me respondió… ¿ASI QUE VOS QUERÉS UNA MINA?, NOSOTROS TAMBIÉN.

 

Sentí como una explosión de sucesos dentro de mi y a la vez… ME DI EXACTA CUENTA QU ERAN ¡ EXTRATERRESTRES!.

 

Por consiguiente se me ocurrió pensar algo trágicamente posible: ¿Y SI POR CASUALIDAD , YO ERA COMO UNA ESPECIE DE MUJER PARA ELLOS?.

 

No deja de ser algo muy triste, que un porteño canchero, que se las sabe todas como yo, termine perdiendo “el invicto” arriba de un plato volador, y para colmo con estos tipos que eran más feos que pisar caca dezcalzo.

 

Me resisto grite desaforadamente, haciendo el más grande despelote intergaláctico, quiero bajarme en la esquina … pero ya mismo, que tanto joder, se miraron entre todos, era evidente que nunca habían lidiado con un trastornado como yo, me agarraron, me levantaron en vilo y cerré los ojos esperando que pase lo peor, en eso noto que el vehículo se para, se abre la puerta y me tiran afuera como si fuera una bolsa de papas, mientras escucho que me gritan… REVENTADO, ANDÁ QUE TE AGUANTE TU HERMANA.

 

Después de esta experiencia llegué a la conclusión que los extraterrestres… TIENEN UN CARÁCTER… REPODRIDO

 

Autor: Boris Gold

Buenos Aires-Argentina

 

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POEMA

 

 

I

 

una corona de luz

salpica

los despojos de este ocaso

 

 

II

tu rostro en el espejo

es un

mar inasible

 

vacío alucinado

donde se pierde tu voz

 

 

III

no puedo llegar

y abrasar tu sombra

 

desde este

frío cuerpo insomne y olvidado

 

 

IV

los amantes indescifrables

semejantes a la noche desconocida

pierden la mirada en el umbral de los cuerpos

 

como agua condenada a morder eternamente

la desnudez de la roca

sus manos recorren la memoria palpitante de la piel

 

agonía de la despedida

clamor del silencio que labra el olvido

desesperada fuga de la nube en la tormenta

 

desde el hueco del tiempo

los amantes llueven

 

y preguntan

 

V

la noche / regresa /

sueña / duda / grita / calla /

niega / revela / atrapa / duele / llora /

parte / encadena / hiere /

olvida /

 

la noche

apenas un secreto

donde el amor golpea

 

 

VI

he habitado los naufragios /

los huracanes de la noche / las manos del alba /

la soledad de los otoños / el dolor del olvido / el silencio de la ausencia /

la niebla del insomnio / las grietas del espejo /

los eclipses / el abandono de los sueños /

el cielo y el infierno /

la sed estremecida del deseo /

 

he habitado

mi cuerpo

 

 

Francisco Romano Pérez

Ledesma – Jujuy – Argentina

franrompe@yahoo.com.ar

 

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TRES POEMAS

Por Elsa Solís Molina

 

SILENCIO

Esa ausencia de ruidos que penetra, los umbríos follajes en las sombras
que detrás de los párpados inventan siluetas imprecisas, mares, odas….
Ese dorado púrpura , azulado, que juega por los techos en las noches
cuando el insomnio creador y alado, descubre entre las sombras las razones,

desmembra el arco iris y recrea sueños disparatados de los grillos…
habitantes ignotos de malezas, submundo del afán, la paz, el sino
silencio que acaricia los oídos, que deja al alma desvaída y sola
y se pierde en las hojas y los nidos, mientras se duermen las palomas.

***

HISTORIA ETERNA

Mundo de noticias,guerras…tumultuosas marejadas
de alaridos que los sueños, perdieron en madrugadas.
¿Donde se fue la esperanza y aquel sol de las mañanas?
Ya sólo escuchas lamentos, el estruendo y la metralla.

Mirando vivir quedamos, mirando morir, sufrimos
a los niños mutilados en mitad de los caminos
¡La mirada horrorizada, el alma de sal sentimos
mirando morir quedamos, mirando morir morimos…

Vida surgente, explosiva en conjunto con la tierra
garantizando la Vida…eclosiona entre la hierba
en rosadas hojas nuevas, en pétalos de azucenas…
¡Un nuevo ciclo y colores, para ganarle a la guerra!!!

***

 

EL MOMENTO DEL ADIOS

Cuando tus ojos rehuyen mi mirada y la sombra del hastío esconde
el dolor de mirarnos nuevamente…
Cuando nuestra alegría es tedio y la sangre se muere en el abrazo
y las cuerdas del alma se silencian…
Es el momento del adiós

Cuando el vuelo de tus párpados me oculta el fondo de tus sueños
y el amor en lágrimas se pierde…
Cuando ya el sol, no es nuestro abrigo, ni compartimos las estrellas
ni me ilusiona tu camino
Es el momento del adiós

Cuando la espera es indiferencia y necesito buscar en lo profundo
y revivir la ilusión de lo pasado
Cuando hay que inventar todos los días, en un presente incomprensible
como desear y amar tu compañía…..
¡ Es el momento del adiós!!!

Elsa Solís Molina

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SELECCIÓN DE POEMAS

ANTERIORES AL 2004

Por Rolando Revagliatti

 

 

 

 

La muy lista

 

 

La teta lista me traspasaba

¡Y que esa teta lo diga!

La teta lista me compelía

a pasar a ella:

la notable notada

 

La teta actuaba una escena de aquellas

donde se prueban Las Grandes

en sus transiciones

He sido cabalmente el espectador confundido por el asedio

de esa Diva en el personaje

al filo de la corazonada

 

Soy demasiado excesivo

¡Y que esa teta lo diga!

Perro de presa en el coto de caza.

 

 

 

*

 

 

Me hiciste

 

 

 

Me hiciste creer

que me necesitabas arriba

Me hiciste creer

que me necesitabas abajo

 

Arriba

y abajo

Y con suficiencia

Y con desparpajo

 

Arriba

y abajo:

rodemos.

 

 

 

*

 

 

 

De lo rosa y lo celeste

 

 

Sólo cubierta por el talle cien de un corpiño rosa de encaje

dejándose interceptar los labios por el filtro de un cigarrillo árabe

esperó que ese gigante

cubierto apenas por celeste estuche peniano

 

decidiera.

 

 

 

*

 

 

 

Hacete

 

 

Hacete famoso y no te dejarán dormir:

así de minas

 

Si con todas

no con una

 

Pensá en tu madre.

 

 

*

 

 

 

Para mejor

 

 

Alardeabas con tu cabellera violeta y esponjosa

de una laya calificable de furibunda

atiborrada por aritos y otros adminículos

prensores en zonas tiernas

 

Estabas, en efecto, robusta, impresionante

desnuda por completo

 

Para mejor

eras entonces lo que fuiste siempre

y para siempre

lo que siempre serás:

 

mi prima.

***

 

*A partir del poema “Recuerdos de un mes de junio” de Rogelio Ramos Signes.

 

 

 

*

 

 

Jovenzuela mira a veterano

 

 

Mi espíritu se eleva porque

fijamente

estás mirando cómo

esto que yo tengo

todavía

se me eleva

 

Se me eleva por el cómo

me mirás

fijamente

 

Esta materialidad

traqueteada

que yo tengo por acá

me eleva

el espíritu

 

Le debo

a la transparencia de tu mirada

mi espesa

elevación

 

Esperaría que ya

mismo me permitas complacerme

y así despejarte la curiosidad

simplificándome el descenso

hipnopómpico a tu abismo

apretadito

o craso infierno.

 

 

 

*

 

 

Zahorí

 

 

Que te advertiría en la multitud

que te incluiría en mi agenda

que te cantaría en exclusiva el suave murmullo

que te dilapidaría en mi cama

que te obsequiaría un poemario de Bukowski

que te abandonaría

 

Que me moriría quince años después

atropellado por el subterráneo.

 

 

Estelas de la calle Argerich

 

 

La Estela varonera me trataba

de igual a igual

y que no se supiera que yo

le gustaba

 

La otra Estela me trataba

intrigante

haciéndome notar que ella

portaba una incógnita

 

¿Qué plus me da

hoy

once lustros más tarde

recordarme perturbado

por sus femineidades?

 

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CONVERSACIÓN EN LA TABERNA

(ANÓNIMO)

 

 

 

-¿Qué vas a tomar?

-Una Alhambra especial

-Por favor, dos Alhambras especiales

-Oye, ¡cuánto tiempo sin vernos!

-Sí, ya era hora que echáramos unas cervezas y charláramos.

-¿Cómo te va?

-No me puedo quejar. Sigo aún con el taller en el pueblo. ¿Y tú?

-Bueno, pasé por el tribunal médico y me dieron la invalidez gracias a Juan
Sola, el abogado del pueblo, pero sigo atendiendo el negocio con mi mujer
aquí en la capital.

-Has hecho bien porque está muy jodida la situación. Yo tenía a tres
trabajadores contratados en el taller, pero hablé con ellos y llegamos a un
acuerdo de despido, pero siguen trabajando.

-¿Están despedidos y siguen trabajando?

-Sí. Nos viene bien a todos: yo me ahorro los seguros sociales, que son
altísimos y ellos cobran el paro y el sueldo, pero claro les pago menos que
cuando tenían contrato. Todos contentos: Ellos ganan más y yo también.

-¿Y si te enganchan?

-¿Quién va a pasar por el pueblo? Además, los tres talleres del pueblo
hacemos lo mismo y no nos vamos a denunciar unos a otros porque nos
perjudicaríamos.

-¡Ah¡ vale. A nosotros, en el negocio, un día nos visitó un inspector de
trabajo y, por suerte, yo me encontraba en la puerta del local, fumando un
un cigarrillo.

-¿Pero estaría tu mujer?

-No, que va, el negocio lo llevo en realidad lo llevo yo, pero les dije que
lo regentaba mi mujer, que es la que aparece en los papeles, y que yo estaba
allí ocasionalmente porque ella había salido un minuto a un asunto urgente.
Suerte que al ‘panchito’ que tengo allí sin contrato estaba ese día en el
médico..

-¿Y se lo tragó?

-Al parecer sí. De hecho se fue y no ha vuelto más. Pero sí, me acojoné un
poco ya que si el inspector no se traga aquello nos multa y a lo mejor
hubiera perdido yo la paga. Al menos eso me dijo Juan Sola.

-La verdad, es que estos inspectores son unos crédulos o a lo mejor es que
están desmotivados porque ganan menos. Total, para lo que hacen, mucho ganan
aún. Hablando de inspecciones, mi hija pequeña estuvo a punto de perder la
beca porque alguien fue por ahí contando que el taller no estaba declarado y
nos daba muchos ingresos y tal. Desde ese día le he prohibido que vaya con
su BMV A3 y su iPhone 5 a clase.

-¿Y qué pasó?

-No nada, no se pudo demostrar lo que decía el cabrón anónimo ya que lo
tengo bien atado. La niña sigue cobrando todos los años la beca máxima, unos
5000 euros, que son para ella solita.

(Irrumpe un tono de teléfono móvil: ¡¡Por mi hija maaaaato!!)

-Tío, que me he llevado un repullo con ese tono de la tipa esa de la tele
¿cómo se llama…?

-Sí, la Esteban, esa sí que es lista, jeje, perdona, que es un proveedor.
¡Oye, que significa esa factura con IVA del otro día!
¿Cómo? Nada de eso. Me la emites de nuevo sin IVA o no cobras…sí, hasta
las seis estoy allí. Hasta luego.

-¿Te quieren meter el IVA?

-Sí, se lo he dicho al tío de las pizzas mil veces  y sigue dale que te pego
con el IVA de los….,y para colmo ahora que lo han subido los chorizos
estos del Gobierno.

-Sí, vaya mierda de país, con tantos impuestos.

-Por cierto, sabes que me he comprado un Audi.

-¿Sí ¿Cuál?

-El Q7

-Joder ¡el que llevan los futbolistas!, que pedazo máquina…te habrá
costado un pastón.

-Sí, es caro, pero me he ahorrado una pasta. Si quieres te digo cómo.

-Dime, dime…

-¿Tienes a algún minusválido en tu familia o  a alguien de confianza que lo
sea?

-Pues no sé, tendría que verlo…

-Yo lo he puesto a nombre de mi padre que, como sabes, tiene una gran
minusvalía. Me he ahorrado el Impuesto de Matriculación, me han hecho una
rebaja en el concesionario, no pagaré jamás el Impuesto de Vehículos al
Ayuntamiento y, para colmo, aparcaré donde me salga de los güevos, en
cualquier plaza de aparcamiento reservada para minusválidos ¿Por qué te
crees que hay tanto coche de gran cilindrada con el cartel de minusválido en
las calles?

-Estás en todo, macho, pero ¿se tragarán que tu padre conducirá eso con 80
años siendo  minusválido?

-Éstos del Ayuntamiento se lo tragan todo. Por cierto, hablando del
Ayuntamiento ¿te has enterado lo del alcalde del pueblo? ¡Qué cabrón!
¡Que bien amañado lo tenía todo! ¡Qué poca ética! A mí me extrañaba que la
recogida de basura siempre la ganara la misma empresa.

-Sí, ¡qué cantidad de corruptos nos gobiernan! Y para colmo hay que
sostenerlos a todos. ¿Y el asunto de ese que era presidente de la Junta,
dándole un pastón a la empresa de la hija?, por no hablar de las comisiones
del niño…que maná de corruptos, ¡vaya mierda de país!

-Ni que lo digas, vaya país de sinvergüenzas y corruptos nos gobiernan. No
hay que votar a ninguno, que son todos iguales. Van a lo que van.

-Oye, quieres otra cerveza.

-Sí, si, vale. Pero disculpa un segundo, que voy a asomarme a ver el coche,
que está en segunda fila.

 

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28º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

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28º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXXII de la 2ª etapa/02-10-2012

 

EDITORIAL LXXII

60ª Edición del Festival de San Sebastián

 

Ya forma parte de una larga liturgia civil y cultural de finales de septiembre, el Festival de Cine de San Sebastián, que este año cumple su 60ª edición. De nuevo, las calles de la ciudad se llenan del encanto de los actores y actrices, de los técnicos de producción, de los directores que pasean por ellas, que se muestran al mundo, siendo la fachada de un mundo maravilloso. Todo ese glamour es sin duda lo de menos, el actor Tommy Lee Jones ha declarado estos días que no le gusta el glamour del cine, que supone una exhibición de vestidos demasiado caros. Sin duda porque detrás hay un contenido que no vemos, pero que es mucho más importante, el trabajo cotidiano del mundo de cine, un trabajo duro, muchas veces rutinario –largas horas de rodaje y de producción-, pero que siempre desemboca en una película, en un producto que puede hacer felices o puede hacer pensar o puede entretener a millones de personas en todo el mundo.

Este año se lleva a cabo el festival en un contexto europeo de crisis y de recortes, que en el ámbito de la cultura está siendo, en muchos países, brutal. En los superficiales baremos establecidos por el capitalismo salvaje que hemos sufrido el valor está determinado por el precio, pero sobre todo por la rentabilidad económica. Y de un modo u otro la cultura, considerada como industria, sobre todo por las administraciones que tienden a considerarla un producto más cuando no un mero escaparate, en el peor de los casos un instrumento de propaganda, no es tan rentable como el fútbol, que sí que mueve millones y no está afectada, parece ser, por la crisis, al menos las grandes ligas, que no en los equipos modestos, los más populares en su sentido más correcto, seguramente sí afectados. Tal vez, como dejó caer Penélope Cruz, puestos a estimar la gravedad de los hechos, resultan más preocupantes los recortes en educación.

Claro que un país donde la cultura adquiere un carácter marginal tampoco puede considerarse, a nuestro entender, un país desarrollado. Deberíamos medir el desarrollo no sólo en lo económico, también en lo cultural, en los niveles de lectura, de asistencia al cine y al teatro, a los conciertos también, en la existencia de infraestructuras para que haya realmente una actividad cultural. También en el compromiso de las administraciones con la cultura, no mediante las obras faraónicas que con frecuencia hemos visto y que se han llevado buena parte de los presupuestos públicos, sino con la cultura cotidiana que nunca va a ser exhibicionista, pero que mantiene en muchos casos la calidad y la cercanía a la población, mucho más importante. Mucho nos tememos que en la vieja y cultivada –otrora- Europa todo esto empieza a fallar.

Aunque un festival posee mucho de fachada, de glamour y de superficialidad, ciertamente, quizá sea bueno que existan sobre todo ahora, para recordar que también hay una actividad tan importante como el cine, como la cultura en general, un mundo en el que habitan los sueños colectivos e individuales y que al final son los que conmueven de verdad. En este sentido, por fortuna, San Sebastián no nos ha defraudado.

 

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POEMA MEDICINAL

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

ASPIRINA CONTRA EL SUICIDIO

 

En mi última agonía callaré lo que dono,

el dolo ajeno, por que nadie es eterno,

 no habrá cómo, para dónde, ni acomodo,

encerraré la culpa en mi duda de invierno

cual niño culpable del robo de un cromo

y lo guarda él en un oscuro trastero

entre páginas de un libro de grueso lomo.

 Fin del rollo, final de hospital con galeno,

cuando mi cuerpo se convierta en plomo,

plomo, plomizo, sentencia el veneno,

me iré anhelándole galaxias al cosmos

o tal vez a rastras de sutiles silencios,

si la vida es utopía, si la vida colmo

me pudriré de nadas y nadires diversos,

¿extrañaré la purga donde agujas conozco?

 Pequé poco de santo, recé de pío demonio,

nadie vio la certeza, nadie tocó nunca bombo,

me inundaré de plegarias de atajo y verbo,

me tragaré la hiel, la miel y el calostro,

suplicaré acciones, perdones y aprecios,

me extinguiré de mejillas en tonos de rojo,

me iré de aquello que tanto quiero,

cuando me traten como tunda de despojo,

cuando mi alma salga de un huevo

algún pico quedará en su poso,

cuando ya no esté entre este cuero,

cuando mi polvo sea ya otro polvo,

¿recordaré las alegrías y el pinchar en hueso?

¿Tendré morriña por beberme el mosto?

¿De deambular vacío entre todo resto?

¿De querer haber sido tal vez otro?

¿De manejarme esclavo del tiempo?

¿De querer lo que quieren quizá todos?

¿Me olvidaré de mi primer beso?

¿Me acordaré del poema y del madroño?

Esclarecí el misterio de donde vengo,

disipé y arañé el feto blando del morbo,

me perdí entre libros, collages y luengo,

me apropié de aquello que añoro,

me perdí entre la huella que ya no dejo,

me quise perder en sarmientos que corto,

me quise llevar ciencia y musa al huerto,

reí, amé, sucumbí, y a veces, menos lobo,

lloré, dormí y comí con espíritu suelto,

me hago agua entre poro y poro

sudando la vida al completo,

resucitando como resucita un retorno,

como resucita un abril concreto,

como resucita la tormenta en este contorno,

cuando este caminar camine lerdo,

cuando este cuerpo sea ya estorbo

y no haya manera de ser, aunque en anhelos,

beberme ese chorro todo de un sorbo,

cuando os vea desde candiles y catalejos

os envidiaré como se envidia al cachondo,

que traspasa la raya del cachondeo,

goza leche de hormiga, se ríe del ceporro,

se olvida en bares chaqueta y sobrero,

se bebe la vida desde vasos hondos,

resiste la pulpa de mujeres de acero,

se deslumbra la risa en sus ojos,

la juerga es su bilis y también su suero,

la pena es su crisis, el tiovivo su sueño,

no lloréis por mí, pensad que fui un loco

y siempre anduve poniendo remiendos

por no ser sinvergüenza, para verme sordo,

por ser de la tribu de los más menos.

Por ser ardid si me atrevo a pudrirlo todo

sin mover ni tan siquiera un dedo,

malgasté dinero y amigos que codo con codo

nos bebimos el agua hasta de los floreros,

puse en cartas de hielo y de cualquier modo

un listado infinito de ardientes te quieros

y un mote a quien le encajó el apodo,

puse trabas, dije síes, dije noes y puse peros,

dime tú si ya no ríes, si es que ya no rimas verso,

dime tú si ya no eres, si es que ya andas disperso,

dime tú si no peleas,

[o si encerraste para siempre al preso.

 

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La crónica

 

 

La ciudad no existe, nunca existió y nunca existirá. Así es como lo expone el cronista cuyo nombre desconocemos, no firma el texto, ni siquiera lo rubrica, algo que, dada la época, tampoco es tan extraño: estamos en el siglo XI, no hay la misma noción de autoría que en nuestros días y la literatura en buena forma poseía mucho de juego de réplicas y contrarréplicas, incluso cuando hablamos de crónicas como es el caso. Pese a todo algo sabemos de él, según me confirma Alfredo, tan atinado siempre en estos temas de lenguas y variantes. Por ejemplo que es de Bayona porque escribe en bearnés con giros propios de aquella ciudad y palabras labortanas que incorpora a las frases pero sobre todo coloca en los bordes del pergamino, como recordatorio de algo que ha de continuar más tarde, detalle este que nos indica también que es detallista, observador, meticuloso. La idea central, más que la mera descripción, es esa sensación extraña, la de alcanzar una ciudad que no existe pero a la que llegan tras varios días recorriendo caminos y campas. Lo va repitiendo varias veces a lo largo del texto, que la ciudad no existe, que nunca existió y nunca existirá, aun cuando los viajeros contemplan sus calles estrechas y curvas, huelen el dulzor de las especias, ven sombras que se cruzan por las esquinas, raudas siempre, como si los habitantes inexistentes de aquellas calles les estuvieran evitando. El cronista comenta la presencia de aquellos hombres y mujeres que les esquivan, aunque presiente que sin ánimo de ocultarse del todo, con otras intenciones, esto eso, con ganas de hacerse notar, de que sepan los extranjeros que están allí, aunque no existan. La repetición no deja de ser una necesidad, la de convencerse, la de fijar la realidad, la de entender lo que les rodea. Ni el cronista ni sus acompañantes pese a todo dicen nada, no hablan, mantienen el silencio para escuchar e intentar captar algún ruido, tal vez porque confían más en sus oídos que en su vista, porque creen que los ojos pueden engañarles, las orejas no.

La crónica es muy completa tal vez por ello, porque su escribano ha sabido escuchar más que ver. Por lo demás, quien la escribe conoce bien el arte de la escritura, describe hasta el detalle más nimio, posee la paciencia de dar vueltas alrededor de un punto, de un aspecto, de una sensación, con la intención de que nada quede en el tintero, que todo quede dicho. Pero resulta difícil hablar de lo que no existe. Sabemos ahora, somos enanos en hombros de gigantes, que otros muchos escribanos, novelistas y poetas han intentado narrar lo inexistente, jugar con las sombras y fijar en el papel ese terreno movedizo de la muerte, que no deja de ser una manera de dejar de ser y de existir. No siempre consiguen idénticos resultados, aunque con frecuencia sus secuelas le resultan no poco angustiosas al lector atento. Sin embargo, nunca he sentido ese grado de ansiedad que se va acumulando mientras uno avanza en la crónica, hay algo que me desasosiega profundamente, como si el cronista habitara en las entrañas de sus hipotéticos lectores y los enfrentara a lo cotidiano mostrándoles, mostrándonos, todo el dolor posible. Si el ojo humano pudiera ver todos los demonios sobre la faz de la tierra, no se podría vivir, afirma el Talmud. A veces me tengo que detener, no porque el párrafo en cuestión me haya resultado complicado o difícil, sus frases no son obscuras ni se enmarañan en formulismos tenebrosos, al contrario, se suceden con armonía, como una fuente de aguas claras, pero algo me duele por dentro, no sé por qué, no entiendo la causa de toda esa turbación, pero ocurre, de repente me detengo, miro por la ventana cercana y contemplo el edificio junto a mi facultad y más allá los montes por los que anduve una y mil veces.

Cuando me quedo así, extraviado, con la mirada perdida, Alfredo me pregunta por mi trabajo. Necesitas alguna ayuda. No, gracias, le digo, de momento no. El manuscrito me llegó dos semanas atrás. Le consulté los asuntos de lengua. Luego me sumergí en él. Las palabras las leía como si fuera lluvia fina que me mojara con suavidad, casi con dulzura. La ciudad que no existe parece también sumergirse en la llovizna. Tal vez se trate de un recurso del cronista que domina los trucos del oficio. Si viviera hoy, sería un escritor de culto, qué duda cabe, pero desconocemos su nombre y no habrá jamás recuerdo de él más allá de esa crónica hallada por casualidad en la gaveta de un viejo cajón catedralicio. Hay tantos libros perdidos, tantos autores cuyo nombre no sabremos y cuya obra no leeremos jamás que me produce un profundo vértigo, tan grande es mi afán por leerlo todo. Existieron, pero ahora ya no existen y es como si nunca hubieran existido, como aquella ciudad que se halla sólo en la cabeza de unos caballeros aventureros y un cronista con vocación de vate cuasi místico y que la describe al detalle.

Reflexiono sobre esa inexistencia de la ciudad. Me pregunto si es real, si de verdad llegaron a un lugar que veían con sus ojos pero intuyeron que no estaba allí ante ellos, o se trata de un mero recurso, si los caballeros y el cronista tuvieron delante de sí un espejismo, fueron víctimas de una misma quimera, y se adentraron por el mismo ensueño, conscientes o no de todo ello, o fue el cronista quien se permitió jugar con la imaginación. Me pongo en el momento de escritura, hay otros recursos en la época, otra forma de captar la realidad, otro concepto de realidad y que nada tiene que ver con la racionalidad y la lógica de nuestro tiempo. Lógico, el mundo se explicaba entonces de otra manera, lejos de toda racionalidad. Si aceptamos que la ciudad no existió, cuál fue entonces la reacción de aquellos hombres, acaso la misma que la de Juan Preciado al entrar en Comala en busca de Pedro Páramo y descubrir que nada es lo que él ve o por el contrario no hay extrañeza por nada, asumen la realidad de lo irreal y de lo inexistente, lo confunden con lo material, al fin y al cabo todo posee un espíritu y se acepta, se trata de un animismo que perdura aún en el tiempo de la crónica. Nada se desprende del texto, el cronista comienza a hablar de calles y sombras, plazas y neblinas, nada existe, afirma, y lo mismo refiere al describir vagamente a hombres y mujeres que distinguen entre neblinas, incluso de la muchacha con quien tratan, blanca y bella, distante pero llana cuando habla con ellos mediante palabras que parecen brotar de un lugar íntimo y armonioso, como si en realidad, aunque no nos lo recogiese el cronista, aunque no lo escribiera, lo pensara en lo más íntimo de sí mismo, y por ello fuera ella un espíritu pleno y libre, tal vez un ángel, pero en todo caso ninguno de ellos existe, repite el cronista, ni siquiera la misteriosa belleza que encubre a la muchacha, y no hay sorpresa ni espanto en ello, tampoco es voluntad del cronista, me parece, remarcar sensación alguna, porque sólo en los ojos de quien lee esas páginas, los míos en ese momento, los de futuros lectores que los habrá si algún día publicamos la crónica, habita la angustia que el texto y la vida llegan a engendrar.

Me quedo de nuevo ensimismado, con la mirada perdida tras las ventanas. Existe mi ciudad, me lo pregunto una y otra vez, existe mi vida, me lo planteo no sin profunda turbación e inquietud. Y si fuera todo lo que me rodea lo que no existe en realidad, acaso el cronista esté leyendo o se imagine entonces mi vida, me digo no sin repentina angustia, en esa otra crónica que yo relleno en cuadernos repletos de notas y que escribo como reflexiones de lo cotidiano o como proyectos literarios sobre los que divago de un modo u otro, un enorme y largo diario cuyo rito cumplo a rajatabla, todos los días, para escapar tal vez de la extrañeza que me produce la vida. La ciudad no existe, pero tal vez tampoco los caballeros y el cronista, ni yo como lector existo, o acaso soy un muerto, un muerto parecido a Juan Preciado y que sigue levantándose todas las mañanas, cumpliendo con los gestos cotidianos, salgo de casa, acudo a la universidad, la misma universidad donde estudié, cinco años de Literatura románica, especialidad en medievalismo, doctorando en la obra del Rey Dom Dinís, agregado a la cátedra de Románicas, un buen chico, he oído que dicen, serio y estudioso, comentan de mí, mis padres por ejemplo, que hubieran preferido que estudiara algo más útil, derecho, por ejemplo, pero ya están satisfechos, y por la tarde salgo con Lorena, nos enamoramos –los muertos o inexistentes también nos enamoramos- tras coincidir en una clase, durante la carrera, como con tantos otros compañeros que tal vez nunca existieron, y hablamos de libros y paseamos por los parques, junto al río, y vamos a fiestas, y nos amamos y reímos y nos entristecemos como muertos, como muertos que somos y que no existen, y todo eso lo lee un cronista del siglo XI, quizá se pregunte qué sentido tiene todo eso que cuento en mis páginas, qué sentido más allá del placer de la descripción, aunque puede que ambos seamos también uno mismo, real o inexistente, como en el cuento de Cortázar en el que un accidentado y un indígena son la misma persona que se sueña uno con otro a la vez, sin saber quien es el soñador y quien el soñado en realidad.

Alfredo entra en el despacho y me despierta de mi estado de ensoñación. Trae café y unos cruasanes. El desayuno, dice remarcando las sílabas, alargando las vocales, haciéndose pasar por un aguerrido camarero. Sonrío amable. Que los muertos se revuelvan en sus tumbas, me digo, sin importarme en que lado de la lápida me encuentro.

 

Juan A. Herrero Díez

 

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EL PASO DEL TIEMPO

Es un cuadro de abandono

Trabajado por el tiempo,

Un guión hecho pedazos

Y un bohemio en su vejez,

Una gaveta arrumbada

Con un tesoro escondido,

Son las cartas que el poeta

Escribió…alguna vez.

Son letras que tienen alma

Mostrando su sentimiento,

Y que gritan doloridas

Lo que es morirse de amor,

El mundo gira impasible

Cargándolo de pesares,

Se hace fuerte en sus versos

Es un pobre…soñador

Hay una huella indeleble

Transitada por sus pasos,

Que llevan a un arco iris

De magia y feliz esplendor,

A un costado una casita

Que atesora muy adentro,

Allí moraba Rosaura

Un sublime…y hondo amor.

Amó mucho y lo han amado

Y algunas veces le han fallado,

Todo eso le ha servido

Para ser hombre de bien,

No todo ha de ser negro o blanco,

Y aprendió al fin y al cabo

Que a veces…hay grises también.

Pero efímero es todo

Y se apaga de a poquito,

Lo de ayer solo es recuerdo

Y solo le atañe a él,

El viento se ha de llevar

Ilusiones y sueños vanos,

Y una foto desteñida

De ese…que supo ser él.

Acomoda sus vivencias

Y se va muy despacito,

Tomará la calle larga

Esa que lleva al final,

Se perderá en la bruma

Envuelto en nubes de gloria,

Y desde el cielo seguro

Nos mandará…una señal.

Boris Gold

 

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SONETO

Por Rodolfo Leiro

 

A MANO, MUCHACHA

 

Inspirado en “Mano a Mano”

Carlos Gardel y Celedonio Flores

 

Jamás trizó el improperio

a tu agraciada silueta,

de tu perfil de pebeta

al hoy de tu medio imperio.

¿Qué te enroló un pibe serio

y hoy me colgás la gayeta?

¿Qué los besos de tu jeta

fue mi cálido sahumerio?

Puse en tu bolso, criterio

con buena guita, un salterio,

que gozó tu fina facha;

te perdoné el adulterio

como salmo en monasterio.

A mano estamos, muchacha.

Construido a las 14,44 del

22 de agosto de 2012-08-22

 

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LA VENGANZA

En carrer del Bisbe, detrás de La Catedral, subiendo hacia La Rambla, siempre veía a esa mujer pidiendo unas monedas. Lo que más le molestaba era la forma exagerada en que con tono lastimero, pedía unos céntimos. Exageraba tan teatralmente un falso temblor de su mano al extender el bote, toda vestida de negro, que no engañaba a nadie…Un pañuelo, también negro y raído que le tapaba gran parte del rostro, completaba el disfraz. Pero lo más ruin de la representación, lo constituían sus pies descalzos también temblorosos, con la baja temperatura de esa tarde de febrero en Barcelona. Marina, todos los días la veía al pasar para su trabajo y cada vez, la indignaba más esa representación que hacía ….
Un día en que había tenido una discusión con una compañera de la tienda, Marina se paró delante de la mendiga de negro, como la llamaban y le dijo:-¿Si te traigo medias, te las pones? ¡No sé para que haces ese sacrificio de representar una miseria que nadie te cree!
Lo mismo que el temblequeo ese, crees que la gente es tonta y no se da cuenta de que es fingido? ….y fue a sentarse, para calmarse un poco a los bancos de la plazoleta donde los turistas, contemplaban a unos jóvenes que fabricaban enormes pompas de jabón…
Estuvo ahí un largo rato, para calmarse un poco, se sentía intranquila, con la sensación de haber descargado sus nervios por la discusión con su compañera, en la mendiga.
A rato, bajó de nuevo por la cuesta hasta la plaza de La Catedral y ve, asombrada, que la mendiga se levanta sin ninguna dificultad ni temblor y se encamina a paso rápido hacia un auto que la recogió con la naturalidad del que lo hace todos los días….Se fijó en el chofer, que era un joven de nariz aguileña , manejando con destreza, un auto particular….
De pronto, notó inquieta que la mujer, que se había quitado el pañuelo de la cabeza, advertía su presencia y se la señalaba al joven.
Pasaron dos días cuando Marina olvidada ya del episodio, volvía de su trabajo, cuando sintió una dolorosa punzada en su espalda que acabaría con su vida, y cayo en la pendiente, no sin antes reconocer al joven de nariz aguileña.

Elsa Solís Molina

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© SER QUIEN FUI

Por Gustavo M. Galliano

Sobre la barca que abarca,

No sé si vengo o si voy,

No sé si es trascendente,

Lo importante resulta si soy.

Escudo del guerrero brillante,

Murmulla el alma triste,

Lento el cuervo lanza su graznido,

En el bosque turgente de tu voz.

El prado de las gaviotas

Encadenados en islas

Reclaman su potestad,

Sobre la tierra de redes.

En el país de anillos de oro,

Expuse mis intenciones,

Intempestivo, impetuoso,

Pleno, confiado en aquél muérdago.

Pero el faro de tu frente,

Venció a la espada de la boca,

Y aquella actitud de Diosa,

Transformose en águila que come avena.

Fui gentil sedal en primavera,

Pero nada floreció ni solicito carnada,

Hoy me retraigo en lecturas,

De poetas más prosaicos.

Huirán de mí las golondrinas,

Las naves, las flores y las armas,

Pero los libros me amaran siempre,

Las palabras me acariciaran las sienes.

Fui longevo nombre de renombre,

Bronce que talla quien ni siquiera conoce,

Hoy crecen  niños con mis libros,

Y soy feliz, desde no sé donde.-

© NUNCA PASIÓN NUNCA

Por Gustavo M. Galliano

Se rebeló a creer en un Dios,

omnipotente y jactancioso,

y su hoy pagano se arrodilla,

ante una cruz, una equis, una esfera.

Deseó llegar a ser inmortal,

y se tatuó el rostro de Dorian Gray…

hoy gime sus lamentos,

marcando en el fango su desliz.

Se rebeló a creer, creyendo,

bebió de su propia bilis candente,

se arrepintió y gimió, titubeante,

más no hubo ángeles insurgentes.

Se despertó y encontró despojos de Sol

cocinando una aurora pretérita y ausente,

pidió perdón,  masculló disculpas,

pero era tarde para creyentes o augures.

Se lamentó por no creer en algún Dios,

se lamentó por deambular en solitario,

solo y cansado se entumeció, masticando gusanos,

en sombra peñasco, cima hosca de montaña.-

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Gonzalo Salesky

 

LEJOS

 

 

Apuestas perdidas,

lecturas en vano,

soberbia en la sangre.

Me siento tan lejos…

 

Hoy vuelvo a verme

en pequeñas batallas,

con pasajes lúgubres

y heridas al viento.

 

Ha pasado lo peor de la conquista,

dejaré mi lecho perfumado

y seguiré sembrando.

 

Me quedaré tan sólo con el destino leve,

con el día, la neblina

y aquellas voces lejanas.

 

DÍAS INÚTILES

 

 

Hay días inútiles que trato de evitar,

la sangre nunca miente.

Aunque aquello se aleje,

encuentro en las tormentas

un modo de escapar, una rendija.

 

¿Por qué será? No sé, quizás

que todo muere y quema al ir naciendo.

Que nada importa ya porque es inútil

soñar… la vida sólo es esto.

 

SIN NADA

 

 

Sin palabras,

sin aliento,

sin agua y sin sed,

sin fuego en mi cama.

 

Sin esperanzas ni frutos.

Sin pasión, sin prisa,

sin recuerdos ni estrellas.

 

Sin nada que me nombre tu sonrisa,

con todo lo que ayude a olvidar,

sigo escapando, ciego y sin vida,

sintiendo que el amanecer es poco.

 

CADENAS

 

 

Un fondo de silencio, una canción

se escriben solas, sin miradas amargas.

Pudimos doblegar aquel fantasma

aunque mañana regresen las cadenas.

 

¿Podré volver al seno de mi tiempo?

¿Podré salir del barro sin tu amor?

La piel me ayudará lo suficiente,

ya no será de rosas el perfume

y el cielo, cada noche,

me cubrirá de ocaso.

 

HOJAS DEL ALMA

 

 

Tuve instantes de locura,

tierra fértil para excesos.

Arranqué y arranqué hojas del alma,

supe llegar al borde del abismo.

 

Enfrenté los dragones de la noche.

Temblando, con la daga vacía,

el corazón latiendo en una mano

y por mis venas, la sangre congelada.

 

El tiempo lo era todo y a la vez,

nada tan frágil como ver nuestra vida

consumirse. Como ser los condenados

desde siempre,

para siempre,

jugando a ver el fin de esta quimera.

 

INFINITO Y ETERNO

 

 

Acaricio lo imposible, lo profano.

Trato de no dejar huellas.

Dejo que nuestra vida pase

en tu boca, en mis sábanas.

 

Sueño con enamorarte…

Quiero que todo se aleje

y se concentre en un punto,

casi infinito y eterno.

 

Ojalá la muerte sea tan sólo hoguera,

para vivir al lado de tu nombre,

tan cerca de la ausencia que libera.

 

BLANCA

 

 

Como el horizonte previo a la tormenta,

blanca como el agua que aún no cae,

como la figura que alumbra mis noches,

casi como un hada…

 

La nostalgia viaja a través del tiempo

ganando batallas a la oscuridad.

Es blanca mi alma cuando te recuerda

alejando sombras,

sin miedo a perderte.

 

SER DISTANCIA

 

 

No quise solamente ser eclipse,

encontrando el alma donde ya no está.

No quisiera ser sólo la sombra

de aquello que no fui:

ser mentira, espantapájaros,

secreto a voces, ser distancia.

 

Tampoco pretendo estar seguro

de cómo pasa el tiempo,

sin haber logrado todavía

retar al destino. Y en mi esencia,

preguntas sin respuesta me someten,

me agobian, me interrumpen…

me liberan, al fin, de aquellas sombras.

 

NO BUSQUES

 

 

No busques el rumor de tu silencio

ni el hielo sediento que no quema.

No busques color en el vacío

ni en lágrimas perdidas, la tristeza.

 

No busques en el mar ninguna gota,

no te ahogarás llegando a lo profundo

porque te falta callar, te falta mucho

para cantar victoria en la derrota.

 

CULPA Y PECADOS

 

 

A cada paso, siluetas luminosas

caminan junto a mí, aunque es difícil

salir –escapar– de la armadura.

 

No seremos libres al seguir creyendo

promesas fugaces, en letras sin alma,

en culpa y pecados que quitan el cielo.

 

¿Habrá campanas para evitar el miedo?

Mejor callar a veces –casi siempre–,

dejar que el viento pronuncie nuestro nombre.

EN MIS MANOS

 

 

Cuando descubra tu ser

tendré polvo en mis manos.

Las lágrimas ya secas;

tu vientre, vacío como mi alma.

 

Mis páginas borradas, una a una,

como terrones del olvido, como sangre.

Tu dolor, el mío y este mundo

no alcanzarán para tapar el cielo.

 

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26º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

26º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

26º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NªLXX de la 2ª etapa/01-08-2012

 

EDITORIAL LXX

 

Editoriales y editores en un mundo cambiante: el ejemplo de Esther Tusquets

Resulta evidente que las nuevas tecnologías están cambiando el panorama editorial en el mundo y, por lo tanto, la difusión de la literatura. Han abaratado la impresión de libros y los nuevos formatos tecnológicos permiten una mayor comodidad en el acceso a obras nuevas, pero también clásicas que, de otro modo, mediante la publicación en papel, serían de difícil difusión porque al fin y al cabo la mayoría de las editoriales son empresas que han de procurar rentabilidad. Las bibliotecas electrónicas por su parte están difundiendo obras que, de otra manera, no se podrían difundir de un modo tan generalizado. En muchos casos, los archivos de bibliotecas públicas y de centros culturales importantes permiten el acceso incluso gratuito a obras de todas las épocas.

A todas luces, se trata de un avance. Sin embargo, la frivolización de la cultura a través de una sociedad del espectáculo sin muchas referencias, la concentración monopolística de las editoriales que, hasta hace diez años, divulgaban la literatura pero que ahora se mueven por criterios meramente mercantiles y la crisis ponen en peligro las posibilidades de las que hablamos. Por fortuna están apareciendo pequeñas editoriales que priman la calidad sobre los beneficios.

Ya hemos hablado más de una vez de la responsabilidad de las empresas culturales en la difusión de una cultura que sepa compaginar las diferentes facetas a tener en cuenta: profundidad, análisis, calidad, pero también entretenimiento, ocio, belleza. No son elementos incompatibles. Una sociedad que aboga por marginar la cultura y la educación a sus mínimas expresiones está destinada al caos, al fracaso y a la frustración.

En este sentido, este pasado mes de Julio murió Esther Tusquets, responsable de la Editorial Lumen. Formó parte de una generación de editores que compatibilizan sus tareas comerciales con la escritura y la difusión de la literatura. Al igual que Carlos Barral, Josep María Castellet o Jaime Salinas, heredó una gestión cultural que tuvo que recomenzar tras la Guerra Civil y que avanzó hacia los cambios de la transición. España estaba inmersa en una dictadura, sin embargo y a pesar de las dificultades, entre ellas una ruptura generacional tras la Guerra Civil, surgieron escritores y artistas, pero también editores que realizaron una labor encomiable y comprometida, y que aportaron, además, una estrecha relación entre la literatura de España y la de América Latina.

Las nuevas tecnologías, en efecto, brindan no pocas posibilidades, sin embargo lo importante es la actitud, volver a la labor artesana, humilde en el mejor sentido de la palabra y cooperativa del trabajo artístico. No necesitamos bambalinas ni glorias histriónicas, sino una labor continuada para compartir cultura.

 

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DIECISÉIS AÑOS

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

Ahora que ya nada me embelesa,

ahora que asusta el trasiego por algo,

ahora, nudo de ombligo me suda afuera,

por donde antes entraba ahora yo salgo.

Todo termina y todo empieza,

recordamos aquellos dieciséis años,

 las edades se mezclan como una trenza,

paraíso y nostalgia de los dieciséis años.

Alabamos a la inquieta ciencia

en este trayecto con la soledad al lado,

creemos que la vida es lenta

pero es una bala perdida en su disparo,

tenemos mera conciencia

de aquello por lo que hemos fracasado,

un desayuno, quizá una merienda,

una cena me mata el talento sudado.

Alíviame tú, tú, con alegría completa,

alíviame tú, con tu sonrojo sagrado,

alíviame tú, con tu verdad pequeña,

y haz de mi tragedia borrón negado.

De niños vamos a la escuela

con la bata de hilo y el plumier usado,

de niños todo es risa fresca,

abalorio de juego, y cortados labios,

de niños, la gente de la calle te besa

entre inocente suspiro y pétalo arrancado,

vámonos, vámonos que empieza

la curiosidad hueca de mis trece años,

vámonos, aunque vengamos de vuelta,

que el viento viejo sabio dará bandazos

dando portazos en las puertas abiertas,

a cada vida ingenua dieciséis portazos,

cruel es la vida si ya tropiezas

con piedra en el camino que te hará blando,

cruel es la vida que empiezas

con la burla cruel del niñato amargo,

se me queda un dolor de sutilezas

que brota como flor de tallo largo,

se me queda un dolor donde empiezas

y acabas dejándote el resuello enjaulado,

la mala baba, la maldad me templa

aquella valentía por donde cruzaba ancho,

todo termina y todo empieza

en el oscuro invierno, al nacer hay llanto.

Todo termina y todo empieza

entre repetido almuerzo y el mismo cuadro,

Todo termina, todo comienza,

Todo queda en la ceniza de los dieciséis años.

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Tierra Roja

 

El aire se llenó de tierra roja, una enorme niebla tensa y purpurea que lo oscureció de pronto todo y que convirtió el sol en un enorme círculo anaranjado. El viento seco y ardiente empujaba aquella masa de tierra hacia el sur y nos ahogaba. Todos avanzábamos con pañuelos pegados a la boca y a la nariz que mojábamos en agua o en colonia para evitar que las granos de arena y de tierra nos agarrotaran todavía más los pulmones. Las calles de Bissau se llenaron de coches que circulaban lentos, en un caos absoluto que aumentaba todavía más la sensación de fin del mundo. Al menos es lo que sentí en esa mi primera experiencia de una tormenta de arena procedente del Sahara, que me hallaba a todas luces ante el final del mundo.

Nemas me tomó de la mano y me guio en un momento en que ya apenas veía porque los ojos se me habían tapado casi por completo debido a la irritación que me producía la arena. Manga de areia, me dijo casi en susurros. Muita areia, sim, la respondí. Llegamos por fin al barrio de Antula donde vivíamos. Me sentía cansado por aquella marcha de más de dos horas desde el centro, cuando aquella distancia la recorría en menos de una hora en condiciones normales. Entrar en casa fue librarnos del aire caliente, de la atmósfera arenosa, de la asfixia, del caos reinante por todas partes, un rincón de paz, pensé, que existe en todo infierno. Vi mi rostro en el espejo del cuarto de baño y comprobé que había perdido mi color bronceado aunque pálido pese a todo, ese tono de los blancos cuando toman mucho el sol apenas sin cuidados y se tuesta la piel sin estar del todo moreno. Ahora estaba mi piel enrojecida por el polvo desprendido por esa tierra rúbea que lo invadía todo ahí fuera y que se mezclaba con el sudor. Miré a Nemas que se había sentado en una banqueta del pasillo, junto al cuarto de baño, y la mezcla de su piel negra y el polvo purpureo le daba un aspecto misterioso, entre humano y mitológico. Deusa africana, murmuré, más para mí que para elogiarla, y ella me sonrió y sus dientes blancos y sus ojos grandes se remarcaron todavía más en medio de aquella piel que adquiría ahora un color extraño.

Tus ojos son estrellas

En la noche de tu piel.

         Eran versos de mi época de mal poeta. Sonreí al recordarlos, aunque no lograba rememorar el poema entero escrito, si no recordaba mal, para seducir a la bella bibliotecaria de la Universidad de Burdeos. Pero de aquello ya hacía mucho tiempo. No tanto en realidad, pero ya apenas recordaba el tiempo anterior a Bissau. Tampoco los quería recordar. Nunca tengas nostalgia del pasado, fue un consejo que me di en cada cambio de vida, cambio radical y necesario e incluso obligatorio por esa tendencia mía al caos no deseado, porque mi vocación no era en absoluto la de complicarme la existencia, pero acababa siempre embrollado sin solución y mi salida solía ser la huida ante una vida que se me caía en pedazos.

Maldita sea, pensé, incluso lavarme la cara se me vuelve un ejercicio de autoanálisis. Has leído demasiado a Jüng, farfullé cuando vi mi rostro ya más pálido, desprovisto del polvo rojo que se mezclaba ahora con el agua del lavabo. Salí del cuarto de baño para que Nemas pudiera lavarse y bebí agua mientras contemplaba a través de la ventana la calle. La luz de la tarde, por lo general radiante y clara, era ahora apenas una semipenumbra, como si estuviéramos a punto de la anochecida. Delante de casa no había coches, pero muchas personas parecían vagar, perdidas, tapados sus rostros por pañuelos tintados con el polvo rojo que inundaba todo el aire. El fin del mundo me pillaba en el rincón más recóndito del planeta, una esquina en la que me escondía de mi vida, aunque a ciencia cierta, me pregunté, no sabía muy bien de quién o de qué. O no lo quería saber. O me sentía incapaz de saberlo. Llevaba casi un año en Guinea, había llegado casi por casualidad, antes ni siquiera era capaz de situar aquel país en el mapa y ahora podía creer que toda mi vida había transcurrido en aquella caótica Bissau. La suerte o el destino, la voluntad divina o mis propias gestiones, tal vez la mezcla de todo ello, me habían permitido comenzar a dar clases de francés en una escuela católica y los padres de una alumna aventajada lograron la obtención de mis papeles que me brindaban no poca estabilidad. Era, bromeé, la vida al revés, un blanco que conseguía su residencia en un país perdido de África, y todo eso sin que me preguntaran mucho de mi pasado y menos aún sin que me acusaran de quitarle el trabajo a algún nativo deseoso, por otro lado, de emigrar a cualquiera rincón de Europa.

Nemas fue mi apoyo para aliviar la soledad. Aunque sabía poco de ella, ni tampoco ella sabía mucho de mí ni preguntó, en todo caso salía yo ganando, apareció un día por mi vida y se quedó a vivir conmigo. Nos brindábamos compañía, cariño y algo de sosiego, todo lo cual era sin duda importante. Mi vida por lo demás pasaba entre mis clases, la lectura que me permitían las respectivas y enormes bibliotecas del Centro Francés y de la Universidad Amílcar Cabral, con cuyo departamento de lenguas y letras colaboraba, y Nemas, mi tercera pata, las tres importantes, pero sobre todo ella por la acomodaticia estabilidad que me daba esa bella y misteriosa muchacha, aunque barruntaba que allí, en medio del barrio de Antula, sin ningún otro residente blanco, el misterioso era sin duda yo.

Sin embargo, la tormenta de arena me había despertado no poca zozobra, como si de pronto el caos que se producía fuera se reprodujera también en mi mismo, en mi interior, y me sacara de pronto las dudas que mantenía muy dentro de mí. Detestaba carecer de referencias, de estabilidad, de sosiego. O tener que huir de todo aquel caos. Mi vida era un trasiego cuando lo que había deseado toda la vida no iba más allá de la normalidad más absoluta. Cómo había acabado en ese rincón del mundo, qué estaba haciendo allí, por qué había estado deambulando de aquí para allá cuando lo que siempre había precisado era no salir de un mundo referencial en el que, sin duda, hubiera sido feliz.

Hubiera sido feliz, murmuré y entonces sentí la mano húmeda de Nemas que se posaba en mi hombro. Me habló de la tormenta de arena y me dijo que pronto acabaría, en dos o tres días. A ella no parecía impresionarle aquella atmósfera asfixiante ni esa tenebrosa luz que se había impuesto de repente por todas partes y que causaba un efecto enervante en la vida colectiva, aunque los habitantes de la ciudad parecían persignados a sufrir el ahogo del aire y la tensión de las calles.

Acaricié su nuca, su pelo rizado, su suave piel del cuello, la dulce textura de sus hombros, acaricié su barbilla redonda, casi elíptica, mientras surgía de algún recóndito lugar de mi memoria la causa que me había llevado a ese rincón del mundo, que me había hecho huir, vagar como Caín de un lado a otro, aunque protegido también por un distante Dios amparador. El tono rojizo de la tierra pugnaba por recordarme la sangre vertida, el crimen cometido, mi culpabilidad nunca reconocida y que ahora no quedaba más remedio que asumir. Vi mi reflejo en el cristal de la ventana y, al trasluz, me costó reconocerme.

Juan A. Herrero Díez

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ÍMPETUS

Por Rodolfo Leiro

 

Aquel paso jovial de adolescente

que tatuara mis ímpetus primarios,

en el plexo de ritos calendarios

y en tapices de sueño prominente;

un pañuelo de cuello, displicente,

clavel en el ojal, rizos plenarios

hurgando los carmines en glosarios

de besos en un círculo turgente..

¡Oh! tiempo de mi labio sugerente

para estallar la boca confidente

en el fatuo calor que me embargaba;

la respuesta cordial o ambivalente

no siempre fue ese guiño preferente.

¡Mi corazón aquel, fuego y aldaba!

Construido a las 18,35 del

30 de junio de 2012 para mi

Libro “Hebras de Plata”

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                   DAR/WIN

 

“Las mariposas oscuras sobreviven sobre las cortezas oscuras…

          las mariposas oscuras sustituyen a las mariposas claras…”

                                           Mahlon Hoagland, Las raíces de la vida.

 

 

Y si naces mariposa en Birmingham

-la terca vida impone sus reglas-

todo se reduce a adaptarse

o morir;

 

negras deberán ser tus horas

para la ilusión de la hora nueva.

 

El fósil árbol que te ampare,

el hollín en que te conviertas

 

tendrán el color de un cielo

que espera

 

Mariano Shifman

 

(Del libro “Punto Rojo”, Editorial de los Cuatro Vientos, Buenos Aires, año 2005)

 

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A Vicente Huidobro

 

 

 

Sobre “exhalar alondras como suspiros”,

enseñaba Vicente

desde su ingravidez,

desde su tanta altura.

 

Selectas alas tuvo

sueltas de ligaduras

velocidad de vuelo.

 

Sin áncora en sus letras

y jamás sumergido

en sombras submarinas.

 

Inventor de claveles

que en la mente se agitan

con brisas mañaneras

o en  lecturas nocturnas.

 

Van marcando caminos

lucernarios de tinta

universos de estrofas

que desfilan, etéreos

por todo el cuarto mío.

 

Por emigrar a alondra

suspire su poesía

volé, volé, volé

sufrí amnesia de tierra.

 

Ahora soy extranjera

y me duele horriblemente

la planta de lo pies.

 

Andrea F. Bermúdez

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR GONZALO SALESKY

(EXTRAIDOS DE SU LIBRO: ATARAXIA)

 

SOMOS ESPEJOS

 

 

No seré un lobo perdido en las estepas

ni es tu deseo de almíbar mi destino.

Tampoco el sol deja ver las estrellas

si en cada lágrima no finges el olvido.

 

Como no queda ya nada en qué creer,

la vida pasa. No encontrarás tus sueños

porque en la noche en que ardió tu corazón,

no lo escuchaste. Sólo somos espejos.

***

 

DILUVIO

 

 

Una botella al mar, una plegaria…

es triste ver en qué me he convertido.

La sombra en los espejos, la espina en el ojal,

aquello que se lleva siempre dentro.

 

Un lápiz invisible o la tormenta

que encuentra su razón en el ocaso.

Allí, en la incertidumbre, te esperaré despierto,

sabiendo que me ignoras todavía.

 

Mi vida sin promesas se escapa

del lugar que ocupó desde hace tiempo.

Mi espíritu se queda sin aliento,

las ganas de volar pudieron más.

 

Hoy la distancia entierra hasta mi nombre

y al regresar parezco, más que nunca,

ese diluvio anunciado desde siempre,

aquella página que alguna vez fue tuya.

 

***

SILENCIOS AJENOS

 

 

Librando batallas que nunca fueron mías,

soñando que lucho contra tu ignorancia.

Pensando que -a veces- nada importa tanto,

callando lo que antes todos sostenían.

 

Volviendo a dudar de tantos presagios

y esculpiendo a gritos silencios ajenos.

Todo será igual, ayer o mañana,

si sigo, con fuerza, seduciendo espejos.

Si sigo nombrando mi culpa en el viento,

buscando tu abrazo por la madrugada.

***

 

MUY LEJOS

 

 

Me sentiré un idiota,

tu perfume se irá con el silencio

muy lejos.

Tus sueños se llevarán mi vida,

tu alma que buscaba utopías…

tu cuerpo, tan vacío de mí.

 

¿Paciente valentía

o luminosa sombra?

Tu espectro me condena.

Acorto las distancias

con otra gran derrota;

sé que no tengo pruebas

y que lejos, muy lejos,

se irá todo de mí.

 

***

TIBIEZA

 

 

Todo este tiempo, fugaz e interminable,

dejó mi espuma bañando tu guarida.

Descubriré mi ser en tus rincones,

ya no quisiera que sientas mi tibieza.

 

Me alejaré del vértigo y las dagas,

de la distancia que alega cercanía.

Más allá de tu silencio cómplice,

espero tropezar con la respuesta.

 

***

OCULTAR EL ALMA

 

 

La sed no es arte, sólo es lo que me queda

cuando no encuentro retazos en el viento,

pedazos de mi sangre,

mastines que velen en mi duelo.

 

Bajo la lluvia espera nuestro sueño

y el ansia de saber, mejor que nadie,

que los años pasan,

que la vida es esto.

Que todo es mentira y nada nos queda.

Porque es mucho más fácil

ocultar el alma que mostrarla a gritos.

 

Nada cambiará,

ayer o mañana,

si seguimos siendo tan poco,

tan grises,

embarrando espíritus,

volcando la luna en otros espejos.

 

¿Habrá salida eterna? ¿Llegarán

las hordas que presagian agonía?

Hoy el camino existe y es inútil,

me entregaré a una vida sin promesas.

 

***

GRIS

 

 

Olvido mis orígenes

cada vez que despierto.

Sueño destinos de grandeza,

victorias nobles,

épicas derrotas.

 

Pero de día, mi vida sigue gris.

A pesar del milagro y los naufragios,

mis cicatrices se cubren con silencio.

 

***

FUEGOS DE ARTIFICIO

 

 

Sin pasado ni memoria,

las máscaras son muchas.

Los fuegos de artificio disimulan,

esconden fiestas vanas,

vacías de sentido,

huellas de sangre borradas por el viento.

 

Segundo a segundo,

las pantallas hipnotizan.

Ahora somos una ciudad dormida,

un pueblo alienado

que sólo ensancha calles.

Derrumbando la historia

entre cejas hambrientas,

décadas tormentosas,

sombras entre recuerdos…

 

Ojos que miran, ardientes,

la pasión oculta de las víctimas.

¿Dónde fueron los gigantes? ¿Cuántas luces

partieron en una sola noche?

 

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Textos concebidos por Rolando Revagliatti a partir de “Rol de Cornudos” de Camilo José Cela, “El cuerpo lesbiano” de Monique Wittig y “La pipa de Kif” de Ramón del Valle- Inclán.

 

 

“ROL DE CORNUDOS”

 

 

A buscarse en la resumante especificidad

y exquisita consistencia

en tal constelación y refriegue

humanísimos

al principio aflora el acaponado

y florece luego el bragazas

y no nos damos cuenta y pisamos un poquito

al floripondioso cagón

 

Sí avisamos al de confiada evidencia:

en el fabuloso jardín no faltará el escamoteado

el fogueteiro, el gótico flamígero

en sus macetas, sin salirse, predestinados

retoñantes, en sus canteros, con las respectivas

y confusas o epigramáticas traducciones al

[pima-papago

al familia ges, al charrúa, al familia tupí-guaraní

en carteles retorcidos por el sol

expuestas las variedades a miradas

[serviocroatas y rumanas

y tropezones escoceses, indodravídicos y suahelíes

en venta, en alquiler y hasta en conquista los

[variopintos

hurtables, coleccionables

para eventualmente exhibirse en paquetas vitrinas

Aun el más suburbano

cada cual un espejo florido

hiperclorhídrico

inasequible al desaliento allí lo posee

si sociable, el jonjabero

(podrá con él reírse a sus anchas)

si conciliador, el krausista

si olfateable, el lavándula

 

Hay variantes de las variaciones

castizos desde luego muchos

y con motes tales: meapilas

(y van por lo menos dos con deyecciones)

nazi, ñiquiñaque, otorrinolaríngeo, por

    [usucapión

o prescripción adquisitiva

 

Ya lo veis, nadie podría quedarse sin alguno

nadie podría quedarse sin ser por accidente,

[alguno

alguno es vuestro o alguno sois

por transparencia o por desidia

o por tantas y tantas

hay que encontrarse

insisto, estetas

podéis recrear modelos, tomar de aquí y de allá

añadir, comprimir, suturar

 

Trazo para los cronistas este mapa gentil

conoceréis más tarde el exhaustivo

que encararéis lineal o atravesadamente

libres sois para pecar y comprender

(atados por vuestra inalienable condición)

sois vosotros mimados en este jardín interesante

que devino museo por el quiritario, el

[reconcomido

el susceptible de contagio de amor

el tránsfuga del buen sentido

para obsequiar a celosos y celados os

[recomiendo al ultra

(en dosis morigeradas)

el vivalavirgen (por ese no sé qué de equívoco)

el wagneriano (señero)

el xifoide (ver  página doscientos siete)

el yambo (ver página doscientos once)

y el zurriburri (ver página doscientos dieciséis).

 

 

*

 

 

“EL CUERPO LESBIANO”

 

 

Las ingles

en las encrucijadas

(y en la actualidad

de estas mismas arenas)

 

Los talones

por  preciosismo

de esos miembros del ala

a cargo de la ambulación

 

La sangre

por inherente a lo conectivo

entre las regiones convalidadas

por sus

secuaces representativos

 

La lengua

por desplazamiento de su población

persuadida de la necesidad

de los desmanes

 

El clítoris

por arraigo

la linfa

por sistema

las supuraciones

por energía

los brazos

por destino.

 

 

 

*

 

 

“LA PIPA DE KIF”

 

 

En este libro de lona

crea un circo

 

En este circo crea

y administra

su libro

 

18 poemas en la arena.

 

 

*

 

 

Julio 2012

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

Por Daniel de Cullá

POBRECITOS LOS MINEROS

 

Pobrecitos los Mineros

Que no os hacen ni puto caso

( Sois una mina de noticias

Una mina de enredos

Una mina de recuerdos y de datos:

“Ha estallado o reventado la mina”

“Lo ocurrido es un suceso grave

Que venía preparándose”

“Habéis prendido fuego a la mina”

Y entre el humo y las llamaradas

El recuerdo de Francisco Mina

Célebre guerrillero navarro

De la Guerra de la Independencia

Que se puso, más adelante,

De parte de los insurrectos mejicanos

Y habiendo caído prisionero

De la tropas reales

Fue fusilado.

Francisco Espoz y Mina fue su tío)

Las filtraciones de vuestro río de lucha

No minará el edificio

La lectura de vuestras proclamas

Irán minando, qué pena¡

Vuestras propias creencias

La enfermedad social

Irá minando, está claro¡

Vuestra robusta naturaleza

Pues estamos en una reino de Asnos

Vuestro espectáculo es grotesco

Y anima a los esbirros, sayones y esquiroles

A reír en vuestra cara y decir:

“Qué guapos aparecéis en la prensa

Y en los medios con la cara con carbón pintada

Qué lindos y qué majos

Qué de recuerdos nos trae

Vuestro teatro de calle con palos

Tirachinas

Y maderos incendiados

Qué sueño de barricadas

Y  escabrosas escalinatas

Estáis bajo patada de un Messi o Ronaldo:

“A por ellos, olé, A por ellos, olé…”

Vaya cagada, qué asco¡

O en la arena del ruedo embistiendo de la muleta

El rojo trapo

La Sociedad os mira de reojo, de largo

Al Vaticano les importáis un bledo

Y para el Capital sois escombro

Basura

En el espulgadero del Congreso

Ya veis: el mandamás de viaje

Al G-20 o +Río

Con amigotes y suscriptores

Invitados al Bono fullero entrando al trapo

El rey al entierro de un “Mahara”, Maharajá

Los príncipes tostando pan

Y llevando barquillos y obleas

A bendecir ante el altar

De San Antonio de la Florida

Que no el de Padua

Descifrando si la mandarina

Es la lengua sabia de China

O cierta clase de naranja

Pringaos, se están riendo de vosotros

A espuertas

Pensadlo bien

Vosotros que vais cayendo como Espronceda

A los 32 años

Fundad un partido político

Entrad en la Cofradía de los Vagos

Con paga vitalicia

No seáis tontos del culo

Que no os queda otra salida

Del túnel de la mina

Que meteros en partidos borriquistas

O tocando los horizontes del Asno

Llenad los conventos y seminarios

Y ya que no podéis ser futbolistas

Haceros pistolos o seguratas de supermercado

Pues sabed que otro mañana

Daréis a vuestros hijos hostias y palos

Recordad que el dios del Vaticano es don Dinero

Echad espumarajos por la boca

Que aquí lo que vale

Son los espumeros

Sitios donde se junta agua salada

Y se cristaliza o cuaja

Los campos de verde yerba

Donde rumian las Jumentas y Jumentos

Rebuznando “A por ellos”

O la chupa de la arena del ruedo

Estáis abocados a pertenecer

A la Real Congregación del Carajo

O haceros frailes o misioneros

Que hay que “evangelizar esta España de exterminio

Falsa, adulterada

Degenerada de su origen verdadero”

Como cantan de clerecía los sermones

Y en las campanas los badajos

Porque si no os veo

Entrando en las Casas de Acogida

O guardar cola

En los comederos solidarios

Espurreando, rociando con un líquido

Expeliéndolo por la boca

El no querer bajaros del burro

Bajaros, pues ¡

En pocos días seréis testigos eficaces

Del carisma profético

De vuestra fidelidad al Capital:

Seréis beatificados por el Papa

Y el mismo banco ambrosiano os canonizará

Saldréis todavía más

En todos los medios

Con cada uno de vuestros puntos diversos

O de la serie de cuestiones relativas

A un mismo tema

Que se ponen a la deliberación

De un concilio

Escribiréis el segundo Capítulo

Detrás de los Altos Hornos de Vizcaya

Y los Astilleros de Sevilla

Por eso

Trepad, os digo,  a los bancos del Congreso

O al paraíso clerical

Desde las orejas largas hasta el rabo

Todo está atado y bien atado

Y a disposición de los Asnos

El Rebuzno está limitado por Decreto

Reflexionad que el trabajo que más vale

Es el de los vagos y maleantes con dinero

Y el divertimento más bueno

Reír y gritar borrachos

Las patadas a un balón

O ver morir al Berrendo

Toro manchado de dos colores

Por la espada acribillado

O creer en fuegos fatuos

Y cantar saetas

Vais y vamos  de culo, hermanos

Quedando con la gloria de recoger el testigo

Del espectáculo

Y aprender que el Rebuzno que más vale

Es el Rebuzno por las urnas avalorado

No os veo con toga, corona

Ni cerquillo ni charretera

Galones ni fajas

Yo os veo de guardaespaldas

O seguratas en supermercados

Y lo más seguro

Gracias al préstamo del Banco de Europa

En la construcción que ya reclaman

Las ciudades, las villas

Los cortijos, las aldeas

Y piden a gritos

Los grandes Asnos de nuestra Tierra

Cultivad las propias facultades intelectuales

El trato social

Y aquellos conocimientos

Cuya posesión pule y afina el carácter

Los sentimientos y los modales

Con cultura de Asnífluo estilo

Rebuznad, pero Rebuznad

Que lo pide el verde césped del campo de fútbol

Y la arena de toriles

En el redondel del taurino foso.

 

-Daniel de Cullá

 

***

 

CASTING EN LA FACULTAD DE ECONOMICAS DE LA UBU

 

Jesús y Yo

Ayer fuimos a un casting

En la Facultad de Económicas de la UBU

Invitados por Lucía

(Qué bella y maja Lucía

Qué yogurcito

Cómo me gustaría yacer con ella

Besar el cielo de su paladar entre cuatro labios

Tocar su campanilla

O picha de las chicas a sagrario

Haciendo música

El Santa Lucía napolitana

Con rasgueo floreado

Una vez que haya salido el dedo índice

Del cuajo

En su Trompa de Falopio tocando

Y estrellando mis dos huevos

Con canuto de capullo labiado

Rompiendo la lechetrezna contra el sarro)

Más hablemos del casting

Veamos:

El director de escena

Un chavalote de Xixón muy guapo

Nos dice que tenemos que hacer

De amantísimos esposa y esposo alternando

Mientras nos graba una cámara

Sin pìlas, creo

De tres perras a cuatro

¡No importa¡ pues nosotros dos tenemos chispa

Para esto y otro tanto

Comenzando Yo como amada esposa

Y Jesús como el Amado

Y sabed que estoy esperando intranquila

Pues soy una selosa muy selosa esposa

Y el se tarda demasiado

Acabo de plancharle el calzoncillo

El pantalón y un saco

¡Cómo me gustaría plancharle el rabo

A este hijo de la gran puta

A quien yo amo

Que hoy de seguro

Ha vuelto a hacer de las suyas

Apuntándose horas extras en el nabo

Y no me valen las excusas del fútbol, los toros

Ni en la terraza la cerveza y el tabaco

Que mi Amado es un grandísimo putero

Un mal nacido y cabronazo

Que por eso mi suegra me dijo un día:

–      Este hijo mío, hija mía me nació retorcido

y lo primero que enseñó naciente, ¿sabes?

Fue el pito

Mi Amado es pescador de coplas

Tiene el carnet de Medio Ambiente

Para pescar en los ríos y en los charcos

También trabaja la forja artística

Que por eso me la metió doblada

E hizo que el palomo de hierro que le chilla

En la punta del capullo

Me echara su lechada

Para poner mi tripa así de grandota y basta

Como veis

Mi madre ya me lo advertía:

-“ No te cases con ese hijo de la gran puta

Que te la meterá doblada”

-“Madre, yo le replicaba

Quiero un hombre que me haga sufrir

Que me haga llorar

Que me enseñe con la polla

La tabla de multiplicar

 Y que me haga un revuelto de huevos y seta

Entre las bragas”

-Pues ajo  y agua, hija mía

A joderse y aguantarse

Que a la campana de la Catedral

Se le ha caído el badajo

Y está soñando en tu vientre de niña

El príncipe con el que follabas

Pero qué indignada estoy, vaya

Mi marido no se merece tanto

Él es un boyero

Desde San Miguel a Mayo

Pero yo deseo su leche y savia

Para mi yerba y buen tempero

Que sabéis que por Mayo, era por Mayo

Cogí la ganancia y hoy volveré a ganar

Otra soldada por el ano

Porque a mi Amado no le gusta

Metérmela preñada

-“ Dios te guarde, hija mía

Recuerdo otra vez las palabras de mi madre

Y yo le respondía:

“Madre, si no eres de Glande”

Brama la vaca que llevo dentro

Y hace mucha prisa de los huevos

Al hígado

Pienso en voz alta:

Cabra sido, cabra sido

Mi marido fue al trabajo y no ha venido

Cabra sido el muy cabrón

Más, silencio

Que ya se acerca mi Amado

Jesús:

-“Hola, mi amada esposa, querida

¿Qué tal te lo has pasado?

– “Pues ya ves, hijo de la gran puta

Caracola, calvorota, cabezón fetal

Aquí tirando sola

Para tenértelo todo preparado

Planchada tu muda

Y la comida en el plato

Como puta por rastrojo

Y en Cuaresma

Mientras tú, putero de mierda

Siempre estás de Pascua

Malnacido, narizotas, carabobo, chupacrabas

¡maldita sea¡, tienes carmín en el cuello la camisa

Y estos pelos de pubis de puta

En la bragueta, mira

Además, das matraca a las del Carmen

Que por eso te llaman

“mudado de polla”

Eres un ladrón de conejos

Una raposa

Eres un potro cordobés en Burgos

Con ese tu potranco caño

Que echa leche por la boca

Y das nombre

A la plazuela y barrio de Córdoba

Que por eso cuando bajas a ella

Las sultanas  todas putas me cuentan

Que eres taimado y fino bellaco

“Es del Potro este marrano”

Tienes la polla atada a la escabrosa tahona

Con tu babear en mi linda Raja

Has hecho astilla de Castilla en Ascuas

Que por eso eres de Segovia

Pero ahora te vas a joder, mamarracho

Porque mi fruta de la India

Provocativa a lujuria

No la vas a comer

A no ser que quieras la erección alegrarte

Con piñón a Ojete

O caracol, o cantárida

Déjame entre las manos

El asnífluo discurso de tu polla

Que ahora, ¡vaya gracia¡

Encima debo de estar contenta

Pues tengo una fuera y dos adentro

– ¿Te has tirado un pedo, macho?

 Pero qué haces tío guarro

Qué asco, qué olor

Mal venido

Mula galiciana, Asno bien falso

-Mira, querida, a pedo galiciano con la polla en la mano

 Callan y se escucha esta canción

en un móvil sonante:

“Al coño voy

Del coño vengo

Sino son amores

No sé que tengo

Ando en Burgos

Fiestas patronales

Con mi ballestilla

De cazar pardalas”

-Valiente pardal eres tú, hijo de la gran puta

Alcaraván que metes la polla

Entre los cuatro labios de la Vulpeja

Y, ni corta ni perezosa

Yo con la plancha ardiente en la mano

Voy y le plancho la erecta polla

-Ay, gritó Jesús, el Amado

Haciendo verdadera la sentencia

De Eurípides, poeta griego:

“Reniego de la puta

Que para sí no es puta”.

 

-Daniel de Cullá

 

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SELECCIÓN DE TEXTOS

Por María Isabel Bugnon

Guitarra

 

Esa mujer legendaria,

Que paso como una heroína

Imaginaria, yace  dormida

En un rincón de mi cuarto.

La guitarra, fiel  compañera

De alegrías y tristezas.

 

Ya no despliega su ternura

En suave armonía,

En su momento fue lira

Que mis alargados dedos

Pulsaron fecundando

Esas fantasías de amor y placer.

 

Fuiste la amiga inseparable,

En esos momentos en donde

La inspiración  se adueñaba de mí,

Tus acordes melodiosos arrancaban

Versos  que quedaron escritos

En blancas palomas con tinta de luz.

 

Dios y rey

 

Dios entre los dioses,

Rey entre los reyes.

Eres esta loca pasión

Que enloquece a mi corazón.

No me conformo con amarte,

Aunque la distancia nos separe,

Las letras siempre nos unirán,

Es tanto el amor que siento por ti

Que mi corazón brinca de júbilo.

Aun sin tocarte, Sin  verte

Llenas mi alma de locura y pasión.

Este loco amor es brasa encendido,

Luz en la oscuridad, sol  de la mañana.

Haces que el viento eleve mis pensamientos,

Los deje volar  buscando esa lejanía,

Ese embrujo de amor un poco loco y bohemio.

Eclipse

El corazón en llamaradas,

Los pensamientos,

Acarician sin tocar,

Perciben el fuego de tu piel.

Eres como las olas  del mar,

Cuando embravecidas se acercan

y se van.

Eres turbulencia, un  loco frenesí,

Deseos de amar.

Eres como un tsunami arrasando

Las costas vírgenes.

En tu rostro  se deslizan

Lagrimas de placer, alegría.

Eres la fresca mañana

Que junto al trinar de los pájaros

Embelezan mi corazón y mi alma.

Los gemidos son el eco de sensaciones,

Como si fuéramos animales salvajes,

Fusionados tú y yo en un eclipse

De locura y placer.

 

 

 

En el taller

 

En los talleres del universo,

La brisa va tejiendo

Con luz de luna

Este amor que crece día a día.

Dejando estela de estrellas

Sobre las mansas aguas

Del río, van  acariciando

Sutilmente las barrancas

Del Paraná.

Los camalotes  río arriba

Van llevando mis sueños

Dormidos en la flor del Irupé

Que danza en un murmullo de quimera.

Entre  cortes y quebradas

Nunca  me arrepentiré

De haberte amado tanto.

La tristeza de tu olvido,

Laceró mi corazón,

Sumiéndolo en un doloroso llanto.

Te vi bailar aquel tango,

Con cortes y quebradas,

Tú estampa arrabalera,

Cautivo mi corazón.

Esa noche entre cortes y quebradas

Te entregue mi corazón,

En ese rosal de amor, fuiste  el colibrí

Que libo el más dulce perfume a mujer,

Para después echarte a volar.

Fuiste en busca de otra flor,

Embelezándola con tu hermosura,

Haciéndole creer en un amor engañoso.

Ten cuidado, que  entre cortes y quebradas

Encontraras una  falsa pasión,

Allí te adras cuenta  que te llego

La hora de pagar tanta traición.

***

Señor, ¿un ramito de rosas?

 

Desde que su mama emprendiera ese largo viaje sin retorno, vivia con su papa y la nueva pareja.

Era muy niño cuando empezó a recorrer las frías calles de su ciudad ganándose la vida  con sus ramitos de rosas.

Ese día como todas las mañana se levanto de la cama  con las sabanas sucias con olor a humedad  que dejaban al descubierto  que hacia muchas semanas  que no se lavaban.

Fue al baño, se lavo la cara, el espejo  le devolvía un rostro curtido  por el frío de los inviernos.

Sentía una sensación rara en su cuerpo, como si algo pasaría, el  grito de su padre  diciéndole ¡dale,  apúrate, que  se te hace tarde! Lo vuelve a la realidad, tienes que vender todo lo que llevas en la canasta vago y no pierdas el tiempo  haciendo relaciones  publicas que no estas para eso, si no para traer el sustento diario para tus hermanos.

Termino de asearse ,toma  su canasta  llena de ramitos de rosas  salio rumbo a la terminal de colectivos, en  el trayecto  fue vendiendo  los ramitos, los  ofrecía al caballero  sentado en la mesa  del bar quiso tener  una atención con su ocasional compañera.

Cuando llego a la terminal  ya tenia la canasta vacía, la dejo como al pasar detrás de uno de los bancos  allí existente,subio al micro ,miro con algo de nostalgia por la ventanilla  la ciudad que lo había visto nacer ,esas calles que recorría día a día  con un dulce silbido colgado de sus labios .

Emprendió un viaje sin saber a donde iba, en  sus oídos todavía  resonaban las palabras de su padre ¡No vuelvas hasta que no vendas todo!

Hoy Martín es un niño  de la calle, deambula  de ciudad en ciudad, durmiendo en el banco de alguna plaza, la luna y las estrellas lo cubren con su manto de luz.

El sol de la mañana calienta sus manecitas  curtidas por el frío.

Así vive martín, en la calle, con todos los peligros que ella alberga.

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SELECCIÓN DE TEXTOS

Por Elsa Solís Molina

 

El elegido

No todos fueron historia, ni valientes ni elegidos. Algunos montaron barcos, huyendo hacia otros caminos….
Padres hubo que la historia de una España valerosa, no los tuvo en su destino… Barcos con niñatos recios, para juergas , sol y vino,
exportaron subrepticios, a cobardes mantenidos….Por eso brilla fulgente, La historia del elegido, junto a soldados valientes
que aceptaron su destino ….Y el mismo Miguel  relata, en alta voz y sonido, “Aquí echaremos raíces,”·(fué su muerte y su destino)
Y es el orgullo de ESPAÑA, su valor fuerte y perenne, “Y la muerte se sintió, orgullosa de tenerles”

***

 

 

Casa vacía

Casa vacía, paredes que el muzgo ganó y siguió creciendo dentro de dos almas separadas..
Risa que quedó vibrando entre lágrimas ocultas…¿Será más valioso el ideal ? ¿O el amor que la risa eleva,
o el brillo de su mirada…que solo quedó en el recuerdo de la soledad elegida?
Pero el alma, puede viajar y llevar  consigo los recuerdos mutuos que se esfuman
en el abrazo de los sueños…Sólo detrás de los montes solitarios o entre las rejas de su celda,
percibe el brillo de sus ojos, el perfume de sus besos, la cárcel de su renuncia….
Y aunque su ideal lo sostiene, Sólo la muerte, será su compañera.

 

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SELECCIÓN DE TEXTOS

Por Jordi David Abellán

 

 

Romper

Yo quiero romper con el pasado y encontrar cosas nuevas ha hacer. No quiero lastimarme con las púas de las zarzas que han crecido en el camino descuidado de mi vida. Estoy harto de tanto no hacer. Quiero mas “me gustaría conseguir” desearía llenar mi vida con experiencias nuevas y enriquecedoras. Basta ya de remordimientos sobre un pasado que ya no puede volver por mucho que quiera que fuera otra vez presente. No puedo resignarme y sentarme ha esperar que me toque la lotería hasta para eso hay que moverse por que sino vas a buscar el boleto no te tocara nunca. Pues en la vida es lo mismo hay que ir a por ese boleto ganador y solo se puede ir actuando en tu vida. No se puede esperar que otro te lo traiga eso no es vivir es derrochar tu tiempo en pos de algo que sino te motivas no se hará realidad en tu vida. Para ganar hay que apostar y ese apostar quiere decir que tienes que andar cayéndote y vuelta a levantarte así es la vida una apuesta al caballo ganador pero no sabes a ciencia cierta si será el tuyo hasta verlo cruzar la meta o metas de tu vida.

 

Y ahora digo no

 

No no pido sueños inalcanzables. No es fácil créeme decidir por mi mismo pero considero que  tengo el  derecho a ser feliz. Primero yo y por siempre quiero ser yo lo mas importante de mi vida  Ya no quiero mas sueños dictados por otros. Ahora soy primero yo.

Y ahora digo no,  no ha esperar que los otros decidan por mi  por primera vez primero yo ya no quiero mas dueños solo uno solo yo. A partir de ahora en adelante primero seré yo y no una replica de lo que desean que haga con mi vida por mucha buena fe que pongan en pensar por mi.

 

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22º Número de la revista literaria Nevando en la Guinea

22º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA.pdf

22º NÚMERO DE LA REVISTA LITERARIA

DIGITAL MENSUAL

NEVANDO EN LA GUINEA

NºLXVI de la 2ª etapa/01-04-2012

 

EDITORIAL LXVI

Las identidades de Antonio Tabucchi

 

´Identidades Asesinasª es el título de un ensayo del escritor libanés Amin Maalouf y en el que desgrana el tema de la identidad colectiva y su relación con la identidad individual. Como individuos formamos parte, en principio, de alguno de los grupos culturales que en el mundo hay: hablamos una lengua, compartimos referencias y valores con los otros miembros del grupo -etnia, nación, ciudadanía-, compartimos de algún modo una religión y algunas visiones del mundo. Pero esto es la teoría, luego existe la experiencia que por fortuna es mucho más rica y variopinta.

 

El escritor italiano Antonio Tabucchi, fallecido este último mes de Marzo, sería un buen ejemplo de lo que hablamos. Italiano, se identificó con Portugal hasta el punto de pasar largas temporadas en ese país, incorporarlo -sus paisajes, sus habitantes, su historia, su cotidianidad- a su obra e incluso escribir una de sus novelas, ´Sostiene Pereiraª, en portugués.

 

No es el único caso. Incluso hay autores que emplean un idioma distinto al suyo propio, aquel con el que crecieron y se desarrollaron como personas. Joseph Conrad adoptó el inglés como lengua literario en vez del polaco y pasó a ser uno de los grandes autores en esa lengua. El español Jorge Semprún escribió parte de su obra en francés. Pablo Urbanyi, cuya lengua materna es el húngaro, plasma sus historias en el español de Argentina. Hay también autores que hablan una determinada lengua y luego cambian a la lengua semiperdida de su comunidad (o en proceso de recuperación: si es algo artificial o no, es otra historia). Gabriel Aresti aprende vasco ya de mayor y deviene uno de los poetas de referencia en esa lengua. Identidades asesinas. El propio Amin Maalouf escribe en francés, no en árabe, al igual que el escritor marroquí Tahar Ben Jelloun.

 

En África el colonialismo provocó nuevas realidades: la gran literatura en inglés, francés o portugués se enriquece con la aportación de autores africanos. Surge también algunos autores de Guinea Ecuatorial que escriben en castellano, Donato Ndongo es tal vez el más conocido, aunque no el único.

 

Por otro lado podríamos preguntarnos si Kafka es un autor de identidad alemana (escribe en alemán), de identidad checa (nace y vive en Praga), de identidad judía (es hebreo). Visto lo visto, ¿acaso resulta extraño que Alfonso X el Sabio, rey de Castilla que tanto aportó al castellano y con el castellano aportó a Castilla fuera a su vez un poeta en galaicoportugués?

 

Leemos a Antonio Tabucchi y podríamos pensar que estamos ante un autor portugués, portugués de los de toda la vida.

 

¿El español José María Blanco White es un autor español o británico?

 

Seguramente la identidad nacional es una mera categoría para entender la realidad, pero que no debemos entender como un absoluto. Al fin y al cabo, parafraseando un chiste antirracista, el idioma que hablamos procede seguramente de otro lugar, muchos adorarán (o habrán sido educados bajo su prisma) a un Dios judío, utilizamos números árabes y tecnología japonesa o india en nuestros ordenadores, y las patatas que tanto nos gustan proceden de América del mismo modo que el necesario café matutino tiene su origen en Etiopía y el Yemén.

 

Que las características comunitarias -por llamarlo de algún modo- existen, no lo negamos. Pero, ¿tienen al final tanta importancia? Es como la diferencia entre hombres y mujeres -¿literatura masculina y/o/frente a literatura femenina?-: sí, vale, existe, puede ser una aproximación, sin embargo ¿importa tanto?

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BORRONES DE TINTA PARA EL QUE INVENTÓ LA TINTA

Por Cecilio Olivero Muñoz

 

TÚ SIGUES, YO SIGO

(Poema en prosa)

 

La seguiste por senderos espinosos como angostos, la seguiste y la buscaste por la aurora ya cansada, te vi por la derrota palidecer de exhausto, te vi por dimensiones donde no eras tú, cuando la encontraste algo había cambiado, se disipó un muro pero se impuso otro, cuando la besaste ella te besó torpe, distante y desanimada, te preguntaste entonces por qué el amor baila ciego y caprichoso, aquella mirada era lo que tanto deseabas, pero el corazón te punzaba derrotado por que aquellos destellos no eran ya tuyos, yo te seguiré muchacho de sal y tarde anaranjada, yo te seguiré en la gloria sin color por donde se baten tus esperanzas, yo te seguiré como un gnomo de sombra, y te bendeciré por que si no estás tú se marchita mi sueño y mi voluntad se ahoga, te seguiré por barrancos de órbita desmantelada, te seguiré por sacrosantos espinos del alma, te seguiré cuando reposes tu calma desierta, luz que das paz mientras callas, serena forma donde se desmayan las rayas, secreta presencia que das silencio en la primera noche donde los crudos esbozos son nuevos y duelen enteros.

 

***

 

CONCILIAR EL SUEÑO

 

El acto humano de conciliar el sueño

nos define como seres humanos,

¿por qué dormimos con los ojos cerrados?

Necesitamos no tener ninguna influencia

del exterior, ninguna influencia externa.

El hombre/La mujer, el ser humano,

duerme con sus ojos cerrados

y concilia un sueño que a él no pertenece,

un azar en un magma de espacio infinito,

una megalómana manera de existir,

no se elige mientras se sueña,

nos dejamos llevar por una inercia plena.

Ver a alguien dormir es como ver

una estatua griega cegada por la metafísica

del placer de no ser nada.

Mientras se duerme no se es nada, zero,

placer donde cae exhausto el tiempo deprisa,

el tiempo del sueño es divertido,

es un tiempo sin lugar en la inercia etérea,

las horas no son las mismas desde el sueño

y no son las mismas desde el no-sueño,

corre el tiempo con dos verdades

en la entraña del azar y la voluntad sin norma,

palpar lugares que parecen otra cosa,

palpar lugares desde las dos verdades

que el tiempo sostiene como un misterio incauto,

nos rendimos a la voluntad del sueño

y perdemos tiempo, lugar y raciocinio,

el sueño es la otra verdad que la nada evoca.

 

 

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El visitante

 

El viejo prior observó detenidamente el rostro del joven que ya llevaba en el monasterio bastantes días. Se dio cuenta de pronto que no sabía estipular cuántos en concreto, tal vez hubiera pasado semanas, puede que incluso meses, se sorprendió de pronto al no poder precisar con exactitud el tiempo transcurrido, había perdido la cuenta de su estancia entre ellos, como si el tiempo, de pronto, le resultara imposible de medir, algo que le asustó. Lo atribuyó tal vez a un problema suyo, personal, a la edad quizá. Por otro lado, pese a la apariencia un tanto cándida del joven, había en su aspecto, pensó, algo extraño y agudo que no podía menos que producirle un cierto resquemor, algo que no podía explicar, pero que le inquietaba. No, no era un temor concreto, a un peligro por ejemplo, a un peligro físico, no creía que fuese un bandido, un asesino, un loco que matase sin piedad, pero había algo en él que desprendía sufrimiento, un intenso sufrimiento propio y ajeno, un lamento que se transmitía en los rasgos de su cara, en la luz de sus ojos, en la forma de mirar, nunca directa, siempre oblicua.

Había llegado una tarde, casi a la anochecida. Llamó a la puerta y un monje le abrió, le escuchó las primeras palabras, apenas unos susurros que demandaban socorro, y el monje acudió a él.

¾Hemos de ser hospitalarios -murmuró mientras atravesaba los pasillos en semipenumbra para acudir ante el inesperado visitante.

Así se lo había ordenado su antecesor, el fundador del monasterio, un hombre correcto, un alma caritativa y recta, un sabio reflexivo de firme raciocinio y fe inquebrantable.

Pero no eran los tiempos muy propicios para la confianza. El hambre, las guerras, el pesimismo, la enfermedad, todo se conjugaba para que lanzarse por los caminos deviniera aventurado y siempre se temiera al visitante.

¾¿Quién sois? -le preguntó aquella tarde tras recibir su solicitud de asilo.

¾Un hombre desolado -le respondió.

Lo acogió, aun cuando le desagradó la inexactitud de su respuesta, por otro lado trivial y gastada por lo repetida. Todos parecían estar desolados en esos tiempos. Hubiera querido saber más, pero el joven calló, bajó la mirada y después la dirigió hacia él, tal vez porque esperaba una respuesta más pronta.

¾Podéis quedaros -le dijo-, aquí nunca negamos la ayuda.

Percibió una leve sonrisa antes del gesto de bajar la cabeza y levantarla en forma de agradecimiento.

Se sumergió a partir de entonces en un silencio casi absoluto. Quiso que se le diera alguna tarea, no quiero vivir de vuestras mercedes, había sido una de sus escasas frases al día siguiente de su llegada, y cada día, tras los maitines, se le encomendada alguna faena que cumplía escrupulosamente, siempre con sigilo y discreción, hasta el punto de pasar por completo desapercibido, como si fuera uno más de aquel pequeño monasterio. Daba las gracias siempre que se le entregaba comida, agua o algún objeto. Cuando terminaba su labor antes de tiempo acudía ante el hermano Tasio para que se le encomendara una nueva faena que realizaba con el mismo vigor que la anterior. Ese afán por la labor y su mesura despertaron no poca estimación y un profundo apego, contribuyeron también a que el tiempo desde su llegada se diluyera como la leve neblina de la mañana. En el oratorio se mostraba silente, concentrado, movía los labios y entrecerraba los ojos. Sufre, pensaba el prior cuando observaba tal actitud.

Aquella tarde acudió de nuevo ante él. Como la primera vez, se acercaba la noche. El joven entró en su estancia y esperó a que le autorizase a hablar. Le anunció, tras agradecer su generosidad, que debía partir.

¾Ha llegado el momento de marchar -fue lo que le dijo.

Entonces el prior le observó de nuevo y sintió una vez más resquemor, duda y no poca incertidumbre. Se volvió a preguntar por el tiempo que había pasado entre ellos, sin saber precisarlo, lo que le molestó bastante. Le molestaba también que sus fórmulas apenas fueran meros tópicos al uso, expresiones hechas que apenas traslucían un significado, menos aún una razón. Intuyó algo tremendo y doloroso, un misterio quizá. Nada es sencillo, pensó, nada es lo que aparenta, todos somos en realidad desconocidos.

¾Si tenéis alguna pena que queráis descargar -le dijo-, no dudéis en abrir vuestro corazón ante mí.

¾Os lo agradezco.

Guardó sin embargo silencio, bajo la mirada y esperó su bendición. Pero antes de que llegara sacó de su viejo zurrón un pergamino y se lo dio. El prior no puedo menos que sentirse temeroso por ese sigilo y por lo que iba a leer, cuyo contenido vislumbraba, fruto de una repentina premonición que le permitió adelantarse a la propia lectura. Supo reconocer las letras hebraicas.

¾Todo cambia ahora -le dijo el joven con un tono que, aun cuando procuraba no serlo, resultaba solemne-, vos os quedáis.

¾Que Dios os proteja y os bendiga -se sintió aliviado después del terror que sintió ante lo que acababa de leer.

El joven se retiró y poco después le vio desde la ventana abandonar el jardín, perderse por el camino que llevaba al norte. Es un ángel, consideró al verlo desaparecer tras los montículos vecinos, al ángel de la muerte.

Unos días después se presentaron ante él unos cofrades del Armandat. Intuyó el motivo de su visita.

¾Buscamos a un hombre -le dijeron y por la descripción dada reconoció de inmediato al joven.

¾Por aquí pasan muchas gentes -les respondió-, algunos coinciden con quien describís. Todos van hacia el norte.

Los caballeros no preguntaron más nada. Parecían esperar aquella respuesta por haberla recibido más de una vez. Le mostraron sus respetos e iban a retirarse cuando el prior les interrumpió su partida.

¾Por qué le buscáis -preguntó sin mostrar mucho interés, aparentando más querer colmar una curiosidad indiferente.

Quien dirigía la partida pareció dudar si responder.

¾Hay quien le cree miembro de la Mesnada Hellequin.

El prior sonrió por lo que a todas luces parecía una delicada pulla del aguerrido oficial, una forma irónica de no responderle sin llegar a ofender.

¾Esas son leyendas de los pueblos.

¾Las leyendas y la vida a veces se confunden en las esquinas.

Se quedó en silencio, en medio de la penumbra de su estancia. Era ya anciano, había vivido mucho, pero no por ello dejaba de sorprenderle la cantidad de ángeles que pasaban por los caminos de la tierra. Si el ojo humano contemplara la vida tal cual es…, murmuró rememorando las palabras del talmudista.

 

   Juan A. Herrero Díez

 

 

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Textos concebidos por Rolando Revagliatti a partir de sendos largometrajes

 

 

“SUSPIROS DE ESPAÑA Y PORTUGAL”

 

No dejaba de ser esplendorosa

(cerdos de España – y Portugal -)

la agazapada capacidad folladora

del relativamente virginal

Fray Clemente del Niño Jesús

el civil Pepe Pimpante

en esos caminos

 

No dejaba de ser esplendorosa

la suprimida satiriasis

de Fray Liborio de las Santas Llagas

el civil Juan retornando a su precario

encauzamiento en la civilidad

 

No deja aún de ser esplendorosa la muerte

esa desaparición física del anciano abad

¡Búcaro con sus leches!

(condensadas)

a la mismísima salud de España

(y Portugal).

 

**

 

“PEPI, LUCI, BOM Y OTRAS CHICAS DEL MONTÓN”

 

Soy tan como una

de ustedes la que más

amerita fugas de otros filmes

éste donde

no consto pero hállenme

sólo con sus bocas en derechura

hacia mis pezones.

 

 

**

 

A Jim Jarmusch

 

           “Hoy fue el peor día de su vida de  mierda”

(del filme “Night on Earth” de Jim Jarmusch)

 

 

Hoy ha sido

lo aseguro en la plenitud de mis condiciones intelectuales

el peor

¡y hasta qué cima me consta  que ha rebasado el vaticinio de mis colegas miserables!

el peor día

abarcando la rotundidad

                    acústica de la noche

que en mí tanto ha sonado

el peor día de mi vida

ridícula por su orientación

infame por sus logros

repugnante por sus claudicaciones

de mierda.

 

 

**

Febrero 2012

 

 

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SONETO DE IRENE MERCEDES AGUIRRE

 

 

COMO OTRA PIEL

                                  A Rodolfo Virginio Leiro

¿Que nos lleva   a esta búsqueda incesante

volcada  hacia los cofres de   emociones?

¿Por qué motivo, causas o razones

vivimos este sueño delirante?

¿Dónde encontramos fuentes de ilusiones

que nutren con sus aguas refrescantes

este ensueño que somos, los instantes

de   captación de excelsas  vibraciones?

Están en ti y en mi, firmes, constantes,

como otra piel preñada de ilusiones

sobre la piel carnal , igual que amantes.

Superpuestas las dos en sensaciones

¡una brinda  sentires   palpitantes

mientras vuela la otra en sus visiones!

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ESTUPENDOS SONETOS  

DE RODOLFO LEIRO

¡DESPÉGATE!

 

La vida es como un sueño que evapora

la lucha de alto esfuerzo de tu día;

libarás cierta vez, troncal porfía,

de ese sol  de tu estío que  te dora;

arribará tu ensueño, virtual flora,

que irá desvaneciendo en la sombría,

la mácula de angustias que te hastía

frente al mundo feroz que te desdora;

fenecer es normal, pero en tu lucha

habrá un suave poeta que te escucha

en lugar del bramido que te lesa,

del fragmento feroz con que te araña.

¡Despégate del rito que te engaña!

¡Y adósate al  labio que te besa!.

 

 

Construido a las 9,18 del

8 de febrero de 2012, para mi libro

“Conversando con la luna”

***

CARAVANA

 

Yo también integré la caravana

tentando los fulgores de la Luna.

¡Vate magro! Sin puerto y sin fortuna

me enamoré una tarde de solana;

llegué muy cerca suyo, con la flama

que extraje de mi lírica abetuna,

partiendo desde el plinto de una duna

y una gema de lirios como gama;

de pronto me arrojó una casta llama,

en vestes de su mística galana

y en pos de mi gallarda fantasía.

Hoy lo puedo decir ya sin rubores.

¡Soy dueño de sus cándidos primores!

Y un beso, cada noche…Es de mi Luna.

Abetuna: pimpollo de abeto

Construido a las 8,33 del

24 de febrero de 2012 para mi libro

“Conversando con la Luna”

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“LA MUJER”

No tengo palabras

cuando me dirijo,

hacia lo más grande

de la humanidad,

la que con dulzura

es bálsamo divino,

y a su vez conmueve

con …su lealtad.

Es el fiel soldado

que antepone todo,

en bien de sus hijos

marido y hogar,

siempre en movimiento

en pos de la causa,

es como una playa

en un manso…mar.

Quién puede hacer esto

y a su vez ser diosa,

solo la sublime

y preclara mujer,

que nunca nos falte

su acertado criterio,

por eso y mil cosas

las he…de querer.

Santa, más que santa

por hacer que todo,

sea como un cuento

de magia y placer,

yo andaba a los tumbos

y perdido el rumbo,

ella entró en mi historia

y me vi…renacer.

Me cuesta creerlo

que andando muy solo,

creí en un momento

en esa realidad,

me causa hasta miedo

cuando pienso en eso,

ella me ha enseñado

que hay otra…verdad.

No interesa como

ni donde ni cuando,

un altar merece

ese amado ser,

en ellas hay pedazos

de Dios y de cielo,

mil veces benditas

las honro…MUJER.

Boris Gold

(simplemente…un poeta)

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( De mi participación en la Antología 1000 poemas a César Vallejo) Elsa Solís Molina.

Para  “Idilio muerto”

La lluvia penetra en su alma desolada, pidiendo la muerte
En la lejanía , recuerda a Rita,cuando “dormita la sangre”
Y de nuevo la lluvia que le quita las ganas de vivir….
Añoranzas emparentadas con el sabor de las cañas de mayo
Y sigue recordando a su amor: “Ha de estarse  en la puerta
mirando algún celaje” Nieves y ríos son los paisajes del recuerdo
“Y llorará en las tejas, un pájaro salvaje”

Elsa Solís Molina
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A “La copa negra”

Que paisajes afines al de su propio interior….
Que yerto y desolado el mundo de su vida…..
Su instinto lo empuja hacia el pedido de su sangre
pero llora su corazón , despues de saciarse…
El entorno vibra tambien al ritmo de la lluvia
¡Y sus lágrimas resbalan hermanadas con el llanto del cielo!

Elsa Solis Molina

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A “Soldado Justiciero”

Desde la muerte se levanta,oyendo el llamado de su pueblo
en ellos se encarna y reinvindican: las injusticias de la guerra
y el campo regado de miserias en la noche eterna……
Toda la fuerza de un crepúsculo, incorporado al ente de su hermano
sacrificado desde las oscuras y eternas injusticias
llanto oculto,despojos que se alzan puño en alto
para lavar afrentas, ….no resucitarán los inocentes
no volverán a la vida los soldados,no se abrirá la tierra
donde con saña y desprecio, fueron sepultados…

Elsa Solís Molina

 

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SELECCIÓN DE POEMAS

POR FRANCISCO JESÚS MUÑOZ SOLER

 

EN  EL  GRAN  ESCENARIO  DE  ESTE  MUNDO

 

 

 

En el gran escenario de este mundo

cada individuo tiene grabadas

sus propias ideas y de ellas

depende su visión del mundo,

partiendo de este hecho concreto

debe surgir la obra

donde cada uno de los actores

trascienda de su propia visión

interrelacionándola con otras,

escenificando su verdad

y la de los demás,

en ese espacio de contradicciones

debe germinar la verdad

de nuestra convivencia.

 

A  HORAS  DE  TU  VIL  ASESINATO

 

 

 

A horas de tu vil asesinato

defiendo lo que tu representabas

esperanza de libertad

para un pueblo masacrado

por las armas, la religión y la ignorancia,

en tu querida tierra la vida no vale nada

solo la humillación y la villanía

florece amparada por la necedad

el atraso secular y la opresión,

después de la tuya, valerosa mujer

en tierra de derechos de hombres

que sangre correrá hasta pudrir

la esencia de los caminos que hollaste.

 

QUIZÁS  LA  ACTITUD  MÁS  DENIGRANTE

 

 

 

Quizás la actitud más denigrante

de la condición humana

sea defender la limitación

del derecho de su propia libertad

de equivocarse por si misma,

versión moderna y sofisticada

del esclavo que cree que sus cadenas

forman parte de su condición.

 

 

 

QUE MAL NACIDO  DIOS  PUEDE  INCITAR

 

 

 

Que mal nacido dios puede incitar

a inmolarse a seres humanos

destruyendo ciega y despiadadamente

ingentes vidas inocentes.

 

No existe ni existirá,

solo alimañas sedientas de poder

lo inventan para dominar

o ampliar sus dominios

aunque se derrame

la más inocente de las sangres.

 

 

DESDE  LA  ATALAYA  DE  MI CONSCIENCIA

 

 

 

Desde la atalaya de mi consciencia

plena de la perspectiva

de espacio y tiempo,

me resulta imposible imaginar

que haya en este mundo

una sola persona

con un gramo de inteligencia

e integridad

capaz de justificar

cualquier dictadura.

 

 

 

CAPTURAR  EL  SIGNO  DE  LOS  TIEMPOS

 

 

 

Capturar el signo de los tiempos

en el cambio continuo de la vida,

 

plenamente abiertos a él

es la especial misión

de los vigías de sus contemporáneos.

 

 

 

 

SOLO  PUEDO  CREER

 

 

 

Solo puedo creer

en un Dios

que haga libre

a las personas

 

 

DIOS

 

 

 

Dios

solo puede guiarnos

hacia la libertad,

para ello debemos procurar

ser libres en esta vida.

 

 

 

AMOR  EN  LIBERTAD

 

 

 

Amor en libertad

no son palabras huecas

son sentimientos, gestos y hechos,

constantemente sentidos,

realizados y vividos.

 

 

 

 

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Tríptico de Irene Mercedes Aguirre (Argentina)

 

TRÍPTICO DEL POETA

I

Abrazos poéticos

 

Se alza la voz del vate  sobre la tierra inquieta

e indaga los indicios del dolor en la sombra,

intercesor permeable  de lo que toca y nombra

con el  verso lo calma  y tapona su grieta.

Sus vocablos deambulan como mágica alfombra

y sutiles refrescan  la reseca glorieta

de violencias y guerras. Despabilan la quieta

densidad    imperante  con    palabra que asombra.

¡Tan cansados estamos de vanas decisiones,

de inútil  competencia, de impávidos mazazos

que descargan poderes  de oscuras intenciones!

Dejemos que el poeta dibuje con sus trazos

la vida engalanada con  nobles emociones

y disfrutemos juntos  ¡sus rimados abrazos!

.

II

 

Visiones del poeta

 

Su profunda mirada  se asoma al horizonte

y  allí teje su verba   con rimas y  emociones,

percibe la cadena de las generaciones

y enciende con su verso el canto del sinsonte.

La poesía en su alma borda las ecuaciones

que el sentimiento dicta a su mente bifronte

dónde cada neurona cruza como Caronte

el río de sentido que empapa  sus visiones.

Su intuición  crece y sube como extendidos chopos

de amores y de ausencias, de recuerdos y olvidos

que él restituye al mundo cual sagrados hisopos.

Colorea la aurora con mensajes nacidos

entre los laberintos  de Parnasos y tropos

¡dónde las musas suelen aposentar sus nidos!

III

Tsunamis poéticos

 

Es en lo más profundo de los seres humanos

dónde  cada poeta va encontrando los ecos

que yacen  taponados por la vida  en sus huecos

y  de allí los libera , alma y verso  en las manos.

A menudo  produce tsunamis en  los secos

lagrimales del mundo e incita a  sus  hermanos

a reforzar las mentes y corazones sanos

para  limpiar a Gea de torvos recovecos.

De  sus palabras surgen verdades evidentes

que denuncian errores y anuncian nueva era

de  espíritus  forjados en puros recipientes.

Afirma las estacas sobre la tierra entera

de palafitos áureos  colmados de nutrientes

que alimentan los sueños  del hombre  ¡hacia otra esfera!

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APÉNDICE

LA IGNORANCIA ES EL PERFECTO  CALDO DE CULTIVO PARA EL AUTORITARISMO, LA ELIMINACIÓN DE LOS DERECHOS, EL SOMETIMIENTO:

 

Otra aberrante disposición del clan subversivo que está llevando a Argentina hacia un deprimente estado de indefensión.

 

Si el pueblo Argentino no reacciona de una vez, no con el mosquete en las manos, si con el cacerolazo en todos los sectores, para que huya en uno de nuestros helicópteros la incivil presidente que nos gobierna, el futuro puede llevarnos a lamentables circunstancias fácilmente previsibles.

 

Prácticamente se ha prohibido el ingreso de libros al País.

 

Para importar un solo libro, habrá que abonar diez dólares (ver diario “Clarín” del 28 de marzo de 2012).

 

A ello cabe agregar que las tarifas postales para enviar nuestros libros al exterior hacen imposible que podamos hacer conocer al mundo el espacio cultural que representan nuestros libros.

 

Se está fomentando la ignorancia.

 

Esta la primer forma de dominación que tiene en sus manos todo gobierno autoritario, como el que hoy padece nuestra vieja y querida República Argentina.

 

Medite, el ciudadano de la Nación Argentina

 

RODOLFO LEIRO

Poeta – Escritor

Postulado al Nobel en 2010

Desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un 28 de marzo del 2012.